Si se confirma lo que vaticinan los sondeos, Angela Merkel será la primera mujer jefa de gobierno en Alemania y primera canciller nacida en el Este desde reunificación.
Berlín (Reuters, AFP, EFE, ANSA, LF) - La democristiana Angela Merkel y el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder peleaban ayer por el respaldo de los indecisos, fundamental para definir las elecciones alemanas del domingo. Las últimas encuestas señalan un favoritismo para la opositora, pero la dura campaña oficialista de los últimos días ha logrado descontar parte de la ventaja que aquélla tenía, introduciendo cierto suspenso.
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Según analistas, Schröder no logró en sus dos períodos de gobierno doblegar una persistente crisis en la principal economía de Europa. Mientras, una eventual victoria de Merkel marcaría un punto de inflexión en la historia democrática alemana: sería la primera canciller mujer y la primera gobernante de la Alemania unificada nacida en el Este ex comunista.
Pese a las previsiones de una victoria de las fuerzas moderadas, no todo está dicho, ya que los últimos sondeos marcan que aún hay entre 15% y 30% de indecisos. Los socialdemócratas (SPD), a la luz de una reducción de la ventaja de los democristianos las últimas semanas, se esperanzan en repetir el ajustado triunfo de 2002, cuando el resultado contradijo los sondeos y el bávaro Edmund Stoiber no pudo festejar. Este año, el eje electoral estuvo puesto en el largo estancamiento y el creciente desempleo que afecta a cinco millones de alemanes. Hace tres años, Schröder había logrado centrar la campaña en la oposición a la Guerra de Irak y la eficiente asistencia a las víctimas de las inundaciones que afectaron al centro de Europa.
«El hecho de que mucha gente todavía no haya decidido su elección es decisivo», se esperanzó ayer el ministro de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, del partido de los Verdes, aliado de los socialdemócratas.
Las chances de Merkel (40% a 42% de intención de voto, contra 32% a 35% de Schröder) son las de una alianza con los Demócratas Libres (FDP, 6% en encuestas) y, en caso de no llegar a los escaños suficientes en el Congreso, podría formar un gobierno de unidad nacional con los socialdemócratas, una alianza de la que ya se pueden avizorar las tensiones y que genera resistencias en ambos bandos. Schröder, en cambio, tendría más dificultades para formar gobierno pese a que es por gran diferencia el político mejor valorado del país. A su izquierda sólo contaría con los Verdes de Fischer (7%), y está casi descartado un pacto con los ex comunistas y los socialdemócratas disidentes que encabeza Oskar Lafontaine (10%). Merkel prometió modernizar las relaciones laborales, bajar los impuestos al trabajo y a la producción y aumentar dos puntos el IVA, como medidas para reducir el índice de desempleo. A su vez, su política exterior llevaría al país a una posición más próxima a la de George W. Bush y, por consiguiente, quebraría el eje Francia-Alemania que lideró en Europa la oposición a Estados Unidos en los últimos años.
• Palos en la rueda
El actual canciller diseñó en su segundo mandato la Agenda 2010, inicialmente celebrada por los empresarios, pero el descontento de parte de la militancia del ala izquierda del partido logró poner palos en la rueda.
«Sería irónico si el canciller Schröder tuviera que pagar el precio electoral por los costos de corto plazo de las reformas económicas que él ha implementado, justo cuando están comenzado a aparecer los beneficios a largo plazo», indicó un informe de Capital Economics, con sede en Londres.
Los conservadores presentaron un equipo económico que lidera el catedrático y especialista en asuntos fiscales Paul Kirchhof e incluye al experto en cuestiones financieras Friedrich Merz (del ala menos ortodoxa).
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