Madrid (AFP, ANSA, El Mundo) - José María Aznar deberá declarar ante la comisión parlamentaria que investiga los atentados del 11 de marzo en Madrid, de acuerdo con una votación unánime de los 16 miembros de cuerpo realizada ayer. La comparecencia de Aznar, que indignó a su entorno, es la primera a la que debe someterse un jefe de gobierno saliente desde la restauración democrática en España.
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El pedido para que Aznar se presente a declarar lo formularon miembros de los partidos minoritarios, en su mayoría de izquierda o soberanistas afines al actual oficialismo. Algunos medios de comunicación y allegados a Aznar denunciaron que la citación al ex mandatario se trata del típico caso de revanchismo político de parte de un gobierno entrante de distinto signo político al de su predecesor.
El presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, propició por primera vez el lunes pasado que Aznar fuera citado a declarar ante la comisión parlamentaria que investiga lo ocurrido entre los atentados del 11 de marzo, que provocaron 191 muertos, y las elecciones generales del 14 de ese mes. Sin embargo, el mismo Zapatero podría verse forzado a declarar ante la comisión si el PP logra forzar su convocatoria, que ayer no fue puesta a consideración porque el pedido no había sido presentado por escrito.
Al conocer lo resuelto, Aznar defendió su actuación en el gobierno tras los atentados y dijo a la cadena Euronews que «no puede estar tranquila la conciencia de aquellos que utilizaron esos hechos para intentar alcanzar el poder». La comisión buscará develar las acusaciones de que el anterior gobierno ocultó información al culpar a los separatistas vascos de la ETA de los atentados ocurridos hace seis meses, pese a que toda la evidencia apuntaba desde un primer momento a la pista islámica, luego confirmada por la Justicia.
En cambio, en el Partido Popular (PP) sostienen que algunos medios de comunicación, en especial los del Grupo Prisa («El País», Cadena Ser), lograron instalar durante aquellos días febriles la idea de que el gobierno manipuló la información, y que ello provocó el vuelco electoral que consagró a Zapatero.
La comparecencia de Aznar ante la comisión, cuya fecha será fijada a partir del 5 de octubre, fue requerida en principio sólo por bancadas minoritarias del Congreso, pero la decisión final contó con el aval del oficialista PSOE.
El vocero parlamentario del PP, Eduardo Zaplana, llevó la voz cantante de la irritación de su partido: «Es un escándalo sin precedentes en cualquier país democrático» y tendrá « consecuencias». «No se puede seguir por más tiempo esta mentira permanente», sostuvo. Calificó la actuación de la comisión como «un juego ridículo porque no se quiere investigar nada». Por su parte, el secretario general del PP y ex candidato presidencial, Mariano Rajoy, pidió a Zapatero que «deje de esconderse» y aclare a la comisión la conducta del PSOE entre el 11 y el 14 de marzo.
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