26 de noviembre 2021 - 11:29

Memoria activa 2001 (Parte 2)

A días de que se cumplan 20 años del estallido económico y social que hizo temblar a la Argentina, Ámbito comienza una serie de notas para repasar la conmoción de la peor crisis en la historia del país.

El ex presidente Fernando de la Rúa abandona la Casa Rosada el 20 de diciembre de 2001.
El ex presidente Fernando de la Rúa abandona la Casa Rosada el 20 de diciembre de 2001.
NA

El séptimo paquete del trío (Machinea-López Murphy-Cavallo). Las nuevas medidas esbozadas por el ministro Cavallo y su equipo de notables: Sturzenegger, Marx, Mondino, en octubre de 2001, en medio de fuertes presiones sociales y políticas, encontraron al débil presidente De la Rúa aceptando mantener el rumbo del Titanic convencido por estos calificados profesionales para recobrar la credibilidad ante los mercados y tratar de evadir un inevitable caos económico con estallido social, que todos veían venir. De hecho alguno de ellos se bajaron una o dos paradas antes. Lo que seguía era un salto al vacío: default extendido, confiscación de depósitos, devaluación (tal vez) forzar una dolarización disciplinaria que encaminaría la desordenada y desconcertante situación que engendraron los magos de Minnesota, Chicago y Harvard en los “felices noventa” (Stiglitz).

Con razón no le reclaman a Guzmán. Siete planes en 21 meses.

El super ideal de los que piden planes. Anunciaron un plan trimestral promedio. Fernando de la Rúa asumió en medio de una recesión de siete trimestres consecutivos: 1998-1999 que le dejaron los “Chicago boys” a sus camaradas de Minnesota, un “honoris causa” y Harvard respectivamente. Nunca ninguno de ellos consiguieron el cacareado “Investment grade”, habiendo experimentado todos los anticuerpos prescritos en los célebres laboratorios del doctor Frankenstein, sin límites ético en términos sociales y políticos. En una y otra argumentación, en los noventa: Harvard y “Chicago boys” tomaban deuda para financiar déficit fiscal. En el final Cavallo eligió aumentar impuestos en lugar de bajar el gasto; meses más tarde Cavallo-Bullrich bajaban salarios del Estado, hundiendo el nivel de actividad. En el principio recuerde: “Qué lindo es dar buenas noticias” (Blindaje) en que se comprometieron reformas estructurales que tampoco se cumplieron, lo cual convergió con el despido de Machinea.

El intento fallido de Ricardo López Murphy que tardó 15 días para preparar un plan, lo anunció como si fuera un comunicado de la junta de comandantes y lo despidieron en menos de 24 horas hábiles. Lo reemplazó Cavallo, encarnando el péndulo de Foucault. Una novela mágica y misteriosa sobre la magia, el secreto, la creatividad y la ficción macroeconómica; una quimera agitada, fábula luminosa de un mundo subyacente. En su corto mandato pasó de políticas activas para impulsar la oferta bajando impuestos, hasta la ultra ortodoxia.

Concretamente, el séptimo plan

Reestructuración avasalladora de la deuda pública con los tenedores locales de bonos: AFJP y bancos, en tres tramos: 1) reestructuración de deuda provincial; 2) canje de bonos pagaré en poder de las AFJP, en Fideicomisos Financieros y, 3) canje de bonos pagaré en poder de los bancos, trayecto que enfrentaba enormes conflictos.

El canje de deuda provincial tenía como objetivo lograr una reducción de las transferencias a provincias en concepto de garantías de coparticipación convenidas en el Pacto Fiscal de diciembre de 2000, a cambio de una reducción de los pagos financieros provinciales en 2001 y 2002.

A mediados de 2001 el stock de los préstamos otorgados por el sistema financiero a las provincias totalizaba u$s 7.700 millones en forma directa y u$s1.200 millones a través del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, que representaba alrededor de 40% de la deuda provincial. Esos préstamos pagaban en promedio una tasa de interés en dólares de 25% a 30%, dado que se indexaban según la tasa de interés de encuesta de plazo fijo o mayorista (Badlar) más un spread igual a un factor aditivo o multiplicativo, dependiendo de cuál fuese el mayor. La propuesta del segundo mejor equipo de los últimos 50 años era mantener el factor aditivo eliminando el multiplicativo con lo cual la tasa de interés que se pagaría bajaría a 15% o 20%. Una ganga.

Banco Central BCRA Mariano Fuchila

Los nuevos bonos seguirían incluyendo la garantía de coparticipación de impuestos nacionales y, para lograr la reducción de necesidades de financiamiento en 2001 y 2002, los títulos incluirían la capitalización de los intereses y un período de gracia para el pago del capital hasta el 31 de diciembre de 2002. Así se canjearían aproximadamente u$s 7.700 millones, con una reducción de las necesidades financieras de las provincias por u$s 850 millones en 2001, cifra similar al monto que se pensaba reducir las transferencias no automáticas con destino a dichas jurisdicciones. El ahorro para el 2002 podría alcanzar los u$s3. 000 millones ¿…?

Tramo irrupción en las AFJP

El stock de deuda del sector público nacional ascendía a u$s132.000 millones al 30 de junio de 2001, u$s 98.400 millones era deuda colocada en los mercados voluntarios internos y externos, y u$s 33.800 millones con los organismos multilaterales. Del stock de deuda u$s49.500 millones estaban en poder de tenedores locales y el resto en el exterior. Unos u$s 83.300 millones. Los tenedores locales eran bancos y AFJP, y se iniciaría un proceso de reestructuración voluntaria de u$s 27.000 millones en bonos de mediano y largo plazo a tasa fija y u$s5.500 millones en bonos de mediano plazo a tasa variable, a los cuales se sumaban Letes de corto plazo por u$s2.800 millones. Los títulos de mediano plazo a tasa variable que entrarían en el canje devengaban extravagantes tasas de interés indexadas por Badlar y por la encuesta de colocaciones a plazo fijo más un spread promedio de 350 bp. Unos u$s 2.570 millones en bancos, y u$s 1.385 millones en las AFJP.

El propósito del segundo mejor equipo era canjear estas tenencias de $3.000 millones por otros bonos que bajaran la tasa de interés utilizando como garantía la recaudación del impuesto a los débitos y créditos bancarios o de las naftas. No era tanto como entregar “Las Islas Malvinas” para las vacunas Pfizer que proponía Patricia Bullrich, pero más o menos... ¡El cupón de intereses de un exitoso canje sería 7% y se capitalizaría hasta fines del año 2002! Para que las AFJP no hicieran demandas legales por invertir a tasas de interés ¿bajas?, el gobierno sancionaría una ley específica dejándolas a salvo, llegado el caso lo haría por decreto de necesidad y urgencia (DNU).

Hablaban de ahorro. La economía en materia de disminución de pagos de intereses sería de u$s 81 millones en 2001 y de u$s 480 millones en el 2002, a una tasa implícita para el 2002 de orden de 12% más un spread entre 350 bp (15.5% en dólares). Al decir de Luis Sandrini en la película “La casa de los millones”: ¡Que pichincha!

Luis Sandrini La Casa de los Millones.jpg

También estudiaban la posibilidad de que 50% de los nuevos flujos de inversiones de las AFJP se destine a la compra de nuevos títulos. Otra reducción de pagos de intereses con ahorro de u$s 12 millones en 2001 y u$s 71millones en 2002. Una pequeñez de Anton Chéjov.

Tracción a la actividad con medidas altamente insuficientes

Reintegro de IVA en las compras de consumidores finales con tarjetas de crédito y débito, para estimular el consumo interno. Devolverían 3% de la tasa del 21%. Filtración de bonos provinciales a través de la emisión de Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales, emisión de $1.000 millones para las provincias. Este programa apuntaba abarcar todas las provincias, pero alcanzó solo a la mitad. Se rescatarían los patacones bonaerenses que circulan en Jujuy y los Bonos de Cancelación de Formosa. Pensaban que en la medida que se generaba un sustituto de LECOP, la demanda de pesos iba a caer. La creciente emisión de bonos nacionales y provinciales representaba un sustituto del peso, lo que generaba una contracción de la demanda de circulación monetaria. Esta caída provocaría una baja en las reservas internacionales del sistema financiero por igual magnitud, con un impacto negativo sobre las expectativas de los agentes económicos. Continuara mañana.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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