8 de noviembre 2005 - 00:00

Violencia en Francia: primer muerto y toque de queda

Un bombero extingue el fuego provocado en un auto en un suburbio de Estrasburgo. La violencia urbana va en aumento en Francia.
Un bombero extingue el fuego provocado en un auto en un suburbio de Estrasburgo. La violencia urbana va en aumento en Francia.
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La ola de violencia que sacude a Francia alcanzó ayer proporciones dramáticas con el anuncio de la primera muerte ligada a las manifestaciones, que en la undécima noche dejó 36 policías heridos -algunos por uso de armas de fuego-, más de 1.400 vehículos carbonizados e importantes destrozos materiales en cerca de 300 barrios de todo el país.

Ante la situación, el primer ministro, Dominique de Villepin, autorizó ayer a los alcaldes a imponer toques de queda en las áreas afectadas -decisión que será formalizada hoy en una reunión con su gabinete- y descartó la intervención del ejército en una entrevista con el canal de televisión francés «TF1».

Asimismo, anunció que 1.500 policías y gendarmes podrían ser destinados para respaldar a los 8.000 agentes que ya están ubicados en las zonas afectadas, al tiempo que comunicó una serie de medidas en los frentes de la educación, el empleo y la vivienda, en respuesta a los problemas de los barrios difíciles.

• Víctima mortal

Jean Jacques Le Chenadec, de 61 años, fallecido tras permanecer desde el viernes en coma profundo con un edema cerebral, se convirtió en la primera víctima mortal de los gravísimos incidentes que suceden en Francia desde el 27 de octubre pasado, luego que dos jóvenes murieran electrocutados cuando huían de la policía.

Le Chenadec, según reportes policiales, había sido golpeado el último viernes a la noche en Stains, periferia norte de París, cuando vigilaba con un amigo, Jean-Pierre Moreau, de 58 años, los automóviles del edificio donde habitaba, tras apagar el fuego en algunos cestos de basura.

La esposa,
Nicole Le Chenadec, fue recibida ayer por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, acusado por la oposición socialista de provocar aun más la ira de los jóvenes por sus declaraciones despectivas, luego de dirigirse a ellos como «chusma» y «miserables».

La noche del domingo al lunes fue la más violenta hasta el momento
.

Trescientas localidades de Francia fueron escenario de la ira de miles de jóvenes de origen subsahariano o magrebí de fe musulmana, que se sienten excluidos de la sociedad francesa a pesar de haber nacido, en la mayoría de los casos, en el país. Los hechos de violencia se trasladaron ahora desde los barrios periféricos de París a las provincias, con ciudades como Marsella, Lille o Toulouse a la cabeza.

Más de 1.400 vehículos fueron quemados en varias ciudades, pese a la convocatoria al Consejo de Seguridad realizada por el presidente,
Jacques Chirac, quien había exhortado a «restablecer la seguridad y el orden público».

Asimismo, bombas molotov fueron arrojadas contra dos iglesias, y
un bebé de 13 meses resultó herido en la cabeza en la localidad de Colomb, periferia de la capital, víctima de un ataque con piedras contra un colectivo.

El incidente más serio ocurrió en Grigny, al sur de París, donde los jóvenes atrajeron a los policías a un predio residencial y luego los atacaron con armas de aire comprimido
. Un portavoz de la policía dijo que al menos 10 oficiales fueron heridos. Dos de ellos sufrieron heridas importantescuando fueron alcanzadospor balines en el cuello y en las piernas.

• Violencia seria

«Ellos de verdad dispararon contra los oficiales», dijo Bernard Franio, jefe de la policía para el área sur de París, Essone. «Esto es real, violencia seria. No es como las noches anteriores. Estoy muy preocupado debido a este levantamiento», añadió.

En tanto,
Muhittin Altun, el joven magrebí que se había refugiado con los dos adolescentes que murieron electrocutados en Clichy-sous-Bois, pidió «el fin» de la violencia. El joven, que quedó gravemente quemado en el episodio que desató los desórdenes, transmitió su mensaje a través de sus abogados.

Alrededor de 395 personas fueron detenidas ayer, la mayoría jóvenes.

En reacción a las sugerencias oficiales de que extremistas islámicos podrían estar agitando algunas de las protestas,
una de las mayores organizaciones musulmanas de Francia emitió una «fatwa», un decreto religioso, contra los disturbios, medida que provocó fuerte polémica dentro de esa comunidad.

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