Londres (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - El gobierno británico expresó ayer su firme resolución de endurecer la legislación antiterrorista, especialmente en lo relativo a las medidas punitivas contra los extremistas religiosos, y advirtió al mismo tiempo de que no se pueden descartar nuevos atentados como los del pasado día 7.
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El primer ministro británico, Tony Blair, fue taxativo al manifestar ayer en la Cámara de los Comunes la necesidad de impulsar de forma inmediata una reforma de la legislación antiterrorista, en especial, tras los atentados de Londres.
Esos ataques, contra tres convoyes del metro que se encontraban en las estaciones de King's Cross, Edgware Road y Liverpool Street, así como contra un autobús urbano de línea, parecen obra de una célula de terroristas suicidas islamistas de nacionalidad británica y de origen paquistaní. Blair se mostró « conmocionado» porque la masacre haya sido perpetrada desde dentro del país y por ciudadanos británicos.
• Objetivo
La legislación antiterrorista de urgencia, cuyas líneas maestras esbozó ayer el primer ministro en los Comunes, básicamente pretende castigar con la deportación o la expulsión de suelo británico a aquellas personas «que inciten, induzcan o cometan actos terroristas».
«Estamos analizando con toda celeridad de qué modo podemos reforzar los procedimientos para impedir que gente que entre en el Reino Unido pueda incitar a actuar, o actúe por sí misma, contra el bien común», dijo Blair.
Del mismo modo, prosiguió, «estamos evaluando qué mecanismos podemos poner en marcha para deportar a esas personas». Blair subrayó que la puesta en marcha de esa legislación antiterrorista de urgencia obedece «a una necesidad» desde el punto de vista social y «a una voluntad clara de actuar» por parte de su gobierno.
No obstante, precisó que estas medidas, por sí solas, no acabarán con el problema, ya que «no nos encontramos ante un crimen aislado, sino que estamos haciendo frente a una ideología extremista y diabólica, cuyas raíces se hunden en una interpretación perversa y ponzoñosa del Islam».
Por ello, recalcó que es menester que se movilice «la voz moderada y auténtica del Islam», y destacó que los autores de la matanza no son los típicos musulmanes británicos, «quienes son ciudadanos pacíficos y decentes; gente honrada y respetuosa de la ley».
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