Una carnicería sin fin

Mundo

Bagdad (ANSA, EFE, AFP, Reuters) - Al menos 17 iraquíes murieron ayer en medio de la renovada ola de violencia que sacude a ese país, al tiempo que las autoridades reportaron que fueron 98 las víctimas mortales del atentado perpetrado el sábado contra una mezquita chiita en Mussayeb.

Dos miembros de la policía local y un civil murieron
por un ataque suicida con coche bomba lanzado en Bagdad contra un convoy de fuerzas de seguridad, en el que otras 13 personas resultaron heridas.

Otras cinco personas, entre ellas un policía, perdieron la vida en un ataque lanzado en cercanías del cuartel general de la comisión electoral, donde otras siete sufrieron heridas. En el oeste de Bagdad, la explosión de un coche bomba provocó la muerte de una persona y heridas a otras tres; en la zona sur, un ataque civil dejó como saldo una víctima.

• Relato

En varios enfrentamientos murieron siete personas, entre ellas dos soldados iraquíes, sin que las autoridades hayan suministrado precisiones al respecto.

Por otro lado,
el ataque del sábado contra la mezquita chiita, una de las acciones más sangrientas desde la ocupación del país por tropas extranjeras en marzo de 2003, provocó al menos 98 muertos y 156 heridos.

Un habitante del lugar,
Mohsen Jassim, relató a medios locales que deambuló por las calles del lugar en busca de su hijo de 18 años, y que halló sólo su cabeza.

El ataque fue perpetrado por un suicida con un camión cisterna cargado de gasolina, que explotó el sábado a las 20, hora local, cerca de un concurrido mercado de verduras y próximo a la mezquita de Mussayeb.



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