Aún hay más de 200 desaparecidos y más 12.000 heridos tras el sismo ocurrido en la prefectura de Yushu, en el Tíbet.
Los trabajos de búsqueda y rescate se realizan a contrarreloj debido a que disminuye la probabilidad de supervivencia de personas sepultadas bajo los escombros.
Miles de personas se reunieron en un sitio de cremación ubicado en una ladera de un cerro, hasta donde llegaron varias decenas de camiones con cientos de cuerpos que habían sido mantenidos en el principal monasterio local.
Muchos lloraban y entonaban cánticos mientras monjes vestidos en carmesí encendían los montones de cadáveres cubiertos con aceite de yak, madera y neumáticos viejos.
Cientos de monjes entonaron oraciones mientras las llamas subían sobre la zanjas en las que habían sido colocados los cuerpos, generando una columna de humo.
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