17 de diciembre 2021 - 00:00

Memoria activa 2001 (Parte 23)

Tres Ministros de Economía en 19 días (Machinea-López Murphy-Cavallo). El impacto de los factores políticos en la génesis de las crisis financieras. Cronología del turbulento año 2001.

Tras la rtenuncia de López Murphy en marzo de 2001, la llegada de Cavallo se produce en un clima ambiguo.
Tras la rtenuncia de López Murphy en marzo de 2001, la llegada de Cavallo se produce en un clima ambiguo.
Mario Mosca/Archivo Ámbito Financiero

Por Pablo Tigani

Tres Ministros de Economía en 19 días (Machinea-López Murphy-Cavallo). A continuación recordaremos una cronología peripatética, con respuestas de mercado desopilantes. Carlos Gervasoni (2003a) estudia el posible impacto de los factores políticos en la génesis de las crisis financieras en los países en desarrollo. A través de la combinación de un modelo teórico sobre colapsos financieros, el reconocimiento de eventos político-económicos en países en desarrollo y, especialmente, de la investigación de las circunstancias de la crisis argentina entre 1999 y 2001, comprende que estos colapsos financieros, además de tener consecuencias negativas a nivel económico, tienen efectos importantes en lo político: pueden provocar inestabilidad política y debilidad gubernamental. Sin embargo, desarrolla y explica los orígenes, que engloban, primero, la acumulación de circunstancias tanto locales como internacionales, económicas y de política económica que inclinan a un país a una crisis de éste tipo, y además comprende otras crisis asociadas, con la económica y social como elementos causantes. Y segundo, demostrando la posibilidad de que el desencadenante de la crisis, no sólo sean variables económicas, sino que sea una fase movilizada significativamente también por sucesos políticos. Asociados a eventos económicos e internacionales relevantes que los hayan precedido.

La economía, por un lado “aportó numerosas señales preocupantes, que contribuyen a alterar las expectativas de los inversores y a provocar tensión financiera” (Gervasoni, 2003a, pág. 18). La política por otro lado se había debilitado, la coalición de Gobierno, la Alianza UCR-Frepaso, sufrió dos grandes crisis políticas, que incluían renuncias de altos funcionarios y crisis de gabinete; combinada con los altos niveles de riesgo país, señales de falta de voluntad política y rumores respecto a las decisiones y acontecimientos políticos de carácter negativo; todas manifestaciones que aumentaron la desconfianza y funcionaron como alarma para los inversores. “Un resultado empírico tendiente a confirmar el impacto de la debilidad política sobre las crisis financieras es la ineficacia de sucesivas medidas de política económica tendientes a restablecer la confianza inversora” (ibid, pág. 30).

Éstos hechos confirman, que los eventos políticos negativos y su interacción con los desencadenantes económicos, deben concebirse como elementos que influyen substancialmente para generar una crisis de tal magnitud. Ya que puede verse cómo los “mercados” tuvieron “muchas dudas sobre la fortaleza y la capacidad para implementar políticas del gobierno” posibilitando “que aún los anuncios más favorables a los intereses de los inversores no tengan efectos positivos sobre el riesgo-país” (ibid, pág. 30). Además “condiciones de fragilidad política, medidas económicas drásticas que podrían normalmente tener efectos positivos sobre el ánimo de los inversores” pueden ser incluso interpretadas como “confirmaciones de la debilidad del gobierno” (ibid, pág. 30), empeorando las cosas y aumentando, como en Argentina, aún más el riesgo-país.

Una cronología del turbulento año 2001 nos muestra cuál fue la impronta en el manejo de la crisis. Después del “blindaje”, la confianza en los mercados locales había mejorado. A lo largo de enero el MERVAL (la Bolsa de Comercio de Buenos Aires) había experimentado una importante suba como consecuencia de las expectativas positivas. Pero la vulnerabilidad de la situación macroeconómica volvió a sentirse con un nuevo shock externo: la crisis financiera en Turquía implicó una salida de capitales desde los emergentes hacia las matrices, lo que implicó una nueva presión sobre las reservas. En ese contexto, se produce la salida de Machinea y su reemplazo por Ricardo López Murphy, el hasta entonces Ministro de Defensa.

López Murphy se hizo cargo del despacho acompañado por economistas de FIEL y colegas de la política tecnocrática, como el ingeniero Manuel Solanet. Se tomó alrededor de una semana para evaluar la situación y preparar los anuncios en materia de ajuste fiscal. Como mencionáramos en el capítulo anterior, su batería de recortes y medidas fue resistida por frepasistas, radicales y alfonsinistas y, sobre todo la comunidad del radicalismo universitario y la Franja Morada, que pidió su renuncia en movilizaciones callejeras (Natanson, Pagina 12). López Murphy es desplazado pocos días después. De la Rúa ya estaba en contacto con Domingo Cavallo, quien sería designado a las pocas horas.

El turbulento 2001: preparando la llegada de Cavallo

Enero 1 - 31: Tras el "blindaje", el MERVAL de Buenos Aires sube en 28% a lo largo del mes ante las renovadas esperanzas de un reflote de la economía.

Febrero 19: Primer sacudón económico del año: estalla la crisis financiera en Turquía y desata el contagio de los mercados emergentes, entre ellos Argentina.

Marzo 2: Tiembla la economía argentina y renuncia el ministro Machinea.

Marzo 3: De la Rúa pide la renuncia de todos sus ministros para reorganizar el gabinete de gobierno.

Marzo 4: Ricardo López Murphy es designado frente a la cartera de Economía y da su respaldo al sistema de convertibilidad monetaria instaurado por Menem y Cavallo en 1991. López Murphy se compromete a cumplir con todas las metas acordadas el FMI.

Marzo 5: Tras la asunción de López Murphy, el MERVAL sube el 8,1%.

Marzo 16: López Murphy lanza nuevo plan económico: para eliminar el déficit fiscal, el plan establece una drástica disminución del gasto público por u$s 1.962 millones en 2001 y por u$s 2.485 millones en 2002. No todos están de acuerdo en el gabinete: tres ministros entregan su dimisión.

Marzo 18: El mandatario argentino llama a un “acuerdo político nacional”; el partido de Domingo Cavallo, Acción por la República, brinda su apoyo.

Marzo 20: En medio de la crisis del gabinete, López Murphy renuncia. Pocas horas después, Cavallo es designado en su lugar.

Fuente: elaboración propia en base a BBC, 20-12-2001, "Cronología de los años de De la Rúa"

De esa forma, en menos de 20 días el gobierno nacional contó con tres ministros de economía. López Murphy se llama a silencio pero en privado transmite una evaluación muy pesimista, sobre el futuro de las cuentas públicas argentinas. En la comunidad financiera, y en el FMI -un actor clave en toda esta trama, naturalmente- la inestabilidad de la conducción de la cartera situación económica y lo que se percibía como una “falta de respaldo político” a los tecnócratas era recibido con inquietud. La llegada de Cavallo se produce en este clima ambiguo.

La llegada de Cavallo al gabinete, por lo tanto, fue “facilitada” por la secuencia precedente. Y para colmo, apareció un “nuevo Cavallo” que sorprendió con medidas tendientes a la reactivación con políticas activas. Los “planes de competitividad” estaban apuntando a sacar a las empresas de la recesión con estímulos y exenciones impositivas. Y propone una idea para sustituir el ancla monetaria con un sistema más flexible: la llamada “canasta de monedas”, que fijaba como precio de referencia para el peso a partir de un promedio de tipos de cambio entre el dólar, el euro y el real. De esta forma, Cavallo reconocía el problema cambiario en la competitividad argentina. Dada la depreciación de la moneda brasileña desde 1998, incluir al real en la canasta era una forma de devaluación.

Su principal desafío, ahora, era crear un marco de recuperación para que la reestructuración de la deuda de los próximos meses sea exitosa. Pero la “heterodoxia” no generaba entusiasmo en el FMI, que bajó sus previsiones de crecimiento para ese año. Las señales no eran buenas: los bancos, calificadoras de riesgo y el propio FMI quería un durísimo ajuste fiscal para avalar la reestructuración; Cavallo, en cambio quería avalar la reestructuración con indicadores de una economía real en crecimiento. Ese era el nuevo debate entre ortodoxia y ¿heterodoxia?

A diferencia de lo que había ocurrido con López Murphy, cuyo arribo al despacho de Hacienda había sido recibido con una jubilosa alza de más de 8 puntos en la Bolsa, la llegada de Cavallo fue en un marco de malas señales. Subió el riesgo-país (EMBI) medido por J.P. Morgan, y las dos grandes calificadoras de bonos soberanos de Wall Street bajaron la nota correspondiente a la Argentina. Todo ello contribuyó a introducir presión sobre el Senado dominado por el justicialismo, que aprobó el otorgamiento de más facultades de emergencia económica. Todo lo cual obraba como un empoderamiento del ministro, que ya había aterrizado con prerrogativas especiales. A diferencia de Machinea y López Murphy, Cavallo no solo desembarcaba con colaboradores dependientes del organigrama de Economía. Sumaba ministros propios, poderes especiales, y De la Rúa pronunciaba discursos de apoyo a su ministro.

Cavallo daba forma a su subgobierno: un gobierno dentro del gobierno. Pese a lo cual, mercados y organismos no creían en la sustentabilidad política del ministro Cavallo.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

Dejá tu comentario

Te puede interesar