La diócesis de la ciudad austríaca de Innsbruck ha suspendido a uno de sus sacerdotes después de que la oficina de defensa del feligrés recibiera la denuncia de una persona que aseguró haber sufrido abusos sexuales y el religioso admitiera la acusación.
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La radiotelevisión austríaca informó que la decisión de suspender de funciones al sacerdote se produjo un día después de recibir la denuncia y tras la confesión del religioso implicado, que incluso está dispuesto a autodenunciarse ante la Fiscalía.
Según el vicario general de Innsbruck, Jakob Bürgler, este caso de abusos se remonta a varios años atrás y no tuvo lugar en el ámbito geográfico de la diócesis, ya que el sacerdote implicado pertenece también a otra diócesis.
Bürgler indicó que un caso tan grave como este aún no había salido a la luz en Innsbruck aunque sí en órdenes religiosas no dependientes de la diócesis.
Al menos 115 víctimas de abusos y malos tratos se ha dirigido ya a la oficina de defensa de la diócesis. En lo que va de año, 1.348 personas han comunicado su baja como católicos en Innsbruck.
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