París y Evian (ANSA, EFE, AFP) --Evian, ciudad ubicada en los Alpes franceses donde desde el 1 de junio se llevará a cabo la cumbre del G-8, se encuentra en virtual estado de psicosis ante la llegada de los primeros «globalifóbicos» que se reunirán para la ocasión. El miedo también se apoderó de los comerciantes del lugar, quienes, a pesar de las medidas draconianas de seguridad adoptadas por las autoridades, ya empezaron a bajar las cortinas y a abandonar sus negocios.
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Cazas militares que surcan el cielo a vuelo rasante, helicópteros de la gendarmeríaque rondan sin cesar, aviones radar Awacs que patrullan el aire, misiles tierraaire instalados en los puntos considerados estratégicos y buzos en las profundidades del lago Leman, a la entrada de Evian, son algunas de las medidas de seguridad. Pero ni siquiera semejante despliegue tranquilizó a los lugareños, conscientes de que durante tres días el Hotel Royal --donde se alojarán los funcionarios del G-8- será un blanco codiciado por los terroristas de todo el mundo.
Sin embargo, más que a Al-Qaeda u Osama bin Laden, la gente de la región teme que se repita la «pesadilla de Génova» -cuando se organizó el G-7 en esa ciudad italiana, entre fuertes protestas-y siente pánico a los globalifóbicos que desde hoy organizarán una contracumbre en Annemasse, a 40 kilómetros de Evian.
La zona en torno del Hotel Royal fue declarada inaccesible -por un radio de varios kilómetros-, con casi 16.000 personas (entre policías, gendarmes, soldados y bomberos) encargadas de evitar cualquier infiltración, con el auxilio de aviones espía guiados por radar.
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