Republicanos aprobaron masiva reforma fiscal en EEUU y Trump celebró su primera victoria
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El mandatario, junto a funcionarios del Gobierno tras la aprobación de la reforma. Ahora resta su firma.
La ley ya había sido aprobada ayer en la Cámara de Representantes por 227 votos contra 203, pero esa sesión quedó invalidada por cuestiones técnicas, y la Cámara baja tuvo que votarla de nuevo hoy antes de enviarla al Despacho Oval para ser promulgada por Trump.
Se trata de la primera victoria significativa de Trump en el Congreso desde que asumió en enero pasado y, por eso, el mandatario festejó en las escalinatas de la Casa Blanca con las bancadas republicanas de ambas cámaras.
El mandatario se mostró exultante entre los legisladores -"Siempre es divertido cuando uno gana", explicó-, aseguró que "existe un tremendo entusiasmo" entre los empresarios y prometió que, a partir de ahora, van a abrir nuevas empresas y otras van a volver al país.
Trump también dedicó un festejo especial para una parte de la reforma.
Con "este texto de ley derogamos esencialmente al Obamacare", sentenció el mandatario, en referencia al sistema de salud aprobado en 2010 por su antecesor, Barack Obama, frente a un grupo de periodistas en la Casa Blanca, informó la agencia de noticias ANSA.
Una de las razones por la que muchos especialistas sostenían que la reforma golpeará a las clases más bajas es porque recibirán menos ayudas públicas para contratar sus seguros médicos.
La Casa Blanca y las bancadas republicanas introdujeron en la reforma impositiva algunas enmiendas al Obamacare para destruir el corazón de esa ley, a la que no pudieron derogar de forma directa, pese a repetidos intentos a lo largo de este año.
Actualmente tener un seguro médico es obligatorio; sin embargo, esto, un punto central de la ley del anterior presidente, Barack Obama, fue eliminado con la reforma impositiva.
La Oficina de Presupuesto del Congreso, un ente apartidario y técnico que se ocupa de analizar los proyectos de ley, estimó que este cambio provocará un aumento de los precios de los seguros médicos, lo que obligará a al menos cuatro millones de estadounidenses -la mayoría de bajos ingresos- a dejar de pagar y, por ende, dejar de recibir, además, beneficios impositivos que prevé la ley de salud.
Pero el corazón del proyecto de ley que ahora tiene Trump para promulgar está dirigido a recortar impuestos a las grandes rentas y las empresas, reduciendo de forma significativa los aportes al fisco para las compañías, de un 35 a un 21 por ciento.
La norma afectará a todos los contribuyentes, con grandes recortes para las empresas y los más ricos, reducciones más modestas a la clase media y medidas negativas para los sectores más bajos.
Los republicanos insisten en que los estadounidenses apreciarán la ley cuando vean sus efectos positivos sobre sus ingresos, el año próximo.
Además, según el cálculo de la Oficina de Presupuesto del Congreso, la reforma -la mayor desde la que promulgó el ex presidente republicano Ronald Reagan en 1986- sumará 1,45 billones de dólares al déficit nacional de Estados Unidos.
El proyecto no deroga el impuesto al patrimonio o el impuesto mínimo alternativo para individuos, ambos objetivos a largo plazo para los republicanos, pero sí aumenta las cantidades de la exención.
Para el senador demócrata Bernie Sanders estos cambios favorecen solamente a los más ricos.
"Es una victoria para los billonarios como Donald Trump, pero esto es un desastre para el pueblo estadounidense", aseguró a la prensa el veterano legislador.
Sin embargo, ninguna crítica alteró el clima de fiesta y celebración que se vivió en el gobierno.
"Esta es una victoria histórica", sentenció un Trump sonriente y rodeado de su vice, más de la mitad del Congreso y la cúpula del oficialismo, con la Casa Blanca decorada para Navidad de fondo.




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