"Mi Gusto": la cadena que transformó a la empanada en gourmet y es un boom de ventas

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Empezó como una rotisería en 1999 y hoy vive una explosión gracias a su apuesta por la calidad. Debieron frenar la expansión porque no daban abasto para satisfacer la demanda. Ahora proyecta la apertura de nuevos locales.

El boom del delivery por la pandemia tuvo ganadores y perdedores. Y sin duda uno de los primeros fue la cadena “Mi Gusto”, que con el concepto de empanadas premium redefinió un plato que hasta hace poco parecía una alternativa cuando no había ganas de cocinar y hoy se transformó en toda una experiencia gastronómica. El secreto del éxito parece simple: “la calidad no se negocia”, aseguran.

“Mi Gusto” comenzó como una rotisería gestionada por los hermanos Jésica y Pablo Lemos. Arrancó en 1999 de la mano de su madre y pese a la crisis que atravesó el país en 2001 salieron adelante. Una década después comenzó una explosión que llevó a la cadena a tener más de 30 locales entre el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. Y ahora sigue por ese camino de expansión con nuevas aperturas proyectadas.

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Es raro ver colas en un local gastronómico para retirar un pedido, pero con “Mi Gusto” ocurre. Y es que la apuesta por la calidad del producto y el servicio llevó a que el boca a boca empujara a la marca a ser un boom. Las cadenas low cost tienen su consumidor, pero en este caso es más que eso, y ese diferencial es por el que apuestan los Lemos.

“Antes la empanada era sacarse de encima la cena, ahora es vamos a comer empanadas de Mi Gusto”, dice Sergio Galluzzi, director comercial de la cadena, a Ámbito. Y remarca lo que en la empresa consideran clave: “En todas las cadenas que estuvieron al tope, en algún momento la calidad decayó. No podemos desprestigiar la marca y la calidad. Cuando hay calidad el cliente no te traiciona”.

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La oferta se aleja un poco de las clásicas jamón y queso, o carne, y apunta a una variedad de sabores nuevos que encontraron una excelente recepción en el público. Hoy la empanada más elegida es la de vacío y provoleta. Y además sumó las salsas para acompañar, el gratinado, y el diseño del packaging.

El boom de “Mi Gusto” le trajo un deseable problema: debió frenar su expansión porque no podían satisfacer la alta demanda de sus productos. Es por eso que ahora están expandiendo sus plantas para triplicar la producción y continuar abriendo locales.

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Con esa ampliación la cadena proyecto la apertura de unos 30 locales más, la mayoría propios. Las franquicias no son para cualquiera, dado que son celosos del cuidado de la marca. “La calidad no se negocia”, aseguran.

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