El Chapare - Al descender las estribaciones orientales de la cordillera de los Andes se descubre una Bolivia diferente. En vez de las llanuras áridas del Altiplano, surge un territorio ondulado cubierto de exuberante vegetación tropical, surcado por ríos caudalosos que abonan el suelo con el limo que van depositando en la orilla... A los retraídos pastores de llamas de la meseta hay que sonsacarles las palabras, mientras que los habitantes del Chapare, como se conoce a esta región selvática, son dicharacheros y alegres.
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La victoria de Evo Morales en las últimas elecciones los ha vuelto todavía más expansivos y seguros de sí mismos. Confían plenamente en que el jefe del Movimiento al Socialismo (MAS) cumplirá con la promesa de despenalizar los cultivos de coca que son la base de la economía en esta parte de la cuenca del Amazonas, que abarca desde la cordillera hasta los meandros del río Mamoré.
«Ya pueden ir acostumbrándose los gringos a que aquí el que manda es Evo y no el señor (embajador de los Estados Unidos) David Greenlee», comenta Dionisio, el dueño de una de las numerosas posadas que se encuentran a lo largo de la ruta que une a Cochabamba, capital del departamento, con la ciudad de Santa Cruz.
Parece que hubieran transcurrido siglos desde la época en que los agentes de la DEA (el departamento antinarcóticos de los EE.UU.), invitados por el ex mandatario Hugo Bánzer, supervisaban las operaciones de erradicación de los arbustos que los pobladores plantaban, clandestinamente, en las zonas más inaccesibles del bosque. La agricultura alternativa con que se pretendía suplantar a la coca todavíaexiste: hay cerca de 140.000 hectáreas de palmito, plátano, piña, flores tropicales... Pero había que ser muy ingenuo para creer que los campesinos se conformarían con las magras ganancias que se obtienen de los cultivos legales. Una hectárea de palmito ingresa 1.500 dólares anuales a los bolsillos del agricultor. La misma superficie sembrada de coca reporta un beneficio de 6.500 dólares al año.
También hay que ser iluso para confiar en lo que afirma Morales, que la coca se cultiva únicamente con fines terapéuticos - chupar bolas de hojas de coca ayuda a superar el cansancioo rituales: en las festividades de la Pachamama - la diosa de la Tierra - se esparcen hojas junto a las murallas de las iglesias.
•Cato
Poco antes de las elecciones, el presidente en funciones, Eduardo Rodríguez, y su sucesor acordaron conceder a cada familia un cato (una parcela) de 40 metros cuadrados para satisfacer sus propias necesidades y vender el excedente en los mercados de Cochabamba o La Paz. Pero las más de 13.000 hectáreas sembradas en el Chapare (24.000 en toda Bolivia) superan con amplitud la demanda de los consumidores tradicionales: aquellos que « pichjan» (mascan) coca o la beben en infusiones.
Cualquiera sabe que la mayor parte de las 120 toneladas que se producen anualmente sirve para la producción de cocaína. Existen dos tipos de cultivos: el de la coca enchomada que crece entre los arbustos y se riega con el agua de las lluvias - las precipitaciones son constantes en esta zona - y la que se considera de mejor calidad por su alto contenido de alcaloide. Esta última es la de exportación, la que se transporta a Colombia para ser procesada en los laboratorios clandestinos, donde se la seca con el calor de potentes radiadores y se la mezcla con éter y carbonato de calcio para producir el polvillo blanco con que se deleitan los yuppies de Nueva York o Los Angeles.
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