16 de abril 2007 - 00:00

Se incrementa reto callejero a Putin

Vladimir Putin
Vladimir Putin
La policía rusa detuvo ayer a unas 120 personas, entre ellas al líder de extrema izquierda Eduard Limonov, durante una manifestación de la oposición en contra del Kremlin en San Petersburgo, que fue dispersada brutalmente, en unos incidentes similares a los del sábado en Moscú.

Al menos 2.000 personas se congregaron en plaza Pionerskaya de la ciudad para exigir la dimisión del gobierno y del presidente ruso, Vladimir Putin, así como la celebración de «elecciones libres». La concentración, convocada con el nombre de Marcha de los Disidentes, había sido autorizada por el ayuntamiento (municipio), que, sin embargo, no dio permiso a los opositores para que desfilaran por las calles de la segunda ciudad del país.

Con el objetivo de resguardar el orden público e impedir la marcha opositora, más de un millar de policías y agentes antidisturbios fueron movilizados por las autoridades.

Pese al despliegue, los enfrentamientos estallaron cuando unos centenares de manifestantes se dirigían al subterráneo. «Al final de la manifestación, invitamos a la gente a marcharse tranquilamente hacia el metro, pero las Omon se abalanzaron sobre ellos y comenzaron a golpearlos. Todo se transformó en una caza al hombre. El poder no comprende más que el lenguaje de la fuerza», declaró a la radio «Echo» de Moscú uno de los organizadores, Maxime Reznik, quien dirige la delegación del partido liberal Iabloko en San Petersburgo.

  • Prohibición

  • No obstante, según un funcionario de la policía local, citado por Interfax, los manifestantes quisieron organizar una marcha que estaba prohibida. «Un grupo de 150 personas intentó forzar los cordones policiales», afirmó.

    La Otra Rusia es una coalición de partidos de la oposición, que agrupa desde liberales y conservadoreshasta la extrema izquierda, que denuncia la concentración de poder del presidente Putin y el control que ejerce sobre los medios de prensa. Uno de sus máximos exponentes es el ex primer ministro Mijail Kasyanov.

    El sábado, la Marcha de los Disidentes en Moscú fue dispersada por la policía, que detuvo a cerca de 250 participantes, entre ellos el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, aliado de Kasyanov y de Limonov. Durante la jornada, diez mil agentes antidisturbios fueron distribuidos en los alrededores de la plaza Pushkin, donde estaba prevista la protesta convocada por la organización opositora. Las fuerzas de seguridad desplegaron en las calles camiones militares, perros, detectores de metales, puestos de bloqueo y cordones de policía en zonas donde iban a marchar los manifestantes.

    En declaraciones difundidas ayer por «Journal du Dimanche», Kasparov sostuvo que la oposición debe enfrentar a un «régimen que no teme hacer correr sangre».

    «Algunos piensan que es paranoia, pero nosotros debemos hacer frente a un régimen que no tiene miedo de hacer correr sangre», aseveró Kasparov, que recibe en forma regular « amenazas». «Concentramos todos nuestros esfuerzos en desmantelar este régimen corrupto, ineficaz», dijo el jefe del Frente Cívico Unido, y agregó que la coalición La Otra Rusia mantiene el objetivo de vencer en los comicios presidenciales de 2008. Kasparov fue liberado tras ser condenado al pago de una multa de 1.000 rublos (unos 39 dólares).

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