En la historia de la televisión estadounidense, pocas decisiones fueron tan sorprendentes como la de Jerry Seinfeld a finales de los años 90. El humorista estaba en la cima de su carrera y la NBC estaba dispuesta a pagarle millones de dólares para que continuara con su exitosa comedia. Pero el actor tenía otros planes y decidió rechazar la oferta.
- ámbito
- Negocios
- Jerry Seinfeld
Cuándo y por qué Jerry Seinfeld rechazó 110 millones de dólares de la NBC
La cadena quería convencerlo de hacer otra temporada, pero para el humorista la decisión pasaba por algo más que el dinero.
-
Una fábrica de autos china podría ser un salvavidas para España, pero también una amenaza
-
Molinos acordó la compra de Ayudín y Poett y desembarca en el negocio de productos de limpieza
Jerry Seinfeld estaba en la cima de su carrera cuando NBC intentó convencerlo de seguir con una de las comedias más exitosas de la televisión.
Los directivos de la cadena confiaban en que una mejora de su contrato terminaría convenciéndolo. Incluso organizaron una reunión especial para negociar su continuidad, sin imaginar que el dinero ya no era una prioridad para la estrella del programa.
Del sueldo base a la cima de la televisión: así escalaron los pagos de Seinfeld
Cuesta imaginarlo, pero NBC no tenía demasiadas expectativas cuando "Seinfeld" debutó en 1989. La cadena apenas había encargado cinco episodios y Jerry cobraba u$s20.000 por cada uno, lo que le permitió ganar u$s100.000 durante aquella primera temporada. La comedia comenzó con una inversión modesta y todavía estaba lejos de convertirse en uno de los mayores éxitos de la televisión.
La audiencia tardó en crecer, aunque los personajes empezaron a ganarse un público cada vez más fiel. El protagonista ya recibía u$s40.000 por capítulo en la segunda y tercera entrega, mientras que en las tres siguientes su salario alcanzó los u$s100.000. Para entonces, las historias de George, Elaine y Kramer habían conquistado a millones de espectadores estadounidenses.
Con el programa instalado entre los más vistos del país, las cifras de su contrato comenzaron a dispararse. En la séptima y octava temporada, Seinfeld ganaba u$s500.000 por episodio, un sueldo que volvió a duplicarse durante la novena. Con u$s1 millón por capítulo, terminó embolsando aproximadamente u$s24 millones en su último año de trabajo.
NBC también estaba haciendo un gran negocio. La producción generaba alrededor de u$s200 millones anuales en ganancias y era una de las principales responsables del éxito de su programación de los jueves. Aquella comedia que inicialmente había despertado tantas dudas terminó convirtiéndose en una pieza fundamental para competir por la audiencia.
El desayuno ejecutivo en Central Park: cuando la NBC intentó comprar la temporada 10
A finales de 1997, Jerry Seinfeld recibió una invitación bastante particular. Jack Welch, presidente de General Electric, y Bob Wright, máximo responsable de NBC, querían reunirse con él para negociar una décima temporada. El encuentro se organizó en el departamento que Wright tenía en el piso 38 de la Trump Tower, con vistas a Central Park.
Los empresarios habían preparado un desayuno de lujo, con tres mozos y hasta menús especialmente grabados para los invitados. También estaban presentes George Shapiro y Howard West, los representantes del humorista. Welch llevó gráficos sobre la audiencia para demostrar que el programa todavía tenía margen para crecer.
Jerry escuchó los argumentos, pero no parecía demasiado entusiasmado con la idea de continuar. Llevaba tiempo pensando que prolongar la comedia indefinidamente podía perjudicarla y estaba convencido de que había llegado el momento de despedirse. Al ver que la conversación no avanzaba, Welch decidió apartarlo de la mesa para hablar en privado.
El empresario tomó un pequeño papel, escribió u$s5 millones y se lo entregó al actor. Esa era la cantidad que NBC estaba dispuesta a pagarle por cada uno de los 22 episodios de una nueva temporada. En total, la oferta alcanzaba los u$s110 millones por un solo año de trabajo.
La propuesta parecía difícil de rechazar, pero Seinfeld mantuvo su postura. Warren Littlefield, antiguo presidente de entretenimiento de NBC, contó años después que los directivos habían ofrecido una suma que consideraban suficiente para convencer a cualquier estrella. La negativa terminó desconcertándolos.
Después de la reunión, el humorista salió a caminar por Central Park junto a sus representantes. Los tres terminaron sentados en un banco cercano a la calle 81 y Central Park West, precisamente el lugar donde años atrás Jerry le había contado a su padre que quería dedicarse a la comedia.
Allí les explicó cómo imaginaba su despedida. Para él, un buen comediante debía abandonar el escenario mientras el público todavía estaba aplaudiendo de pie, en lugar de quedarse otros quince minutos hasta agotar la paciencia de los espectadores. Sentía que su programa había llegado a ese punto y prefería terminarlo antes de que comenzara a perder popularidad.
Por qué rechazar el mayor cheque en la historia de la TV fue el mejor negocio de su vida
Jerry llevaba más de ocho años trabajando en la comedia y quería recuperar parte del tiempo que había dedicado a producirla. La decisión quedó confirmada el 25 de diciembre de 1997, cuando NBC anunció oficialmente que la novena temporada sería la última. El episodio final se emitió el 14 de mayo de 1998 y reunió a 76,3 millones de espectadores.
Aunque renunciaba a uno de los salarios más altos de Hollywood, el actor tenía otra fuente de ingresos que terminaría siendo mucho más importante. Junto a Larry David, cocreador del programa, había negociado una participación en las ganancias futuras. Ambos comenzaron con un 7,5% cada uno y terminaron consiguiendo el 15% por persona.
Ese acuerdo les permitía seguir cobrando por la comercialización de los episodios para nuevas emisiones. Las repeticiones habían comenzado a venderse en 1995, cuando todavía se grababan capítulos originales, y continuaron generando dinero mucho después de que la producción llegara a su fin.
Con el crecimiento de las plataformas digitales aparecieron nuevos compradores interesados en los derechos de transmisión. Hulu pagó entre u$s130 y u$s180 millones para incorporar la comedia a su catálogo en 2015. Cuatro años después, Netflix cerró un acuerdo superior a los u$s500 millones para distribuirla mundialmente a partir de 2021.
Como propietarios de una parte de los beneficios comerciales, Jerry y Larry David también ganaron dinero con esas operaciones. Las estimaciones sobre el contrato con Netflix apuntaban a ingresos de entre u$s100 y u$s125 millones para cada uno, aunque las cantidades individuales definitivas nunca se hicieron públicas.
La fortuna personal de Seinfeld se estima en torno a los u$s900 millones, construida en buena medida gracias a los derechos de su comedia. Después de abandonar NBC, el humorista regresó a los escenarios, desarrolló otros proyectos y pudo dedicarle más tiempo a su familia, mientras continuaba recibiendo ingresos por los episodios grabados durante nueve temporadas.
- Temas
- Jerry Seinfeld
- Millones





