Madrid (ANSA, El Mundo, EFE) - Las Fuerzas Armadas españolas desalojaron ayer al destacamento marroquí que ocupó hace seis días el islote de Perejil, en el estrecho de Gibraltar, tras lo cual el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Mohamed Benaissa, señaló que la acción militar de España «equivale a una declaración de guerra» y se manifestó listo para defender su «integridad territorial» en medio de una crisis que amenaza la estabilidad en el Mediterráneo.
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«La intervención de las fuerzas españolas es contraria a la legalidad internacional y constituye un acto reprobable que equivale a una declaración de guerra», dijo en Rabat Benaissa.
La posición marroquí se conoció después de que el gobierno español fundamentó su decisión de reocupar militarmente el islote «contra su voluntad», ante el silencio de Rabat a sus reclamos de abandonar ese pequeño territorio deshabitado a 200 metros de las costas marroquíes.
Las tropas españolas retomaron el control sobre el islote casi una semana después de que el gobierno marroquí decidiera ocuparlo, el jueves pasado, con 12 gendarmes.
«Marruecos está dispuesto a defender su integridad territorial, conforme a la legitimidad internacional, y el gobierno y el rey piden con insistencia a España que se retire inmediatamente y sin condiciones del islote de Leila», llamado Perejil en España, precisó el portavoz oficial de la casa real, Hassan Aourid, al finalizar un consejo de ministros presidido por el rey Mohammed VI.
El islote, de 1,5 kilómetro cuadrado, a 200 metros de la costa marroquí y a una decena de kilómetros de Ceuta, enclave español en el Mediterráneo, no tiene riquezas naturales ni posee importancia estratégica.
• Protesta verbal
La ministra de Relaciones Exteriores española, Ana De Palacio, dijo en la última jornada que su gobierno se vio obligado «contra su voluntad a ordenar la reocupación militar del islote, después de que Rabat no dio respuesta a la protesta de Madrid expresada en una nota entregada por el embajador español en la capital marroquí, Fernando Arias Salgado, cuyo contenido no fue informado».
El martes, además, contribuyó a agravar la situación -dijo De Palacio-la sustitución de 12 gendarmes con una media docena de soldados de la infantería de marina: para Madrid fue una «provocación» que cambió «la naturaleza de la presencia militar marroquí» en la isla.
El embajador Arias Salgado fue convocado de urgencia a Madrid, poco antes de la operación militar de reconquista de Perejil.
El diplomático definió la crisis como «seria y grave» y dijo que su reclamo «es una señal muy fuerte» dirigida a Marruecos. Mucho más fuerte fue la respuesta de Rabat: el gobierno pidió el «retiro inmediato y sin condiciones» de las tropas españolas. Definió como «una agresión» la operación militar y pidió el apoyo de la Liga Arabe, de la Organización para la conferencia islámica, OCI, y de la ONU.
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