Expectativas del turismo postsunami: ¿Calma o tempestad?
Culmina el peor año en la historia para la enorme y compleja industria de los viajes, la más golpeada por la pandemia. Los actores del sector debaten sobre el futuro, que por ahora es incierto.
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¿Qué le espera a la industria del turismo?.
La pandemia causó enormes daños en casi todas las industrias en la Argentina. Sin embargo, si hubo un perdedor entre los perdedores, ese fue el turismo, un sector que emplea a 284 millones de personas y genera el 9,8% del PIB global.
En el plano local, el Covid-19 desembarcó cuando el mercado atravesaba un gran momento. “Tuvimos un enero y febrero espectaculares, apoyados en una medida que no compartimos que fue el impuesto país, más la disparada del dólar y la imposibilidad económica de la gran mayoría de los argentinos de viajar al exterior. Esto generó un verano increíble, con récords de ocupación en la mayoría de los destinos del país”, repasa Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT).
El inicio de la crisis impactó fuerte. Se perdieron 1 millón de puestos de trabajo por día a nivel global durante los primeros tres meses. Se predecía que el efecto dominó fuera enorme y así fue. “Han quedado muchas empresas en el camino, muchos puestos de trabajo se han perdido y probablemente nos encontremos con un escenario más complejo aún en los próximos meses”, admite Elías.
Durante ocho meses la actividad turística estuvo paralizada. “Ingresos cero, la obligación de sostener las empresas y los puestos de trabajo, muchos gastos fijos, tener que pagar los salarios. Por suerte el Gobierno se hizo cargo de una parte importante de los sueldos. Ha sido un 2020 para el olvido, no solamente a nivel local. Fue el peor año en la industria turística en el mundo”, sigue el titular de la CAT.
Fin de semana XL y sorpresivo
A pesar de que el pronóstico es reservado para el corto y mediano plazo, el pasado fin de semana largo sorprendió con números positivos. Se movilizaron más de 1.2 millones de personas entre excursionistas y turistas. “Fue sorprendentemente atractivo y movido. Esto nos permite ilusionarnos con una temporada de verano mejor de lo imaginado”, se ilusiona Elías, aunque aclara que lo mejor es “ir paso a paso” y que “hay que tener responsabilidad individual y colectiva para evitar que un desborde en la demanda sanitaria genere un retroceso en cuanto a los permisos y las posibilidades de circular por el país”.
Para Arturo García Rosa, Presidente y Fundador de RHC Latin America and The Caribbean, “si bien la pandemia generó un impacto negativo en nuestro sector a nivel global, la caída en Sudamérica ha sido de las más fuertes. Fundamentalmente, debido al período en el que se produjo en el hemisferio sur –fuera de temporada vacacional— y al hecho de que la región tiene una gran parte de sus ciudades con una demanda natural corporativa y una alta restricción de viajes, salvo Brasil. En Argentina, producto del cierre transitorio de la mayoría de los establecimientos hoteleros, los aeropuertos y centros de transbordo y los niveles de actividad ‘genuina’ nulos durante más de 7 meses se generaron problemas de liquidez graves para todos los actores del sector”, sostiene el empresario.
Oportunidades de negocios pospandemia
Según Fabián Rodríguez Suárez, Managing Partner RHC Latin America and The Caribbean, “desde la óptica del inversor habrá oportunidades de diferente tipo en hotelería, gastronomía, Real Estate asociado al turismo y destinos emergentes, entre otros. También habrá escala para inversores medianos y grandes grupos de inversión ya que la magnitud de la crisis nos dio la posibilidad de entender la solidez y solvencia ‘real’ de ciertos destinos y activos de una manera más cabal”, sostiene.
“Asimismo, vemos que ciertos activos y destinos son ‘a prueba de crisis’, porque gracias a su concepción y reformas (diseño, materiales, concepto, branding, tecnología, canales de distribución) están mejor preparados para el corto y mediano plazo, sin necesidad de recurrir grandes modificaciones estructurales o altos montos de inversión”, agrega Rodríguez Suárez.
“Otra de las oportunidades que comienzan a verse es la aceleración en decisiones relacionadas con los tópicos que marcamos anteriormente en activos cuyas renovaciones estaban en carpeta hacía tiempo, o que directamente ni se pensaban realizar. Esto beneficiará a todos los stakeholders, los próximos años.
Para los próximos 12 a 24 meses vislumbramos un período de fusiones y adquisiciones y un aumento en las redes de colaboración entre empresas, en Argentina y la región. Por eso resulta fundamental estar bien informados sobre nuestros activos o aquellos que nos interesa evaluar, para definir compras o ventas de alguna de sus posiciones”, concluye el ejecutivo.
Hoteles, en su laberinto
Para la hotelería y la gastronomía, 2020 fue el peor año de su historia. “Estamos soportando la mayor pérdida de puestos de trabajo, con 225.000 empleos menos durante este año. La destrucción de las empresas de nuestro sector es el doble que en el resto de la economía nacional. Durante el período del ASPO, el 90% de la hotelería y la gastronomía debió endeudarse para mantener viva su empresa, y el 95% del sector no podría afrontar sus costos sin la asistencia del Gobierno. En comparación con el promedio de la economía argentina, la caída de la hotelería y la gastronomía es ocho veces peor. El 75% del sector prevé volver al nivel de actividad pre pandemia dentro de un año o después”, analiza Graciela Fresno, presidenta de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA)
El sector hotelero-gastronómico está integrado, en su gran mayoría, por pymes que generan más de 650.000 empleos, es decir, el 4% de los puestos de trabajo de la actividad privada.
“Somos el segundo sector en importancia medido por el derrame en el resto de la economía. Como sucede en otros países que han podido diseñar políticas que impulsan su desarrollo, nuestra actividad tiene la gran posibilidad de transformarse en esa herramienta poderosa que ayude a reducir la pobreza en forma concreta, en todas las regiones del país. Formamos parte del sector de los Viajes y el Turismo, que representa casi el 10% del PBI mundial”, explica Fresno, quien opina que el mayor desafío del sector es “subsistir como empresas, mantener nuestros puestos de trabajo sin nuevas bajas, tener una paulatina recuperación de la actividad económica” y da su veredicto respecto al verano 2021: “en la temporada estival la hotelería y la gastronomía van a seguir estando en situación crítica. Muchísimos de nuestros establecimientos y sus empleados no podrán superar el reto sin la continuidad de la asistencia del Estado. Nuestro diagnóstico parte de una realidad: prácticamente la totalidad de los establecimientos hoteleros se encuentran vacíos desde marzo; mientras que el segmento gastronómico registra una caída de su actividad del 65%”, grafica Fresno.
Pedido urgente al Gobierno
Por otra parte, la demanda turística tampoco va a ofrecer hoy el despegue tan esperado. A la incertidumbre que genera la pandemia y los aforos reducidos en los establecimientos, se le suma la baja del poder adquisitivo general, producto de la crítica situación. “Por eso, decimos que necesitamos que el Gobierno prolongue la vigencia de la Ley de Sostenimiento y Reactivación Productiva de la Actividad Turística Nacional, que asiste a un sector absolutamente golpeado por la pandemia, y que prevé una cláusula para que se sostenga la asistencia por 180 más, a partir del 31 de diciembre. El Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) es vital para que nuestro sector sobreviva al impacto económico que produjo el Covid-19”, dice la titular de Fehgra.
Roberto Amengual, presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo (nuclea a establecimientos de 4 y 5 estrellas), coincide con el resto de los consultados, al sostener que “sufrimos una caída del 17% del sector que, comparado con la caída del 10% en la crisis 2001-2002, resulta 70% mayor. Durante el período de Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), el 90% de la hotelería y la gastronomía debió endeudarse para mantener la empresa viva. Nadie debería perder de vista que la hotelería representa el cuarto sector de la economía según intensidad del factor de trabajo (relación de producción y empleo). Y el turismo es el tercer exportador y generador bruto de divisas. No hablamos sólo de una industria, hablamos de uno de los motores fundamentales tanto de las economías regionales como de la nacional”, opina el empresario.
En cuanto a las expectativas, Amengual sostiene que “en el sector hotelero, la gran mayoría de los consultados espera tener sólo un 10% de nivel de actividad en la temporada estival 2021, comparada con el verano de 2020, y el 75% del sector prevé volver al nivel de actividad pre pandemia dentro de un año o más. La realidad se asemeja al escenario más pesimista que esperaba el sector al inicio de la crisis sanitaria y la cuarentena”.
En el caso de la gastronomía, “el sector recibió a nivel global un impacto durísimo, con muchos meses de cierre total y restricciones que aún persisten. A nivel local, el 95% de los establecimientos están endeudados, y se estiman en 225.000 los puestos de trabajo perdidos; son miles de familias en la calle. Los números son contundentes: la caída en nuestro sector fue 8 mayor que en el promedio de la economía”, cuenta Alejandro Pastore, presidente de Paseo Pellegrini, en Rosario.
Al igual que Fresno, para Pastore, “las expectativas para los primeros meses de 2021, por más optimismo que tengamos, estarán ligadas a la continuidad de la asistencia al sector por parte del estado. Debe ser prioridad de los gobiernos garantizar la subsistencia de miles de emprendimientos gastronómicos, que cumplen un rol social clave en la generación de empleo, principalmente en sectores jóvenes y de mayor vulnerabilidad”, argumenta.
Las OTAs: reformular el camino
Similar es el panorama para las agencias de viaje. Cristian Adamo, CEO de Bibam Group, afirma que “El 2020 marcó un año bisagra para la industria. Claramente no podremos seguir adelante con las mismas reglas de juego que nos trajeron al presente. Si vamos a ser parte de la reactivación del país tendremos que rever las condiciones del sector. Si bien el turismo inició una crisis en 2018 con una caída mundial del negocio y el 2019 resultó igualmente de malo; este año hubo un golpe muy fuerte para todos. Durante la pandemia, las OTAs perdimos un porcentaje importantísimo de lo que históricamente nos diferenció del mercado tradicional: el capital humano y en particular los recursos humanos tecnológicos, que ahora migraron hacia industrias más competitivas y que en el futuro serán difíciles de reincorporar y remunerar”, opina Adamo.
“Perdimos ese lugar privilegiado de ser de las primeras empresas modelo en industria tecnológica en donde un universitario podía elegirnos como ‘empresa escuela’ para probar y formar todo su potencial como profesional. Vamos a recordar con pesar en unos años que todo lo nuevo en tecnología llegaba primero a las agencias de viajes online y luego lo imitaban o incorporaban otras industrias”, analiza.
Programa Previaje: ¿un salvavidas?
“El programa Previaje puede contribuir más allá de 2020 a reparar las pérdidas registradas. El plan ya demostró en una primera etapa que tiene potencial para beneficiar una industria golpeada”, opina el CEO de Bibam Group. “Lo mejor que se puede esperar para 2021 es que empiece con Previaje estimulando la actividad turística en los destinos locales. Y sería una picardía desentenderse del turismo internacional, porque en definitiva, con menos impuestos y costos para operar, las agencias de viaje podríamos ser grandes reactivadoras en nuestra economía”, sigue Adamo y se pregunta: ¿El turismo puede seguir soportando semejante nivel de impuestos distorsivos? ¿Continuarán los mismos costos en las transacciones de tarjeta de crédito? ¿Sirve todavía el impuesto PAIS o conviene desactivarlo en el contexto actual?. Las respuestas, por ahora, son una incógnita.
Los representantes de la industria coinciden en que lo que viene no será fácil. Existen muchas dudas, pocas certezas y el deseo de que la vacuna desembarque lo antes posible. “Por delante tenemos un escenario difícil por los próximos dos años. Creemos que las empresas del sector van a trabajar al 30% de su capacidad. Esperemos que la vacuna ayude a corregir el rumbo cuanto antes, porque la situación es muy crítica”, sentencia Elías.







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