11 de mayo 2006 - 00:00

Salvan a Lula de otra denuncia

Sílvio Pereira, ex secretariogeneral del PT.
Sílvio Pereira, ex secretario general del PT.
Brasilia (AFP, Reuters, LF) - El ex secretario general del Partido de los Trabajadores, Sílvio Pereira, que dejó el partido en medio de graves denuncias de corrupción, retrocedió ayer de las acusaciones que hizo el fin de semana y exoneró al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

«No me acuerdo de ningún episodio en el que Lula, antes o después de ejercer la Presidencia, diera ningún tipo de orientación que pueda ser considerada deshonesta o ilícita», dijo Pereira, llamado a declarar ante una comisión del Senado que investiga los escándalos que rodean al PT desde hace casi un año.

Pereira, que en una entrevista publicada el pasado domingo por el diario «O Globo» colocó nuevamente al gobierno en el blanco de las investigaciones de corrupción, puso en duda sus propias palabras. «En esa entrevista no sé en dónde está la verdad. No sé lo que es verdadero y lo que no lo es, ni sé de dónde saqué eso», afirmó el ex dirigente del partido fundado en 1980 por Lula da Silva y que gobierna Brasil desde 2003.

En sus declaraciones al diario, el ex dirigente admitió que el PT montó una red de corrupción para financiar sus campañas electorales y las de otros partidos con la meta de recaudar unos 1.000 millones de reales (485 millones de dólares).

Pereira señaló además en esa entrevista al publicista Marcos Valério como el operador de la red y el encargado de recaudar ilegalmente dinero con empresarios que hacían negocios con el gobierno de Lula.

Dijo también que todas las decisiones del partido oficialista eran tomadas por un grupo del que forman parte exclusivamente Lula; su ex ministro de la Presidencia, José Dirceu; el ex presidente del PT, José Genoino, y el actual senador, Aloizio Mercadante.

La mayoría de tales denuncias ya fueron investigadas por el Congreso, la Policía y la Procuraduría, que hace un mes denunció ante la Justicia a cuarenta personas acusadas de formar «una sofisticada organización-criminal», entre los que figuran todos los ex dirigentes del PT e importantes colaboradores de Lula pero que no incluye al jefe de Estado.

Convocado por una de las comisiones legislativas que investigan las denuncias de corrupción para confirmar el contenido de su entrevista, Pereira optó por escapar por la tangente y alegó que su estado anímico le impedía distinguir la verdad en lo que dijo. Sus respuestas vacilantes enfurecieron a los parlamentarios de la oposición que lo interrogaron y provocaron alivio entre los oficialistas, que temían que el ex correligionario de Lula, a pocos meses de las eleccionespresidenciales de octubre, agravara la crisis generada hace exactamente un año por las denuncias de corrupción contra el partido oficialista.

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