Triste: instalaron en Roma cabina para el abandono de bebés
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Esta es la
cabina para
el abandono
de bebés
instalada por
un médico
italiano en un
suburbio de
Roma,
donde ese
fenómeno
golpea de
manera
especialmente
frecuente.
Según dice,
no se busca
promover los
abandonos,
sino evitar
peligros para
las criaturas.
«Estaba limpia, con el cordón umbilical bien cortado, envuelta primorosamente en un pañuelo muy bonito. La abandonaron en la parte de atrás de una camioneta cuyo conductor paró en una estación de servicio a tomarse un café.
Logró sobrevivir, pero corrió un gran riesgo, tuvo muchas posibilidades de que algo se torciera y saliera mal. A partir de ese momento, decidí que nunca más», afirma Paolillo.
Esa experiencia lo llevó a resucitar, en versión moderna, los tornos que en la época del papa Inocencio III se pusieron en marcha en los conventos italianos para recibir a los bebés abandonados por sus madres. Un sistema que fue dejado de utilizarse en 1800 y que ahora regresa en versión de alta tecnología.
Pero el problema sigue siendo el mismo y viejoproblema de entonces. Madres que, por el motivo que fuere, dan a luz a un bebé del que no pueden, no saben o no quieren hacerse cargo y deciden abandonarlo. Cada caso es distinto, pero la falta de medios económicos suele agazaparse detrás de la inmensa mayoría de los abandonos. Y ésta es una zona con un porcentaje elevadísimo de inmigrantes que nadan en un mar de miseria y penuria.
El Policlínico Casilino ostenta el vergonzante récord de toda la región del Lazio en nacimientos prematuros: 13% frente a 6,5% de la media regional. De la misma manera, el porcentaje de pacientes extracomunitarios de este hospital también es superior a lo habitual: de los más de 1.700 niños que el año pasado nacieron en este centro, más de 37% eran hijos de extracomunitarios, frente a la media regional de 19%. «Pero lo último que quiero es que este servicio se interprete como un incentivo que invita al abandono», subraya Paolillo. «Es tan sólo un instrumento para evitar que un embarazo acabe en tragedia.»
Por ahora, nadie ha utilizado aún la cabina abandona-bebés. Pero los expertos no creen que eso dure. Ahora mismo, en el Policlínico Casilino hay cuatro bebés que fueron abandonados y que esperan los trámites judiciales para ser dados en adopción. «Y Dios sabe cuántos casos habrá de los que ni siquiera llegamos a enterarnos; cuántos bebés morirán en el parto o después y serán enterrados sin que nadie lo sepa. Ojalá que este servicio valga para evitar todo sufrimiento y dolor.»



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