Piden arresto para el principal jefe sunita de Irak
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Quince personas fueron secuestradas cuando se encontraban en un café del centro de la ciudad, dijo la policía. Nueve fueron baleadas en una panadería, en un incidente que forma parte del registro de al menos 50 muertes que destacan el mínimo control que el gobierno y las fuerzas de seguridad tienen en las calles de la capital.
Las demandas se hacen cada vez más frecuentes en Washington para el comienzo de un retiro de las tropas estadounidenses de Irak.
En tanto, el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, y los comandantes de Estados Unidos se unen en una carrera contra el tiempo para crear unas fuerzas de seguridad iraquíes capaces de reducir la violencia sectaria entre sunitas y musulmanes de la mayoría chiíta, que han llevado al país al borde de la guerra civil.
También se ha abierto grietas en el gobierno de unidad nacional que ya lleva seis meses, luego de que decenas de funcionarios civiles fueron capturados el martes por hombres que llevaban uniformes de policías.
El ministro sunita cuyos empleados fueron secuestrados decidió sabotear el gabinete hasta que los funcionarios sean encontrados.
"No hay un gobierno efectivo", expresó a la cadena BBC el ministro de Educación Superior, Abd Dhiab, tras lo cual se quejó de la "anarquía".
A pesar de la insistencia del portavoz del gobierno de Maliki de que casi todos los empleados de Dhiab estaban libres y no habían sufrido daños, el ministro dijo a Reuters que alrededor de 70 personas estaban desaparecidas y que otras habían sido torturadas o asesinadas. Entre 40 y 150 funcionarios fueron secuestrados, dependiendo de las diferentes versiones entregadas a la prensa.




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