1 de noviembre 2004 - 00:00

Último esfuerzo de Bush y Kerry para captar votantes

El presidente estadounidense, George W. Bush y su rival demócrata, el senador John Kerry, dedicaron sus últimos esfuerzos en los estados más reñidos para conseguir votos adicionales en la elección presidencial de mañana.

Bush, recurriendo a pastillas para mantener la voz, y Kerry, a punto de perderla, se movían de un lado a otro en el último día de la campaña sabiendo que la elección va a ser muy disputada y con la certeza, cada uno de ellos, de que será el ganador.

El presidente Bush recorrió hoy, aprovechando al máximo cada hora, seis estados donde realizó siete escalas, desde la mañana temprano hasta bien entrada la noche, en su mayor parte en el medio oeste.

Su rival demócrata trabajó en los últimas horas de campaña en mítines previstos en tres localidades de Milwaukee, cada una de ellas separadas una hora entre sí.

El gobernador de Ohio, Bob Taft, recibió hoy al amanecer al jefe de la Casa Blanca calurosamente junto a varios cientos de seguidores, en un hangar del aeropuerto, en la sexta ocasión que el presidente visita este estado indeciso.

"Estuvo en todas partes", dijo Taft del presidente. "Está poniendo su corazón y su alma con nosotros, para nuestras familias, para nuestro futuro. Y nosotros tenemos que hacer lo propio", agregó.

Kerry había manifestado en una entrevista a la prensa, el domingo, que "esperaba que esta elección se decidiera el martes a la noche", en coincidencia con muchos observadores políticos, también preocupados por la peligrosa indefinición que afectó la presidencial de 2000, en la que el ex vicepresidente Al Gore, que ganó los votos populares, fue derrotado por Bush, cuando la Suprema Corte le concedió el triunfo en Florida, un estado con una controvertida votación y el posterior escrutinio.
  
Hoy añadió que "dada las recientes experiencias, sería irresponsable de mi parte si no estuviera preparado para proteger el derecho a voto de cada persona".

En una entrevista concedida hoy a "Good Morning America", de la red televisiva ABC, Kerry predijo "una concurrencia récord" y expresó la creencia que "los norteamericanos están dispuestos a no ver que se repita lo de 2000".

Según los sondeos de opinión del Pew Research Center, una gran mayoría consideró especialmente importante esta elección, con un resultado que puede presagiar una muy alta concurrencia.

La encuesta mencionó que podría llegar al 84 por ciento, en comparación con sólo el 67 por ciento de 2000 y el 61 de 1996.

Por otra parte, Kerry anticipó que en caso de ganar conformará su gabinete "lo más rápido posible".

El senador por Massachusetts reiteró hoy en uno de los mítines que "éste es el momento en el que George Bush deberá rendir cuentas de los déficits, por la pérdida de la atención de salud, la falta de empleos y, fundamentalmente, la pérdida de la influencia y el respeto de Estados Unidos en el mundo".

El presidente estimó también decisivo que surja un claro ganador en la noche de la elección, considerando en particular que el proceso va ser observado de cerca en todo el mundo.

El domingo, los votantes de Florida y de Ohio, dos de los estados que podrían determinar los resultados de las elecciones, pudieron volver a ver en persona al candidato demócrata y al republicano.

Las esperanzas de victoria de Bush en este estado, como ocurrió siempre con los candidatos republicanos en Florida, dependen sobre todo del apoyo de la numerosa comunidad de unos 800.000 cubanos en el exilio.

Esta comunidad fue cortejada este año también por los demócratas, que saben que ya no es el bloque homogéneo que votaba republicano, porque tienen otras preocupaciones aparte de la política exterior hacia Cuba, país que Bush prometió ayudar a liberar.

Bush realizó hoy campaña en Ohio, Pensilvania, Wisconsin, Iowa y Nuevo México, antes de un raudo paso por Dallas, en Texas, su estado, y arribar por la noche a su rancho Crawford.

El vicepresidente Dick Cheney regresó hoy de Hawai, donde participó de un mitin nocturno, mientras Kerry, al concluir su maratón de hoy en Michigan, volará a su ciudad, Boston.

Su compañero de fórmula, el senador por Carolina del Norte John Edwards, concluyó la campaña en el Medio Oeste y en Florida.

Así ambos contendientes ponen fin a la campaña de avisos políticos más cara de la historia, estimada en más de 600 millones de dólares gastados por Bush, Kerry, sus partidos políticos y sus aliados.

Esa cifra es el triple de lo que se gastó en 2000, con los demócratas y sus amigos que invirtieron la mitad.

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