Un deslizamiento de tierra de grandes proporciones mantiene en vilo a la ciudad siciliana de Niscemi, donde unas 1.500 personas debieron ser evacuadas tras tormentas que provocaron el colapso de una extensa ladera. El fenómeno sigue activo y amenaza con comprometer seriamente el centro histórico del pueblo italiano.
Italia: un deslizamiento de tierra obligó a evacuar a 1.500 personas en una ciudad de Sicilia
Una violenta tormenta provocó el colapso de una extensa ladera en Niscemi y dejó viviendas al borde de un acantilado, mientras las autoridades advierten que el fenómeno sigue activo.
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Unas 1500 personas debieron ser evacuadas en Sicilia por un deslizamiento de tierra de grandes proporciones.
La situación fue calificada como crítica por las autoridades locales, que ordenaron evacuaciones preventivas luego de que varias viviendas quedaran peligrosamente al borde de un acantilado con riesgo de derrumbe. El alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, advirtió que el riesgo persiste y pidió a los vecinos respetar las zonas acordonadas.
“La situación es grave”, alertó el jefe comunal en un video difundido en redes sociales, donde instó a la población a no subestimar el peligro. “No quiero que nadie tome este suceso a la ligera. Afortunadamente no hubo heridos, solo daños en viviendas”, señaló.
El deslizamiento comenzó a mostrar signos de movimiento el domingo y derivó en un frente de aproximadamente cuatro kilómetros de extensión. Desde entonces, el abismo no dejó de ensancharse, lo que incrementa el temor a nuevos derrumbes. Imágenes aéreas difundidas por medios italianos muestran casas literalmente colgadas del borde, con parte de sus estructuras suspendidas en el vacío, e incluso un automóvil detenido con la trompa en el aire.
Salvatore Cocina, director general de la Protección Civil de Sicilia, advirtió que “todas las casas en un radio de entre 50 y 70 metros se derrumbarán”, mientras que el jefe nacional del organismo, Fabio Ciciliano, fue aún más contundente: “Seamos claros: hay viviendas que son inhabitables”.
Según explicaron las autoridades, los residentes de las zonas más afectadas deberán ser reubicados de manera permanente. Las escuelas permanecieron cerradas y una de las principales carreteras que conecta Niscemi con la ciudad costera de Gela fue clausurada por precaución. La localidad, de unos 25.000 habitantes, está asentada sobre una meseta que, de acuerdo con los técnicos, se desliza gradualmente hacia la llanura inferior.
Muchos evacuados se refugiaron en casas de familiares, aunque varios cientos pasaron las últimas noches en un estadio deportivo acondicionado como centro de asistencia. En declaraciones al diario La Repubblica, Conti reconoció el clima de angustia que atraviesa la población. “No se puede negar: tenemos miedo”, afirmó.
El alcalde detalló que el terreno se desplazó otros diez metros durante la mañana del martes y advirtió que la lluvia persistente complica tanto las tareas de ayuda como los estudios técnicos. “Estamos monitoreando la situación constantemente, porque podría cambiar en cualquier momento”, explicó, y expresó su preocupación por el riesgo de que la ciudad quede aislada.
Estado de emergencia en Italia por el ciclón Harry
El deslizamiento se produjo en el marco de los severos daños causados por el ciclón Harry, que azotó el sur de Italia la semana pasada con lluvias intensas, fuertes vientos y olas de hasta nueve metros. El fenómeno afectó gravemente a Sicilia, Calabria y Cerdeña, donde se destruyeron rutas, defensas costeras, viviendas y balnearios.
El lunes, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, declaró el estado de emergencia en las tres regiones. Según estimaciones oficiales, los daños superan los 1000 millones de euros. Solo en Sicilia se calculan pérdidas por unos 740 millones, aunque el presidente regional, Renato Schifani, advirtió que la cifra final podría duplicarse.
El Ejecutivo italiano destinó inicialmente 100 millones de euros para atender las necesidades urgentes, y el ministro de Protección Civil, Nello Musumeci, anunció que en los próximos días se aprobará un nuevo paquete de medidas para la reconstrucción de la infraestructura dañada.
Mientras tanto, en Niscemi crece la tensión social. Algunos vecinos manifestaron enojo y frustración al recordar que deslizamientos anteriores no recibieron respuesta. “Tuvimos el primer derrumbe hace 30 años y nadie hizo nada”, lamentó un residente evacuado. Con el terreno aún en movimiento y nuevas lluvias en el pronóstico, la incertidumbre domina a esta ciudad siciliana que hoy mira al abismo.




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