16 de noviembre 2005 - 00:00

Senado complica a Bush por Irak

George W.Bush
George W.Bush
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Un año después de su reelección y uno antes de las legislativas de mitad del período, el presidente estadounidense, George W. Bush, parece tener cada día más problemas y estar cada vez más aislado en la guerra contra Irak, sobre la cual a partir de ahora podría tener que informar regularmente al Congreso.

El Senado estadounidense resolvió ayer -con significativo apoyo republicano- exigir al gobierno de Bush que informe periódicamente sobre la situación en Irak, en el marco de su debate sobre el presupuesto de defensa.

Esta enmienda impone que «a más tardar 90 días después de la entrada en vigor del texto, y cada tres meses hasta que las unidades de combate estadounidenses se retiren de Irak, el presidente deberá enviar al Congreso un informe no secreto sobre la política de Estados Unidos y sus operaciones militares en Irak».

La enmienda adoptada por el Senado, que todavía debe someterse a la Cámara de Representantes antes de entrar en vigor como ley, es una versión modificada de una propuesta de la oposición demócrata, cuyos representantes lamentaron, sin embargo, que en ella no se fijara un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak.

Los demócratas criticaron duramente la supuesta manipulación de información de inteligencia de la administración Bush para justificar una guerra contra Irak que-según dicen- ya estaba decidida de antemano.

También algunos republicanos, de la misma familia política del presidente, comenzaron a pedir explicaciones. La enmienda, aprobada con una mayoría de 79 votos contra 19, recibió el apoyo de dos pesos pesados del partido de gobierno como Bill Frist, líder de la mayoría republicana, y su correligionario JohnWarner, que dirige la poderosa Comisión de Defensa del Senado.

Pocos minutos después,
los legisladores aprobaron otra moción que permite que los presos retenidos en la base naval de Guantánamo (Cuba) que resulten condenados por tribunales militares especiales puedan apelar ante cortes civiles federales. La moción se aprobó por 84 votos contra 14.

Entretanto, el nivel de popularidad del presidente se reduce cada semana, ahora con sólo
37% de apoyo a su gestión, según un sondeo de «CNN» y «USA Today» que se dio a conocer ayer.

El argumento para emprender la guerra contra Irak está siendo cuestionado por la mayoría de los estadounidenses: por primera vez en este sondeo, que se hace periódicamente,
60% de los interrogados estima que no se justificaba la invasión a Irak, contra 38% que le da su apoyo.

En la opinión pública pesa particularmente el número de soldados estadounidenses muertos en Irak, que, según el Pentágono, supera ya los 2.060. En tanto, Bush busca acentuar las diferencias entre los demócratas, al destacar que «respeta» a quienes siempre se opusieron a la guerra, como el senador
Edward Kennedy, pero critica a los parlamentarios que inicialmente la apoyaron y que ahora están pidiendo se les rinda cuentas, como es el caso del derrotado candidato a las presidenciales, el senador John Kerry.

De cara al conflicto, el secretario de Defensa,
Donald Rumsfeld, quien en 2003 prometió una guerra corta y una pronta salida de Irak, admitió ayer que hubo «errores de buena fe» en los datos de inteligencia que se manejaron para decidir la invasión.

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