La foodtech MIZU creció más de 350% en 2021 y aspira a ser el próximo unicornio argentino

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La empresa 100% digital creada por Candelaria Nottebohm, Juan Francisco Lago y Federico Simón Weill utiliza algoritmos y tecnología para crear superalimentos únicos. Ya factura cerca de $5.5 millones por mes y tras recibir una fuerte inversión aspira a ser el próximo unicornio argentino. En 2022 desembarca en EEUU y México.

Con apenas un año y dos meses de existencia, la foodtech argentina MIZU - vinculada al desarrollo de alimentos inteligentes - busca posicionarse en el mercado local como la referencia del sector de nutrición preventiva. La compañía fundada por Candelaria Nottebohm, Juan Francisco Lago y Federico Simón Weill utiliza algoritmos y tecnología para crear productos únicos, saludables y nutritivos. Ya factura cerca de $5.5 millones por mes y tras recibir una fuerte inversión aspira a ser el próximo unicornio argentino. En 2022 desembarca en EEUU y México.

La sustentabilidad y la alimentación saludable son dos expresiones de un cambio social que en los últimos años ha ido creciendo de la mano de una fuerte conciencia por el cuidado del cuerpo y del planeta. Esta tendencia dio pie al surgimiento de nuevas empresas, denominadas “foodtech”, un término que en en poco tiempo llegó a imponerse a partir de compañías que utilizan algoritmos y datos para hacer más eficiente la producción de alimentos, bajo el mantra del consumo y la producción responsable.

La nutrición, el bienestar personal y la salud indudablemente van de la mano, pero hacerlo en la actualidad, donde las góndolas están repletas de alimentos procesados, desarrollados con calorías vacías, es difícil. Peor aún: en muchos casos comer bien implica gastar más. Y esto no es necesariamente porque los alimentos sean más costosos, sino porque la producción tradicional de la industria actual impide hacer más eficiente su desarrollo.

Actualmente, el mercado preventivo de salud y bienestar personal alcanza un volumen de u$s1,7 trillones y su crecimiento viene de la mano de nuevas compañías disruptivas. Es el caso de MIZU, la tecnoalimenticia que obtiene los mejores nutrientes de distintos alimentos como el jengibre, la cúrcuma, el té verde o el maqui, entre otros, para unificarlos con otros componentes y crear superalimentos únicos.

Cómo surgió

“Con Federico (Weill) éramos vecinos de oficina de WeWork en Vicente López. Durante cuatro años compartimos vidrio de por medio, charlando cada uno de su negocio. Nos conocíamos perfectamente en lo personal y laboral. Un día empezamos a tomar mate y a soñar con ideas sobre armar una planta de proteína vegana. Tuvimos varias reuniones con él y con su padre, y meses después surge la idea de MIZU, bajo el concepto de alimentos inteligentes, naturales, sin conservantes ni colorantes y utilizando moléculas activas de superalimentos”, contó a Ámbito Juan Francisco Lago, actual Director Ejecutivo de la empresa.

En octubre de 2019, Lago y Weill comenzaron las primeras charlas para dar forma al proyecto. Para diciembre de ese año, ambos entendieron que era necesario acelerar y empezaron a tener reuniones semanales, donde se sumó la tercera socia, Candelaria Nothebom. “En febrero de 2020 ya teníamos desarrollado nuestro primer producto y el 19 de marzo, con la pandemia, nos encontramos cada uno en nuestra casa. A las 48 horas nos sentamos a pensar qué queríamos hacer, si queríamos avanzar o no, entendiendo el contexto que se venía con respecto al Covid-19. Ahí comprendimos que teníamos una responsabilidad de tratar de llevarle salud, nutrición y bienestar a las personas”, agregó Lago.

En medio de la pandemia, mientras el mundo se encerraba, MIZU abría sus puertas de forma virtual. “Nacimos como una empresa 100% digital. En ese momento, la única manera de comunicarnos para desarrollar el producto era por Google Meet o Zoom. Tal es así que mandábamos por moto los productos a la casa de cada uno, los testeábamos y hacíamos la devolución virtualmente. Fue muy interesante”, señala Lago, aunque también hizo hincapié que no todo fue color de rosa ya que las restricciones para contener al Covid-19 “trajeron sus dificultades, porque las plantas estaban cerradas, había falta de materias primas y el sistema bancario no estaba preparado para una cuarentena”.

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Facturación, algoritmos y unicornios

Así y todo, luego de una inversión total de u$s300.000, el 27 de julio del 2020 lanzaron oficialmente la comercialización de los productos. “Durante todo el año pasado tuvimos una tasa de crecimiento del 45% mensual”, explicó Lago para comprender la dimensión de la expansión de la empresa en tan poco tiempo, y remarcó: “Este año tuvimos una tasa del 22% mensual, promedio. De enero a julio de este año habíamos crecido un 347% la facturación, que hoy alcanza los $5.500.000”. Esperan llegar a los $6.500.000 para fin de año.

El rápido crecimiento de la empresa también generó dificultades, ya que debieron ajustar el funcionamiento para poder responder a la elevada demanda. “Rompimos stock, rompimos todo. Nos rompimos nosotros, casi te diría”, contó entre risas Weill y añadió: “Explotó la demanda del producto. Uno puede ser muy optimista pero no tanto. En ese momento nos asustamos un poco, tuvimos que racionalizar la inversión en marketing para que el crecimiento lo pudiéramos controlar”. En lo que va del año, la empresa logró un crecimiento en usuarios del 340% hasta alcanzar los más de 5.000 clientes.

Weill es Bioquímico, Doctor en Inmunología y experto en nutrición. Actualmente ocupa el cargo de Director Operativo de la empresa y además tiene bajo su mando la dirección de Investigación y Desarrollo, con lo cual nadie mejor que él para explicar el concepto de alimentos inteligentes. “Es un concepto que desarrollamos para explicar el tipo de alimento que elaboramos. Lo que hacemos es decidir la funcionalidad vinculada a la salud que le queremos dar a nuestro producto. A partir de eso analizamos la base de datos de ingredientes provenientes de superalimentos y elegimos los mejores para ponérselos dentro de la fórmula de nuestro producto, para hacerlo único”, detalló.

Hoy en día, la formulación del producto tiene en cuenta una base de datos conformada por información molecular de distintos superalimentos. Además, trabajan con un equipo de científicos que les permite elegir adecuadamente cada elemento, para llegar a un producto que además de saludable sea disfrutable.

La empresa se encuentra dentro de su primera fase de desarrollo, que implica dar a conocer el portfolio de más de 12 productos entre los que se incluyen sopas, tés funcionales, jugos y limonadas con que aportan distintos beneficios y están enfocadas en Bienestar, Deportes y Belleza. Sin embargo, ya se encuentran trabajando en la segunda etapa, que implicará poner en marcha un algoritmo que están desarrollando y al cual están nutriendo con datos disponibles.

“Estamos trabajando en la etapa 2, que nos va a llevar el año 2022 y 2023. El objetivo es poner en marcha el algoritmo para desarrollar alimentos personalizados. Además de decirle para qué momento del día y la edad, vamos a poder decirle la característica genética de las personas, de su microbiota, de la actividad que realizan, para desarrollar un alimento único para cada persona”, contó Weill.

La etapa 2 les insumirá dos años de tiempo. Mientras tanto, avanzarán en la expansión de la empresa para incorporar nuevas tecnologías vinculadas al conocimiento del consumidor para así dar inicio a la tercera etapa. “En ese momento vamos a sumar Inteligencia Artificial, bio-sensores que nos den respuesta en tiempo real y más información genómica y del microbioma”, remarcó Weill.

El final de esta última etapa sería cuatro años después. Para entonces, esperan haber logrado no solo un buen posicionamiento a nivel local sino estar pisando fuerte a nivel mundial, con el objetivo cumplido de haberse transformado en un unicornio. “Esperamos que nos posicione como una billion dollar company”, expresó Weill.

Tanto para Lago como para Weill, el desarrollo tecnológico, la implementación de algoritmos y el uso de los datos es algo que la industria debe aprovechar para mejorar y hacer más eficientes los procesos productivos.

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Inversión y expansión

En las últimas semanas, MIZU logró obtener una inversión de parte de Newtopia, un fondo venture capital liderado por el exsecretario de Emprendedores y Pymes durante el Gobierno nacional de Cambiemos, Mariano Mayer, y Patricio Jutart, entre otros, que se enfoca en invertir en startups de base tecnológica.

El objetivo del fondo es llevar a los emprendimientos al siguiente nivel. Para ello, cuenta con 2 etapas de inversión. La primera es de u$s100.000 para startups que aún no llegaron a la etapa de "product-market fit", mientras que la segunda es de hasta u$s1.000.000 para aquellas que están dando el salto hacia la internacionalización.

“Son dos emprendedores y líderes del mercado”, consideró Lago sobre Mayer y Jutart, y si bien no brindó cifras respecto al monto invertido destacó la importancia del apoyo, tanto económico como en asesoría: “Nos están ayudando mucho con los objetivos y con la expansión internacional”.

En igual sentido se expresó Weill al señalar que “nos han invertido económicamente y nos han incorporado a su plan de aceleración de 10 semanas, con un equipo enorme de mentores y consultores de primera línea, con CEOs de unicornios argentinos y brasileros que nos dan un gran apoyo en este proceso de expansión”. La mentoría y el apoyo de consultores, consideraron ambos, es "tanto o más importante que el aporte monetario".

Respecto al salto internacional, Lago adelantó que se encuentran trabajando “muy fuertemente en la apertura de los mercados mexicanos y norteamericanos”. El desembarco en México y EEUU se realizará en febrero de 2022, aunque la producción continuará en Buenos Aires con lo cual estarán exportando productos hacia ambos países.

“Ya estamos produciendo la materia prima para exportar a cada mercado. Inicialmente estamos fabricando lo necesario para hacer la apertura del mercado. Sin embargo, ya tenemos en el plan de producción continuar con la expansión”, dijo el director ejecutivo, y detalló que en principio el lanzamiento será en Ciudad de México y en Florida, para luego continuar hacia otras ciudades.

El mercado latinoamericano y norteamericano es un salto necesario para la empresa, ya que les permitirá continuar a la vanguardia de un sector joven que cuenta con mucho espacio para crecer y mucha demanda por atender. “Ambos son muy atractivo para nuestros productos. Queremos lograr posicionarnos y crear asociaciones estratégicas para seguir creciendo y ser líderes del mercado mundial”, agregó Lago.

El modelo de negocios que aplicarán en ambos mercados será con venta a través de un e-commerce propio y mediante una nueva marca denominada CLOOD (Clever Foods o Alimentos inteligentes). En palabra de Weill, el lanzamiento mediante el comercio virtual les permitirá “conocer a fondo al consumidor desde un principio” y además “capturar mucha información para seguir mejorando el producto y la comunicación”.

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Potencial argentino

Argentina actualmente atraviesa dos realidades muy diferentes. Por un lado, una crisis macroeconómica de más de una década, profundizada durante los últimos cinco años, especialmente en el tiempo de la pandemia. Al mismo tiempo, se da la particularidad del surgimiento de empresas tecnológicas que reflejan el talento real del pueblo argentino.

Para Lago, estamos en un momento en el cual la tecnología permite dar forma a nuevos emprendimientos, más allá de los contextos económicos, ya que “te da una gran capacidad de exportación y de crecimiento exponencial”.

Sin embargo, dejó en claro que aunque uno invierta en tecnología, es necesario ver qué hay detrás. “La inversión en tecnología es muy buena, siempre y cuando uno también este invirtiendo en los emprendedores, no solo en la tecnología”, dijo.

Weill puso el foco en la capacidad de los y las argentinas, particularmente en lo que tiene que ver con empresas de tecnología. “Creo que Argentina tiene un recurso humano muy capaz, muy bien formado, y se generan ideas disruptivas todo el tiempo. Es un semillero enorme de oportunidades. Es un buen lugar para invertir en emprendedores y proyectos. Después te encontras con todas las dificultades que tiene el país desde la fragilidad macroeconómica, pero desde lo humano es un tremendo lugar para desarrollar startups”, enfatizó.

Retrospección

A poco más de un año de haber lanzado la compañía, Lago y Weill se detuvieron un tiempo a mirar hacia atrás y analizar el camino transitado. “Pensamos que era un lindo proyecto y si bien uno puede ser muy optimista, nos fue mejor de lo que esperábamos”, reconoció el director de operaciones y I+D.

“Con Fede (Weill) y Cande (Nothebohm) trabajamos juntos todo el tiempo. Trabajamos muy de cerca todos los días, todo el tiempo. La mente de los tres, es una sola mente. Siempre fuimos compartiendo las expectativas, aunque el mercado nos sorprendió y para bien”, agregó Lago.

Si bien no dejan de asombrarse por lo logrado, la mirada a futuro es la base de la empresa. “Tenemos mucha visión de futuro con respecto a lo que es la industria. Con el desarrollo tecnológico, la realidad es que habrá cada vez más empresas, servicios y productos vinculados a la alimentación saludable. Nosotros creemos que hoy estamos liderando y ojala que se sigan sumando más desarrollos, porque esto nos va a ayudar a crecer como empresa”, expresó.

Para Weill, en el mundo hay una tendencia a buscar una alimentación que cuide el cuerpo al igual que también hay una búsqueda hacia consumos de insumos que cuiden el planeta. Desde su mirada, se trata de caminos paralelos en el cual MIZU y CLOOD pretenden incorporarse y pisar fuerte. “Nosotros buscamos lo mismo que otras empresas nuevas, pero para diferenciarnos queremos ir hacia una nutrición personalizada, basada en mucha tecnología. Ahí es donde creemos que vamos a generar una disrupción grande en el ecosistema”, concluyó.

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