9 de junio 2003 - 00:00

Tony Blair ya enfrenta escándalo por Irak

Londres y Washington (ANSA, EFE, AFP, ASN) - La polémica por la falta de transparencia de los informes que presentaron los EE.UU. y Gran Bretaña para demostrar la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte de Irak aumentó ayer, cuando se conoció que los servicios secretos británicos cuentan con grabaciones que revelarían que el gobierno de Tony Blair presionó para hacer más convincentes las «pruebas» contra el régimen de Saddam Hussein. Mientras tanto, Downing Street admitió que «hubo fallas» en los informes sobre armas en Irak.

Según revelaron fuentes cercanas a los organismos de seguridad, la inteligencia británica no quiere ser el «chivo expiatorio» del gobierno en el creciente escándalo de los informes sobre Irak y quiere demostrar -con grabaciones secretas-las presiones de Downing Street para justificar la invasión a Irak.

Así se desprende del artículo publicado ayer por el «The Independent on Sunday», según el cual, la cúpula de los servicios de inteligencia está «furiosa» por las acusaciones en su contra hechas por funcionarios del gobierno
.

Los dos informes que el gobierno Blair presentó sobre las supuestas evidencias de la posesión de armas de destrucción masiva del régimen de Bagdad -en setiembre pasado y enero de este año-fueron criticados por la opinión pública.

•Disculpas

La situación llegó al punto de que Downing Street se vio obligado a pedir disculpas al director del Servicio Secreto de Inteligencia, Richard Dearlove, por la administración del segundo informe. El director de Comunicaciones de Blair, Alistair Campbell, admitió los errores y aseguró a Dearlove que en el futuro se pondrá «más atención» en la gestión de cualquier documento que pueda comprometer la reputación y trabajo del MI-16.

El ministro del Interior, David Blunket, aseguró ayer que Downing Street no debería haber publicado el segundo informe porque se centraba en «el entorno de Irak y no en las armas de destrucción masiva»
. Funcionarios del gobierno enviaron a los servicios secretos de inteligencia el boceto de ese primer informe seis u ocho veces, antes de publicarlo. Londres, a través del ministro para las Relaciones con el Parlamento, John Reid, trató de protegerse afirmando que los elementos desviados operan en el interior de los servicios secretos para desestabilizar al gobierno.

La acusación hizo «enfurecer» a los servicios de inteligencia, escribió ayer el diario «The Independent on Sunday», por lo que amenazan con dar a conocer «pruebas» de las presiones recibidas de Downing Street.

Los agentes registraron todas las conversaciones mantenidas con funcionarios del gobierno, dados los pedidos «insólitos» y frecuentes, vinculados al primer informe
.

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