Saddam ahora aboga por reconciliación
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Saddam Hussein
En este proceso -segundo abierto contra el ex dictador- se acusa a Saddam y a seis de sus antiguos colaboradores de «genocidio» contra los habitantes kurdos del norte del país durante la campaña de Al-Anfal, lanzada entre 1978 y 1988.
Saddam, que fue condenado el domingo a morir en la horca por «crímenes contra la humanidad» en el caso de Al-Duyail, fue el primer acusado que entró ayer en la sala del tribunal con un rostro en el que no se veía ninguna señal de nerviosismo o de preocupación.
Después de sentarse en el banquillo, Saddam, vestido con su habitual traje negro y camisa blanca, esperó en silencio a que los otros seis acusados fueran entrando uno a uno en la sala.
El juez Mohamed Oreibi Jalifa abrió la sesión, la número 21 desde el comienzo del proceso el 25 de agosto, con el testimonio de un ciudadano kurdo cuyas palabras iban siendo traducidas al árabe.
El primer testigo, identificado como Qahar Jalil Mohamed, de 50 años, relató cómo sólo resultó herido tras una ejecución por un pelotón que fusiló a un grupo de 33 personas, entre los cuales figuraban su padre, dos de sus hermanos y 18 de sus familiares.
Está previsto que el proceso de Al-Anfal siga con su juicio contra Saddam, a menos que se aplique la pena de muerte al dictador iraquí en el caso de que el «comité general de casación» -compuesto por nueve jueces- no modifique el veredicto por el otro caso de Al-Duyail.




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