Eugene Armstrong, el rehén norteamericano asesinado ayer por extremistas en Irak. Las tropas de la coalición internacional se muestran impotentes para garantizar la seguridad de los empleados de empresas contratistas en ese país.
Bagdad (EFE, AFP) - Los peores pronósticos sobre la suerte de los dos rehenes estadounidenses y un británico comenzaron a cumplirse ayer en Irak, cuando el grupo radical islamista Tawhid y Yihad anunció que decapitó a uno de los norteamericanos. Además, la inestabilidad en el país árabe se agravó aun más con el asesinato por parte de desconocidos de dos miembros del Comité de los Ulemas, la máxima autoridad de la minoría religiosa sunita.
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La organización radical (cuya traducción es Unificación y Guerra Santa) que responde al jordano Abu Musab Al Zarqawi, brazo en Irak de Osama bin Laden, anunció en un sitio de Internet la decapitación del estadounidense Eugene Armstrong y amenazó con continuar con los otros dos, el también norteamericano Jack Hensley y el británico Kenneth Bigley. Todos ellos, empleados de la compañía Gulf Supplies and Commercial Services, habían sido secuestrados el jueves pasado en su casa del barrio Mansur en Bagdad. El cadáver de la víctima fue encontrado ayer por la tarde, según indicó un funcionario estadounidense.
En el video difundido por Internet, cinco hombres aparecen en las imágenes y uno de ellos corta la cabeza de Armstrong. El verdugo leyó un largo comunicado en el cual el grupo amenazó con matar en las próximas 24 horas (que vencen hoy) a otro rehén si no obtenían la liberación de las mujeres detenidas en las prisiones de Abu Ghraib y de Um Qasr, en Irak. Sin embargo, fuentes militares estadounidenses aseguran que sólo hay dos detenidas, ambas altas funcionarias del régimen de Saddam Hussein.
Tawhid y Yihad, uno de los grupos más sangrientos en Irak, ya cumplió en mayo sus amenazas con el empresario norteamericano de telecomunicaciones Nicholas Berg, y un mes más tarde, también acabó con la vida del traductor surcoreano-Kim Sun Il.
Al menos otros cinco occidentales siguen en manos de sus captores: dos trabajadoras humanitarias italianas, un norteamericano y dos periodistas franceses. En tanto, el jeque Ahmed Zaidi, imán de una mezquita sunnita del barrio chiita de Sadr City, fue secuestrado el domingo en la noche por desconocidos y su cadáver fue hallado ayer, mientras que el otro prominente clérigo,jeque Mohammed Jaddu, fue asesinado de un balazo por la tarde.
«Quienes cometieron esos actos buscan dividir a los musulmanes», afirmó el jeque Ahmad-Abdelghafur al-Samarai en un breve discurso durante la oración fúnebre en la mezquita Mussab ben Amir, en el nordeste de Bagdad. Zaidi estaba encargado de la coordinación entre el Comité de Ulemas y las otras corrientes religiosas.
• Libertades
Desde la caída del régimen de Saddam Hussein (de la minoría sunita), los chiitas, mayoritarios en el país, recuperaron ciertas libertades religiosas y no fueron pocos los enfrentamientos entre las diferentes facciones, unidas en ocasiones por la resistencia a Estados Unidos.
Dos sunnitas secuestrados junto con Zaidi dijeron que los secuestradores reprocharon al imán sus relaciones con el Ejército del Mehdi, del dirigente radical chiita Moqtada al-Sadr. Por otra parte, el primer ministro de Irak, Iyad Allawi, afirmó que el depuesto dictador iraquí «está angustiado y deprimido». «Hussein nos envió un mensaje oral en el que pedía piedad. Dijo que estaban trabajando por el interés público y que no quiso provocar ningún daño», dijo Allawi en una entrevista con el periódico egipcio pro árabe «Al-Hayat».
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