Hay mansiones que se asocian al lujo, otras a sus dueños famosos y algunas que terminan siendo atractivas por su historia. En Farmington, Connecticut, una propiedad de más de 4.800 metros cuadrados acumuló por mucho tiempo episodios de excesos, fraudes y bancarrotas.
La maldición de los millonarios: la historia secreta detrás de la mansión que arruinó a Mike Tyson y 50 Cent
Una propiedad enorme en Connecticut pasó por manos de empresarios, deportistas y músicos, pero casi todos terminaron enfrentando graves problemas financieros.
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Una enorme mansión de Connecticut llevó a sus dueños a tener varios problemas financieros.
Su trayectoria atravesó distintas fortunas y cambió de dueño varias veces. Entre quienes la ocuparon estuvieron Mike Tyson y 50 Cent, dos figuras famosas que llegaron a manejar millones de dólares y que terminaron atravesando dificultades económicas muy serias.
Del fraude histórico al colapso: el origen maldito de la propiedad
La historia empieza a mediados de los años 80 con Benjamin Sisti, fundador de Colonial Realty junto con Jonathan Googel. La empresa había crecido hasta controlar u$s2.000 millones en propiedades a través de decenas de sociedades inmobiliarias. En 1985, Sisti terminó de construir una enorme mansión en Farmington, sobre un terreno de más de 17 acres. La residencia tenía:
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20 habitaciones
40 baños
lago privado
cancha de tenis
casa de huéspedes
espacios recreativos
La construcción habría costado unos u$s2,3 millones de la época. Pero detrás del crecimiento de Colonial Realty había un esquema fraudulento, ya que la empresa captaba dinero de inversores mientras ocultaba su deterioro financiero y desviaba fondos para proteger activos. Miles de personas terminaron afectadas y el caso fue considerado uno de los mayores fraudes inmobiliarios de Connecticut.
En 1990, Sisti y Colonial Realty se declararon en bancarrota, la mansión fue embargada y terminó vendida en subasta. A partir de ahí empezó una cadena muy llamativa, ya que distintos propietarios atravesaron problemas financieros poco tiempo después de ocuparla.
Mike Tyson, millones en juego y una quiebra inevitable
Mike Tyson compró la propiedad en 1996, poco después de volver al boxeo profesional. Venía de recuperar ingresos millonarios tras su salida de la cárcel y, en tan solo dos años, ganó u$s155 millones en seis peleas. Parte de ese dinero fue destinado a transformar la mansión, a la cual Tyson incorporó:
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una discoteca privada
pileta cubierta
cancha de básquet
cancha de ráquetbol
espacios de entretenimiento
El problema fue que sus gastos crecieron al mismo ritmo que sus ingresos. Durante esos años destinó millones a autos, motos, joyas, ropa, animales exóticos y propiedades. De hecho, entre los gastos declarados aparecen:
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u$s4,5 millones en vehículos
cientos de miles de dólares en animales
u$s300.000 en mantenimiento de jardines
u$s240.000 mensuales en gastos personales
u$s100.000 mensuales en joyas y ropa
Tyson intentó vender la mansión en 1997 por u$s22 millones, pero no consiguió comprador. Finalmente, en agosto de 2003, se declaró en bancarrota con u$s27 millones en deudas. Ese mismo año, tras su divorcio de Monica Turner, la propiedad quedó en manos de ella. Turner la vendió poco después por u$s4,1 millones y el nuevo comprador fue 50 Cent.
50 Cent y los 70.000 dólares mensuales que transformaron su sueño en una pesadilla financiera
50 Cent llegó a la propiedad en pleno auge de su carrera, en 2003 había lanzado "Get Rich or Die Tryin'", uno de los discos más exitosos de su trayectoria. El rapero invirtió millones en renovar la mansión y agregó nuevos espacios como:
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sala de cine
gruta con pileta
helipuerto
múltiples áreas de entretenimiento
La propiedad también se hizo conocida después de aparecer en "MTV Cribs". Pero el tamaño del lugar empezó a convertirse en un problema, por lo que 50 Cent intentó vender la casa por primera vez en 2007 por u$s18,5 millones, pero no encontró comprador.
Durante los años siguientes redujo varias veces el precio, pero la propiedad siguió sin venderse. En julio de 2015, el músico se declaró en bancarrota ya que, según documentos judiciales, tenía u$s36 millones en deudas y activos por unos u$s16 millones.
La mansión era una de sus mayores cargas, el propio rapero aseguró que mantenerla le costaba u$s70.000 por mes entre servicios y mantenimiento. Finalmente consiguió venderla en abril de 2019 por tan solo u$s2,9 millones, muy por debajo de los valores que había intentado conseguir durante años.
El comprador fue Casey Askar, empresario dueño de varias franquicias gastronómicas. Años después, la propiedad volvió a aparecer en el mercado. La historia de la mansión terminó alimentando una especie de leyenda que dice que está maldita.
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