Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela en reemplazo de Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos en una ofensiva militar con pocos precedentes en la región. Pero, en medio del fragor, la pregunta que resuena es por qué Donald Trump no jugó a favor de María Corina Machado como sucesora. La respuesta hay que buscarla en la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Venezuela: aseguran que la CIA le recomendó a Donald Trump que no reemplace a Nicolás Maduro con María Corina Machado
Medios estadounidenses afirman que los análisis de inteligencia descartaron esa opción por el riesgo de sublevación de las fuerzas armadas. La sucesión debía ser chavista.
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María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y Premio Nobel de la Paz, no estuvo en los planes de Donald Trump para Venezuela.
La intervención de las fuerzas militares estadounidenses el sábado pasado sorprendió al mundo entero. El exgobernante venezolano fue extraído de suelo sudamericano y trasladado en un buque de guerra a Nueva York, donde comenzó a ser juzgado por una serie de crímenes que le imputa la Justicia de EEUU.
La salida de Maduro podría haber abierto la puerta a un cambio de régimen. Ser, como añoran algunos, el final del chavismo. Pero la operación militar, quirúrgica por la rapidez y por la ausencia de bajas de parte de EEUU, no tenía previsto instalar en el Palacio de Miraflores a un representante de la oposición.
Los motivos por los que la CIA no recomendó a María Corina Machado como presidenta de Venezuela
Análisis de inteligencia previos elaborados por la CIA advirtieron a la Casa Blanca, y en particular a Trump, sobre los riesgos que suponía colocar en el poder, por caso, a Machado. Entre los motivos principales que esgrimieron en los informes a los que accedieron medios como The New York Times y Wall Street Journal remarcaron las dificultades que hubiera tenido para controlar a las Fuerzas Armadas Bolivarianas.
Pese a haber sido una de las principales espadas de la oposición durante las elecciones presidenciales en las que compitió Edmundo González frente a Maduro, Machado hubiera tenido que enfrentar la resistencia chavista dentro del Ejército. Asimismo, la operación militar, quirúrgica y eficaz, no tenía previsto la captura de Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa, ferviente defensor de las ideas del PSUV. Tampoco de Diosdado Cabello, número dos del partido.
En los últimos meses, Machado había pedido la intervención por la fuerza de Estados Unidos para derrocar no solo a Maduro sino a todo el gobierno. Pero luego de analizar diferentes escenarios posibles, la CIA recomendó a Trump capturar al jefe de Estado y apostar por negociar con quien tuviera la capacidad de convertirse en el sucesor, sobre quien pesará el temor de una nueva operación. Golpe y negociación, la estrategia del magnate.
"Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No cuenta con el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy amable, pero no tiene el respeto", sentenció Trump sobre Machado días atrás. Pro ese motivo, los informes de inteligencia elaborados por la CIA no consideraban derrocar a Maduro por medios militares. Lo que sí recomendaba era que había que mantener en el poder a la cúpula chavista: la vicepresidenta Delcy Rodríguez; el ministro de Justicia e Interior, Cabello; y a Padrino López.
El riesgo de la desestabilización en Venezuela
Tanto New York Times como Wall Street Journal aseguraron que Trump decidió seguir el consejo de los espías y permitir que el reemplazo provenga del interior del chavismo. Según estos medios locales, a la Casa Blanca le preocupaba que la intervención militar ordenada por Washington desestabilice aún más el país y la situación escale a una guerra civil. Por ese motivo optaron por dejar a Cabello y a López.
Una vez confirmada Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela, el magnate estadounidense le envió un mensaje de advertencia. “Si ella no hace lo correcto, va a pagar un precio muy grande, probablemente más que Maduro”, le dijo al medio The Atlantic y añadió: “No voy a permitir que se repita lo mismo de siempre. Si hay resistencia, habrá consecuencias".
Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue con sus amenazas, la nueva mandataria de Venezuela, que tomó el mando tras la captura de Maduro, aclaró este martes, tras las advertencias: "Mi destino no lo decide sino Dios". En ese sentido, la dirigente ratificó: “El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie, no hay agente externo que gobierna Venezuela”.
La dirigente venezolana desoyó las amenazas y aseguró, rodeada de parte de su gabinete: "Venezuela ha demostrado al mundo de lo que estamos hechos, que hemos crecido en fortaleza y espiritualmente para afrontar los desafíos, las agresiones y las amenazas. En lo personal, quienes me amenacen, mi destino no lo decide sino Dios. Esa es mi respuesta. Así que venezolanos sigamos trabajando para que este 2026 podamos decir al cierre, hemos cumplido como país en unión nacional”, remarcó.
Por otro lado, la nueva mandataria se refirió a "los mártires, a quienes ofrendaron su vida en la defensa de Venezuela frente a este criminal ataque" y apuntó que la incursión de Estados Unidos tuvo un "desenlace ilegal, violatorio, quebrantador de la legalidad internacional, como es el secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro y de la primera combatienta y primera dama Cilia Flores".





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