El Coaching Ontológico nació como una moda y logró consolidarse por ser una disciplina capaz de integrar cualquier tipo de conocimiento. Concretamente, es el arte de hacer preguntas y regalar interpretaciones.
Coaching Ontológico: ¿cómo ser el DT de tu propia vida?
Tiene fama de "cool" e irrumpió como una moda pasajera, pero el coaching hoy se consolida como el arte de resolver conflictos a partir de preguntas profundas.
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El coaching de vida se usa en problemas sin diagnósticos clínicos. Nos enseña la importancia de vivir el presente y ser conscientes de nuestras emociones, pensamientos y acciones. Esto permite tomar decisiones alineadas con nuestros valores y objetivos.
También sirve para aprender a establecer límites saludables. El Coaching Ontológico ayuda a desarrollar habilidades de comunicación y a identificar nuestras prioridades. Es una invitación a dejar de sentirnos víctimas de las circunstancias y convertirnos en los protagonistas de nuestra propia historia, tomando todo lo que nos sucede en esta vida como un aprendizaje.
Es muy importante aprender y conocer nuestro mundo emocional. Eso se entrena y nos permite conocer el mensaje que las emociones nos traen. El Coaching Ontológico nos invita a explorar nuestras creencias limitantes y a descubrir nuestras fortalezas.
Además, presta atención al aprendizaje que proviene de nuestro propio cuerpo, reconociendo que las señales físicas también son fuente de conocimiento y crecimiento.
Esta disciplina nos empodera para asumir la responsabilidad de nuestras acciones y decisiones. Nos recuerda que tenemos la capacidad de crear las oportunidades que deseamos.
Integrado a la mirada sistémica –es decir, la persona dentro de su sistema de relaciones-, el coaching permite descubrir los hilos invisibles que nos atrapan y no nos dejan avanzar a los resultados deseados.
La clave para potenciar este poder está en identificar en qué soy bueno, qué me gusta hacer, qué disfruto, qué habilidades nuevas necesito adquirir y cuál es la red de contactos que tengo, y cómo puedo ampliarla. En definitiva, el coaching nos enseña a ser el DT de nuestras propias vidas.





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