Crece la presión internacional para que la vacuna contra el Covid-19 sea "bien público"

Mundo

Así lo pidieron China y la Unión Europea en la Organización Mundial de la Salud. Trump quiere asegurarse 300 millones de dosis antes que los demás países no bien se la consiga. El laboratorio Moderna comprobó en ocho voluntarios niveles de inmunidad satisfactorios.

Washington y Ginebra - La divulgación en Estados Unidos de “resultados provisionales positivos” de una vacuna contra el nuevo coronavirus provocó ayer una ola de optimismo que impactó de modo positivo en los mercados financieros mundiales, pero incrementó las presiones internacionales para que la misma sea declarada “bien público” de modo de evitar que solo los países más poderosos accedan a ella para inmunizar a sus poblaciones.

La firma de biotecnología estadounidense Moderna anunció ayer que obtuvo resultados favorables en la fase inicial de los ensayos clínicos de su vacuna realizados con ocho voluntarios, los que serán ampliados a gran escala en julio.

El compuesto produjo una respuesta inmune en los ocho pacientes que lo recibieron en la misma magnitud de aquellos que se contagiaron con el virus SARS-CoV-2, dijo la compañía.

“La fase provisional 1, aunque es un estadio temprano, demuestra que la vacunación con mRNA-1273 produce una respuesta inmune de la misma magnitud que la provocada por la infección natural”, dijo en un comunicado el doctor Tal Zaks, director médico de Moderna.

La compañía afirmó que la vacuna “tiene el potencial para prevenir la Covid-19”.

Esta primera fase buscaba también verificar que la vacuna no es tóxica y Moderna solo reportó algunos efectos secundarios leves como un enrojecimiento de la zona de la inyección.

La estadounidense Moderna fue una de las primeras empresas en inyectar pruebas a humanos, comenzando el pasado 16 de marzo.

Actualmente hay 12 ensayos clínicos con humanos en el mundo, la mitad de los cuales son proyectos chinos, según el conteo de la Escuela de Medicina y de Higiene de Londres.

El estudio clínico fue llevado a cabo por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID), donde el Gobierno invirtió 483 millones de dólares para esta potencial vacuna.

La administración de Donald Trump, en su búsqueda de 300 millones de dosis de aquí a enero para proteger a su población, invirtió en este proyecto y en dos más: el de la farmacéutica estadounidense Johnson & Johnson y el del laboratorio francés Sanofi, que tiene centros en Estados Unidos.

La segunda fase con 600 voluntarios comenzará a partir de junio, informó el presidente de Moderna, Stephen Hoge, y la etapa más importante, la fase 3, está prevista para julio, mientras la agencia que regula los medicamentos en Estados Unidos, la FDA, finaliza el protocolo.

La vacuna contra el coronavirus es una prioridad mundial para terminar con la pandemia que ha dejado más de 315.000 muertos en el mundo y al menos 4,7 millones de casos confirmados.

Habitualmente el proceso de crear una vacuna tarda años, pero el pasado viernes Trump afirmó que esperaba tener una vacuna para el coronavirus para fin de año.

Quién sea el primero en sintetizar una vacuna efectiva y cómo será su distribución es un tema clave en las relaciones internacionales después de que la semana pasada la decisión de la farmacéutica francesa Sanofi de dar prioridad a Estados Unidos generara fuerte polémica.

Ante eso, los países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaron a que la futura vacuna contra el coronavirus sea un “bien público” y pidieron reformar la institución, en su primera asamblea anual celebrada a distancia ayer.

El presidente chino, Xi Jinping, aseguró en ese sentido que una posible vacuna lograda en su país se convertiría en un “bien público mundial” y prometió destinar 2.000 millones de dólares en dos años para la lucha mundial contra la Covid-19.

En tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, también afirmó que si se hallaba la vacuna, debería ser “un bien público mundial, al que todos deberían poder tener acceso”.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, admitió por su parte que la pandemia dejó “cruelmente a la luz” las divisiones geopolíticas en el mundo. Y ante las críticas, especialmente de Trump, sobre la gestión de la crisis, reiteró que la institución “hizo sonar rápidamente la alarma”.

Con todo, afirmó que lanzará “una evaluación independiente lo más pronto posible en el momento apropiado para examinar las experiencias y lecciones aprendidas y formular recomendaciones con vistas a mejorar el estado de preparación a la escala nacional y mundial”. En la reunión se trató una resolución, impulsada por la Unión Europea, que reclama “el acceso universal, rápido e igualitario de todos los productos (...) necesarios para reaccionar contra la pandemia”.

El texto califica asimismo a una “vacuna a gran escala contra la Covid-19, como un bien público mundial”.

Si se adopta la resolución, “será un resultado importante porque la OMS será el primer foro mundial en ponerse de acuerdo de forma unánime sobre un texto”, indicó una fuente diplomática europea.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario