Polémica con el Papa en Brasil por el aborto

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Cuando Benedicto XVI dijo que América latina es el «continente de la esperanza» puso en blanco sobre negro cuánto se juega la Iglesia en la región. Es que en ella viven 480 millones de católicos, más de la mitad del total mundial, y la emergencia de temas ríspidos para el Vaticano en las agendas de muchos de sus gobiernos supone un serio desafío. No sorprende, entonces, que apenas llegó ayer a Brasil haya enfatizado la condena de la Iglesia al aborto, hablando incluso de excomulgar a los legisladores que lo aprueben, conocedor de que el tema está instalado en el debate en ése y otros países latinoamericanos. La relación de la Iglesia con el gobierno de Lula da Silva no es exasperada, pero no se esperaba que el ministro de Salud, José Gomes Temporao, insistiera ayer en su tesis abortista sin respetar una tregua política por la visita. El Pontífice permanecerá hasta el domingo, y se supone que lanzará significativos mensajes a los gobiernos de toda la región.

San Pablo (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El papa Benedicto XVI llegó ayer a Brasil, en su primer viaje como jefe de la Iglesia Católica a América latina, con la meta de dar «un nuevo vigor e impulso misionero» al continente, el que, dijo, «conserva valores radicalmente cristianos que jamás serán cancelados».

Joseph Ratzinger arribó al aeropuerto internacional de San Pablo a las 16, hora local, media hora antes de lo previsto, donde fue recibido con honores por Luiz Inácio Lula da Silva, presidente del país con la más numerosa grey católica del mundo. «Sea bienvenido papa Benedicto XVI», dijo Lula. «Compartimos la justa preocupación por rescatar y fortalecer la vida familiar», añadió Lula.

El Papa, de 80 años, descendió del avión de Alitalia que lo trasladó junto a su comitiva desde Roma y, enfrentando un clima húmedo y frío, caminó junto al mandatario y la primera dama, Marisa Leticia. Hoy mantendrá una reunión con el presidente.

Desde el aeropuerto el Pontífice indicó que espera que la V Conferencia de Obispos de América latina y el Caribe, que presidirá, pueda darle «un nuevo vigor e impulso misionero al continente», una región que registró un fuerte avance de las religiones evangélicas pentecostales en las últimas décadas.

  • Claridad

    Abogó también para que la reunión reitere las posiciones de «respeto a la vida, desde su concepción hasta su natural declive, como exigencia propia de la naturaleza humana», en un claro mensaje contra el aborto y la eutanasia, tras la reciente despenalización de las interrupciones del embarazo en México DF.

    Brasil también registra un agitado debate en torno de la legalización de esa práctica, debido a una propuesta del ministro de Salud, José Gomes Temporao, que pugna por someter el tema a plebiscito.

    Horas antes, Benedicto XVI había respaldado la amenaza de excomunión de los obispos mexicanos contra los legisladores que aprobaron en abril la legalización del aborto en México DF (ver aparte).

    Temporao se hizo eco de esos comentarios, sin tratar de bajar el nivel de la polémica durante la histórica visita papal. La «fe no se excomulga», aseveró. El funcionario afirmó que más de un millón de mujeres abortan anualmente en Brasil y calificó como «machista» la oposición a la intervención voluntaria del embarazo.

    El funcionario abogó por una mayor participación de las mujeres en el debate porque, dijo, «lamentablemente los hombres no quedan embarazados, porque si lo hicieran, estoy seguro que ese tema ya estaría resuelto hace mucho tiempo».

    «No se puede imponer dogmas y preceptos de una determinada religión para el conjunto de la sociedad. Me parece una cosa descabellada», concluyó el ministro atizando la controversia.

  • Traslado

    Luego de su discurso en el aeropuerto, Benedicto XVI recibió las llaves de la ciudad de manos del alcalde de San Pablo, Gilberto Kassab, y a bordo del tradicional papamóvil llegó entre una eufórica multitudal monasterio de San Bento,donde permanecerá alojado.«Estoy muy feliz por poder pasar algunos días con los brasileños. Sé que el alma de este pueblo, así como de toda América latina, conserva valores radicalmente cristianos que jamás serán cancelados», dijo el Papa en un perfecto portugués desde el balcón, protegido por una cabina blindada que fue colocada en aras de su seguridad. Según fuentes policiales, 6.000 personas se acercaron al lugar.

    Benedicto XVI, respetado teólogo e intelectual, permanecerá cuatro días más en Brasil, donde abrirá el domingo en Aparecida la Conferencia Episcopal regional. El encuentro, que prevé la participación de más de un millón de personas, tiene como objetivo guiar la acción de la Iglesia en la región, habitada por la mayoría de los fieles católicos del mundo (480 millones sobre un total de 600 millones). Asimismo canonizará al primer santo brasileño, Fray Galvao.

    Por otro lado, el Pontífice afirmó que la Iglesia insistirá en su empeño por el « fortalecimiento de la familia como célula madre de la sociedad, de la juventud y defendiendo y promoviendo los valores subyacentes en todos lo segmentos de la sociedad, especialmente de los pueblos indígenas».

    «Este recibimiento tan caluroso conmueve al Papa. Gracias por esperarme. Estos días para todos ustedes y para la Iglesia estarán llenos de emociones y de alegrías», agregó. «Esta es una Iglesia de fiesta. De todos los lugares del mundo están rezando por los frutos de este viaje, el primer viaje pastoral a Brasil y a América latina que la Providencia me permite realizar como sucesor de Pedro», dijo en su corto discurso. Los fieles lo vivaron con canciones de «Olé, olé, olé, Bento, Bento» (Benedicto en portugués). Entre los fieles se distinguieron banderas de la Argentina, Chile, Uruguay y Ecuador, entre otras.
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