El presidente de Perú, Alejandro Toledo, declaró ayer el «estado de emergencia» en el país ante la fuerte ola de protestas sociales desatada en los últimos días. En medio de un clima de tensión y mientras se producían saqueos, las fuerzas armadas y policiales se enfrentaban anoche con grupos de manifestantes que continuaban marchando por las calles de Lima y otras importantes ciudades. Al cierre de esta edición, las autoridades daban cuenta de al menos dos heridos de bala.
Lima (AFP, DPA, Reuters) --Perú vivía anoche una situación de alta inestabilidad, con múltiples focos de protestas y enfrentamientos, y con las fuerzas armadas y policiales con amplias facultades tras la instauración del estado de emergencia por treinta días en 13 distritos de los 24 que componen el país. Diversos gremios, entre ellos maestros, judiciales y agricultores, llevan semanas de reclamos sectoriales que jaquean al gobierno de Alejandro Toledo, quien cuenta con un amplio rechazo de la población según las encuestas ante las dificultades para solucionar la crisis socioeconómica que padece su país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lejos de alcanzar la calma con el estado de emergencia, la ebullición social explotó y los maestros esgrimieron la consigna de «el miedo se acabó» y campesinos gritaban «se viene el argentinazo» en alusión a la caída de Fernando de la Rúa. En la tarde, un sismo de 5,1 puntos en la escala de Richter sembró más caos, aunque significó una impasse en los conflictos en las calles de Lima.
El jefe del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación (SUTEP), Nílver López, advirtió que «vamos a continuar con la huelga, los maestros seguimos en la lucha», pese a que el estado de emergencia implica la suspensión de garantías constitucionales como los de la inviolabilidad del domicilio, el libre tránsito por el país y el derecho de reunión, entre otros. El SUTEP agrupa a 300.000 docentes y comenzó la huelga el 12 de mayo.
Anoche se pudo ver por el canal peruano N que militares y policías intentaban desbloquear la ruta panamericana cerca de la localidad de Barranca con ráfagas de ametralladora. «No disparen», gritaban algunos efectivos, pero el desorden era generalizado. Se pudo ver al menos a tres heridos.
Otros choques graves se produjeron en la ciudad de Chiclayo (norte) donde cerca de cinco mil profesores en huelga tomaron la plaza principal de la ciudad y fueron dispersados con gases lacrimógenos por la policía antimotines. En abierto desafío al estado de emergencia, los docentes en Chiclayo marcharon por calles céntricas de la ciudad y tomaron varios colegios, mientras sostenían enfrentamientoscon agentes policiales. 31 de ellos fueron detenidos.•Ruta bloqueada
En Pativilca (norte) grupos de manifestantes bloquearon nuevamente la ruta panamericana que había sido limpiada durante la madrugada por tropas del ejército luego de que en la víspera fue cortada con troncos y piedras por agricultores en huelga. Un balance preliminar de la policía dio cuenta de trece policías heridos, tres de ellos con lesiones de consideración, y de 68 detenidos en disturbios en distintas partes del país. Los tres más afectados fueron heridos en un enfrentamiento en Apata en los Andes centrales.Allí fueron detenidas 35 personas. El dirigente gremial López estimó que «a falta de soluciones integrales, el camino del garrote, de la represión y de la fuerza es lo que caracteriza a los gobiernos débiles». La decisión de continuar la huelga fue anunciada pese a que tras la instauración del estado de emergencia.
Dejá tu comentario