20 de octubre 2004 - 00:00

Rebelión doméstica para Schwarzenegger

El discurso del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, en la Convención Republicana de fines de agosto, de fuerte tono conservador, tuvo como resultado que su esposa, la demócrata María Shriver, se le declarara en huelga de sexo durante catorce días, según confesó él mismo.

En una conversación ante el público con el ex jefe de Gabinete de la Casa Blanca, el demócrata Leon Panetta, en Monterrey (California), Schwarzenegger aludió a aquel discurso y bromeó con que «todo tiene efectos secundarios».

«Bueno, no hubo sexo durante catorce días»
, respondió el actor a la pregunta de Panetta acerca de cómo se había tomado Shriver, sobrina de ex presidente John F. Kennedy, su discurso en la Convención Republicana, muy elogiado, pero también muy partidista.

«No sé por qué he estado viendo los debates electorales» entre el presidente George W. Bush y el candidato demócrata, John Kerry, afirmó el actor. «Si quiero presenciar una discusión entre una persona liberal demócrata inteligente y un líder republicano, todo lo que tengo que hacer es sentarme a cenar», agregó. Los candidatos presidenciales, continuó Schwarzenegger, «tienen suerte: sólo tuvieron que debatir tres veces».

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