La historia de Ty Warner no presenta una vida color de rosas ni mucho menos. Tuvo una dura infancia llena de carencias, con poca educación y teniendo que abandonar la universidad por no poder pagar la matrícula. Pero con diferentes trabajos pudo sobrevivir y salir adelante, antes de ganar millones con una maravillosa idea.
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Vendió millones de juguetes por todo el mundo, pero su avaricia lo llevó a perder una gran fortuna: la historia de Ty Warner
Abandonó la universidad y no pudo ingresar al ejército, pero gracias a un inesperado trabajo levantó un imperio de millones.
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El conflicto legal por los millones evadidos por el creador de los Beanie Babies.
Entre sus trabajos, fue vendedor de enciclopedias, mozo, botones y finalmente llegó al lugar donde encontraría su rumbo: la juguetería Dakin. La empresa era líder en aquel momento, vendía casi 70 millones de juguetes al año y Warner poco a poco logró ganar más lugar dentro de ella.
Millones de dólares en peluches: quién es Ty Warner
Harold Ty Warner nació el 3 de septiembre de 1944 en Chicago. Tuvo una infancia difícil en una familia pobre. A los 15 años fue enviado a la escuela militar y luego comenzó la universidad en Kalamazoo en 1962, pero se vio obligado a abandonarla por no poder pagar la matrícula.
A su madre le diagnosticaron esquizofrenia paranoide, y él la ayudó a cuidar. Para llegar a fin de mes, realizó trabajos esporádicos, como ayudante de camarero, botones y vendedor de enciclopedias. Sin dudas, su trabajo más importante fue en la juguetería Dakin.
Después de adaptarse en la empresa líder de los Estados Unidos en venta de juguetes, llegó a ser el mejor vendedor y promotor de sus productos, empezó a crear su propia línea de productos y tuvo 15 años de éxitos hasta que los dueños se enteraron y lo terminaron echando. Esta decisión lo impulsó a fundar su propia empresa, Ty Inc., donde lanzó los Beanie Babies.
Atribuye parte del éxito de los Beanie Babies a su diseño y flexibilidad para "saludar, bailar y acurrucarse" a voluntad de su dueño. Los adorables juguetes eran lo suficientemente pequeños como para llevarlos a todas partes. Con un precio de 5 dólares, también eran lo suficientemente accesibles como para que los niños pudieran comprarlos. Pero la clave de su éxito fue, sin dudas, la escasez. Warner tomó la acertada decisión de reducir la cantidad de juguetes a la venta.
Al restringir las tiendas a 36 ejemplares de cada personaje, la gente se obsesionó con conseguir uno mientras pudiera. Además, la cuidadosa selección de los personajes que se retiraban creó un mercado para la reventa de los juguetes a precios superiores al precio inicial. Las ventas superaron los 280 millones de dólares a finales de 1996. Los ingresos personales de Warner para ese año, antes de impuestos, ascendieron a la impresionante cifra de 90 millones de dólares.
Tuvo que pagar una fortuna en multas, pero aun sigue siendo multimillonario
Las ventas cayeron considerablemente a principios del nuevo milenio, y en 2004, la declaración de la renta de Warner declaró pérdidas por más de 39 millones de dólares.
Durante los cuatro años anteriores, había realizado inversiones, adquiriendo hoteles y propiedades, como el Hotel Four Seasons en Nueva York, el Rancho San Ysidro en Montecito, el Club de Campo Montecito y el Campo de Golf Sandpiper en Santa Bárbara.
En 2013, el 18 de septiembre, la distinguida reputación de Warner se vio cuestionada al ser acusado de evasión fiscal por no declarar más de 24,4 millones de dólares en ingresos y evadir casi 5,6 millones de dólares en impuestos federales, provenientes de cuentas ocultas durante más de una década en un banco suizo.
El fabricante de juguetes se declaró culpable, admitiendo que entre 1996 y 2008 abrió y mantuvo cuentas bancarias en el extranjero sin declarar. Se le impusieron dos años de libertad condicional y 500 horas de servicio comunitario en al menos tres escuelas secundarias de Chicago, además de pagar una multa de 100.000 dólares.





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