Popularidad de Lula ayudó a sus aliados en elección municipal
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La sexóloga Marta Suplicy, ex ministra de Lula da Silva y ex alcaldesa de San Pablo, quiere
volver al poder en la principal ciudad de Brasil. De lograrlo, podría proyectarse para las
presidenciales de 2010.
En Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais, Márcio Lacerda, del Partido Socialista Brasileño (PSB) -apoyado por el PT-, celebrarán ballottage con Leonardo Quintao, del PMDB.
Más de 128 millones de ciudadanos estaban habilitados para elegir en las urnas a más de 5.500 alcaldes y 52.000 concejales, en comicios municipales que coincidieron con la mitad del segundo mandato de Lula.
El mayor interés estaba centrado en San Pablo, la más grande y más rica ciudad de Brasil, donde tienen su mayor base de sustentación las dos principales fuerzas políticas del país, el PT de Lula y el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del antecesor del mandatario, Fernando Henrique Cardoso. Las encuestas a boca demostraron el ajustado triunfo en la primera vuelta de Suplicy, quien ya fue alcaldesa de San Pablo y también ministra de Turismo de Lula. Sin embargo, sondeos previos habían revelado que Kassab arranca la campaña para la segunda vuelta con una intención de voto de 50%.
Según analistas políticos, un eventual triunfo de Kassab puede fortalecer la candidatura presidencial de su aliado, el gobernador socialdemócrata del estado de San Pablo, José Serra, mientras una victoria de Suplicy mellará las posibilidades de Serra y permitirá al PT recuperar el comando del principal centro de poder político y económico del país.
Las elecciones transcurrieron en medio de un inusual despliegue de tropas militares en 11 estados, con el objeto de garantizar la normalidad del proceso electoral, pese a lo cual hubo hechos de violencia.
El caso más emblemático fue Rio de Janeiro, donde desde el 10 de setiembre se registró la presencia de unos 5.000 efectivos militares para evitar conflictos entre narcotraficantes y miembros de bandas parapoliciales, y se asignaron al proceso electoral, además, unos 43.000 agentes policiales.
La presencia de las tropas en Rio de Janeiro fue solicitada en agosto por el gobernador del estado, Sergio Cabral, del PMDB, luego de que se produjeran diversos hechos de coacción a candidatos y a periodistas que cubrían actos de campaña en las «favelas» (villas de emergencia).
Pese al despliegue de fuerzas armadas y de seguridad, ayer a la tarde se informó que tres personas -entre ellas, el hermano de un candidato a alcalde- fueron asesinadas en Bom Lugar, pequeña ciudad del estado Maranhao. Además las autoridades informaron sobre 509 casos de propaganda electoral ilegal, que causaron el arresto de 168 personas, entre ellas 30 candidatos.
No obstante, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Carlos Ayres Brito, aseguró que la jornada electoral transcurrió con «total normalidad» y destacó que las urnas biométricas -que identifican a los electores a través de sus huellas digitales- puestas en funcionamiento de modo experimental en tres pequeñas ciudades « funcionaron perfectamente».




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