11 de mayo 2007 - 00:00

Pidió idealismo, solidaridad y castidad a 40 mil jóvenes

San Pablo (EFE, AFP, ANSA) - Ante una multitud de 40 mil personas, el papa Benedicto XVI hizo ayer un llamamiento a los jóvenes latinoamericanos para que no «despilfarren» esa etapa de su vida y la vivan intensamente, para que defiendan los bosques y el Amazonas, construyan una sociedad más justa y solidaria, vivan en castidad y respeten el matrimonio.

«Queridos jóvenes, no despilfarréis vuestra juventud, que es única, no permitir que pase en vano, vivirla intensamente, consagrarla a los grandes ideales de la fe y de la solidaridad humana», afirmó el Pontífice ante decenas de miles de muchachos brasileños y de otros países de Latinoamérica con los que se reunió en el estadio de Pacaembú, de San Pablo, en su segundo día de estancia en Brasil.

Benedicto XVI, que fue recibido con vivas, cantos y bailes de indígenas del Amazonas, dijo a los jóvenes que deseaba «ardientemente» reunirse con ellos, a los que llamó -recordando las palabras de Juan Pablo II en Mato Grosso en 1991- «los primeros protagonistas del tercer milenio, los que trazarán el destino de esta nueva etapa de la humanidad».

El Pontífice les dedicó un amplio y denso discurso, en el que lo primero que destacó es la preservación del medio ambiente, manifestando que los bosques actuales «no tienen vida» y que la «devastación ambiental del Amazonas y las amenazas a la dignidad humana de sus poblaciones exigen un mayor compromiso en los más diferentes ámbitos de acción».

En un ambiente distendido, que recordaba las charlas de los ancianos con los más jóvenes, el papa Ratzinger, de 80 años, manifestó que la juventud es «impaciente» y que los jóvenes tienen prisa y se preguntan cuál es el sentido de sus vidas y cómo deben vivirla.

  • Sacrificio

    En un país, Brasil, donde 79% de los jóvenes, según las encuestas, aprueba las relaciones prematrimoniales y está a favor del uso de los preservativos, el Papa les pidió castidad. Les dijo que la vida conyugal sólo está reservada a las «parejas casadas» y que la misma será fuente de felicidad siempre que se sepa hacer de la castidad «dentro y fuera del matrimonio un baluarte de las esperanzas futuras».

    Reconoció que la castidad «necesita un espíritu de sacrificio y de renuncia». « Intentar resistir con fortaleza a las insidias del mal existente en muchos ambientes, que los lleva a una vida disoluta, vacía, que les hace perder el precioso don de la libertad y de su verdadera felicidad», les invitó el Papa.

    Asimismo, agregó que el verdadero amor «buscará siempre más la felicidad del otro, se preocupará más del otro, se entregará y querrá estar para el otro».

    En su defensa de la vida, el Papa los exhortó a defender la familia, la vida desde su comienzo al decline natural, a ayudar a los ancianos, «porque merecen respeto y admiración por el bien que les han hecho», y a santificar el trabajo.

    «No hay motivos válidos que justifiquen el intento de lograr que prevalezcan nuestras aspiraciones humanas, económicas o políticas mediante el fraude y el engaño», advirtió el Papa.

    En una zona como América latina, donde una gran parte de la población vive en la pobreza, el Papa los invitó a construir una sociedad más justa y solidaria, reconciliada y pacífica.

    Les pidió que se comprometan en frenar la violencia y a promover la vida plena, el orden democrático y el bien común y a eliminar las discriminaciones existentes en la sociedad latinoamericana.

    El Papa teólogo lamentó también la existencia de «un alto porcentaje de muertos entre los jóvenes, la amenaza de la violencia, la deplorable proliferación de las drogas que sacuden hasta las raíces más profundas de la juventud de hoy. Por ello se habla de una juventud perdida, desorientada», denunció.
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