30 de octubre 2026 - 20:00

¿Fue el rey Salomón la persona más rica de la historia?

Las descripciones de su reino hablan de toneladas de oro, tributos y una corte extraordinaria, pero pasar esa riqueza a los valores actuales es complicado.

La fortuna del rey Salomón fue muy difícil de calcular a lo largo del tiempo.

La fortuna del rey Salomón fue muy difícil de calcular a lo largo del tiempo.

Gentileza - Simeon Solomon

Por muchos años, el rey Salomón fue visto como la imagen de una abundancia imposible de dimensionar. Las historias bíblicas describen palacios, objetos de oro, y visitantes que llegaban con cantidades enormes de oro y riquezas.

Esa historia desembocó en distintos cálculos modernos que intentaron ponerle un valor actual a su patrimonio. El problema es que se vuelve difícil transformar bienes y poder económico de hace casi 3.000 años en una cifra comparable con las grandes fortunas que se ven hoy en día.

Los relatos bíblicos describen un reino lleno de oro, comercio y tributos.

Los relatos bíblicos describen un reino lleno de oro, comercio y tributos.

El mito de los 3 billones de dólares: cómo se calcula la riqueza bíblica hoy

Una de las referencias más usadas aparece en el Primer Libro de los Reyes, donde se afirma que Salomón recibía 666 talentos de oro en un año. El talento era una unidad de peso cuyo valor variaba según la sociedad, por lo que si se usa una estimación habitual de unas 75 libras por talento, la cifra equivaldría a 50.000 libras de oro, unas 22,7 toneladas métricas.

Con un precio hipotético del oro de u$s3.000 por onza troy, ese volumen estaría hoy en unos u$s2.200 millones. El relato bíblico también atribuye a Salomón un reinado de 40 años, así que si se multiplicara esa cantidad anual por todo ese período, el resultado superaría los u$s87.000 millones.

De todas formas, ese cálculo supone que recibió exactamente la misma cantidad cada año y que nunca gastó, entregó ni usó parte de ese oro. Ahí aparece el problema detrás de las estimaciones que hablan de una fortuna de u$s3 billones.

La Biblia nunca establece una cifra semejante, pero ese número surge de intentos modernos por traducir el valor del oro, las tierras, los tributos, el comercio y el poder económico del reino a dinero actual.

Incluso las versiones que le atribuyen unas 500 toneladas de oro presentan dificultades, porque valorar ese metal según su precio actual es fácil, pero medir cuánto poder económico representaba en una sociedad del siglo X a. C. es otra cuestión.

La arqueología aportó nuevas pistas sobre la actividad económica de la región en aquella época.

La arqueología aportó nuevas pistas sobre la actividad económica de la región en aquella época.

Qué dicen los arqueólogos sobre las verdaderas minas del rey Salomón

Otro elemento que alimentó la leyenda fueron las llamadas minas del rey Salomón. La imagen de un enorme tesoro escondido se volvió muy popular a partir de la novela "Las minas del rey Salomón", publicada por H. Rider Haggard en 1885. La historia bíblica sí nombra la llegada de oro desde un lugar llamado Ofir, aunque no describe una mina perteneciente personalmente al monarca.

De todas formas, la arqueología encontró importantes explotaciones antiguas en la región. En el valle de Timna, al sur del actual Israel, varios investigadores estudiaron grandes centros dedicados a la producción de cobre.

Trabajos encabezados por el arqueólogo Erez Ben-Yosef, de la Universidad de Tel Aviv, ubicaron parte de esa actividad en el siglo X a. C., el período asociado al reinado de Salomón.

Los hallazgos muestran una industria organizada y redes comerciales desarrolladas, pero no prueban que Salomón fuera propietario de esas minas. Además, se trataba principalmente de cobre y no de oro, y las investigaciones apuntan a que parte de la actividad pudo estar controlada por grupos locales, entre ellos los edomitas.

Comparar fortunas antiguas con patrimonios modernos sigue siendo un desafío para los historiadores.

Comparar fortunas antiguas con patrimonios modernos sigue siendo un desafío para los historiadores.

Salomón vs. Mansa Musa: por qué los historiadores prefieren no incluirlo en el ranking

La diferencia entre Salomón y otros gobernantes históricos está en la cantidad y el tipo de evidencias disponibles. Uno de los nombres que suele encabezar los rankings de personas más ricas de la historia es Mansa Musa, emperador de Malí durante el siglo XIV.

Su fortuna tampoco puede calcularse en criterios modernos, pero existen testimonios recopilados por el escritor medieval al-Umari que describen el enorme volumen de oro que llevó consigo y el impacto económico que produjo durante su paso por El Cairo.

En el caso de Salomón, la situación es más compleja porque los arqueólogos todavía debaten el tamaño de su reino, el alcance de su poder y hasta qué punto los relatos bíblicos reflejan la realidad del siglo X a. C. Tampoco existe una inscripción contemporánea universalmente aceptada que permita reconstruir su patrimonio personal.

Esa falta de evidencia explica por qué muchos rankings históricos prefieren no asignarle un patrimonio determinado. Su fortuna puede haber sido extraordinaria, pero ponerla al lado de las de Mansa Musa, John D. Rockefeller o Andrew Carnegie exige una precisión documental que, en su caso, todavía no existe.

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