"Acuerdo es bueno, pero debemos ser prudentes"
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Julio Werthein
Periodista: ¿Cuándo comenzó usted a establecer contactos con China?
Julio Werthein: En los primeros años en que viajamos a China había una veneración a la figura de Mao. Con su desaparición, pero muy lentamente, comenzaron a cambiar los dirigentes y las cosas tomaron otro rumbo, que es el actual. Lo notable es que las metas de lo que se ve hoy se fijaron hace décadas y se llega a ellas por cambios lentos y conservadores, pero siempre seguros. Por esto China puede ser considerado uno de los países más previsibles del mundo.
P.: Igualmente, a los ojos argentinos, el manejo político y económico del gobierno chino es algo misterioso...
J.W.: No hay tanto misterio si el tema se estudia a fondo. Ellos siguen el mismo camino desde hace años, y hace mucho tiempo que tienen a la Argentina en su agenda. Personalmente, recuerdo al antecesor de Hu Jintao, Xian Zeming, que visitó la Argentina y que cantaba y bailaba tangos con mucho conocimiento. Esto, además de conocer a la perfección nuestra economía y nuestro potencial.
P.: ¿Qué tipo de sociedad comercial pueden acordar la Argentina y China?
J.W.: Son dos economías complementarias. Para que se dé una idea, todo lo que nosotros producimos y exportamos, en su totalidad y tomando 100% de la mercadería, podría ser exportado sin más a China. Pero tenemos que ser prudentes y continuar la política de multinacionalidad y multisectorialidad.
P.: Se habla de un acuerdo de miles de millones de dólares. ¿Qué cree usted que hay de concreto en los proyectos chinos?
J.W.: Un funcionario chino que está en Buenos Aires (el director de la oficina de información del Consejo de Estado Chino, Yang Yang) dijo que la cifra de 20.000 millones de dólares es exagerada y no razonable, y coincido. Se puede hablar de proyectos, pero no de cifras.
P.: Entonces, ¿cuáles serían los proyectos concretos de los que podemos hablar?
J.W.: Los acuerdos sobre la limpieza de las aguas y arroyos (Riachuelo, Matanza) se están trabajando desde el 1 de agosto y los estudios están muy avanzados. También en ferrocarriles habrá sorpresas agradables con inversiones en los trenes en los que se transportan cereales. Se repararán y reemplazarán vías hoy en uso. Además, se modificará la estructura de los puertos, probablemente los de Rosario y Santa Fe, para que puedan llegar los barcos chinos de gran calado. Otro proyecto concreto será la reparación de una ruta férrea que comunica la Argentina con Chile y, muy probablemente, la construcción de una nueva más al Norte.
P.: ¿Por qué invierte China en esto?
J.W.: Con esto China quiere abaratar el costo del transporte de cereales y mercadería entre la Argentina y Chile, que hoy se hace con camiones, para poder salir también por el Pacífico. La Argentina puede luego aprovechar individualmente esos nuevos pasos. Finalmente, están los proyectos de turismo, que también serán una fuente de divisas importante.
P.: ¿Además de soja, qué más se puede exportar a China?
J.W.: La lista es interminable. Sume harinas, aceites, cueros, pieles, lana, químicos, algodón, vinos, productos de quebracho, tubos sin costura, maderas, etc.
P.: ¿China es un socio para confiar o dentro de unos años o décadas estaremos lamentando este avance?
J.W.: Usted confíe. Tendremos un muy buen socio. Confiable y serio. Pero en lo que no debemos caer, le reitero, es en la dependencia de un solo mercado. Hay que profundizar la sociedad con China, pero buscar más mercados en otros países. Miremos a la India, Vietnam, Corea. Todos esos destinos están dispuestos a que lleguen varios de nuestros mejores productos.
Entrevista Carlos Burgueño




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