4 de febrero 2004 - 00:00

¿Cuánto tiempo las tasas de interés en EE.UU. se mantendrán a niveles bajos?

¿Cuánto tiempo las tasas de interés en EE.UU. se mantendrán a niveles bajos?
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo apoda Gordon Gekko, como el personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema de la conversación es cuánto tiempo más las tasas de interés en los Estados Unidos estarán en este bajísimo nivel.)

PERIODISTA:
¿Qué se trae la Reserva Federal entre manos? Sospecho que no se trata de un mero juego de palabras...

Gordon Gekko: Es un cambio acotado de lenguaje, pero una señal importante. La sorpresa deliberada, entiendo, forma parte del mensaje. Nadie ignora que la Fed sabe filtrar sus movimientos con antelación cuando así lo desea.

P.: Y prefirió no hacerlo...

G.G.: Así fue. En mi opinión, hay una clara intención de sacudir un poco la confianza de los inversores...


P.:
De moderar la efervescencia de los mercados...

G.G.: Es que si uno sacude las ramas sabe que caerá la hojarasca, lo que no está muy bien fundamentado, pero que en esta euforia en la que todo sube, ha trepado igual...


P.:
¿Cómo responderán los mercados? ¿Tendremos finalmente esa corrección de manual que hasta ahora probó ser tan esquiva?...

G.G.: Me parece que sí. Faltaba quien encendiera la mecha y ya lo hemos ubicado.

P.: ¿Se terminó la fiesta?

G.G.: Creo ante todo que habrá una depuración. Una separación más cuidadosa de la paja y del trigo. No veo una amenaza grave para el trigo, pero la paja de peor calidad quizá no participe de los próximos arrebatos alcistas...

P.: Esa es una referencia válida para muchos de los mercados emergentes...

G.G.: Correcto. Tómelo como un llamado de atención para todos y una lápida sólo para los muy endebles.


P.:
¿Comienza la cuenta regresiva para una suba de tasas?

G.G.: No. O, si usted quiere, sí. Pero pasamos de 100 a 99,9...Y es una cuenta reversible.


P.:
No ve un aumento de tasas en el horizonte cercano...

G.G.: No creo que ocurra en la primera mitad del año.Y tampoco es seguro que se produzca en el segundo semestre, aunque luce como el escenario más probable.


P.:
La idea de un paréntesis de inacción hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre ¿retiene algún asidero?

G.G.: No la descarte aún. No se apresure. Sigue siendo una alternativa relevante. Yo le asignaría 30% o 40% de probabilidades.


P.:
Se dice que varios miembros de la Fed no estaban cómodos con el compromiso explícito de mantener las tasas sin cambios «por un tiempo considerable». ¿Cree que la supresión de esa fórmula en el comunicado de la Fed obedece a la influencia creciente de los disidentes?

G.G.: Las minutas de la reunión de diciembre revelan la voluntad de varios miembros -pero no de la mayoría-de abandonar la frase y relajar el compromiso. La idea de algunos ya en diciembre era que la Fed debía recuperar una mayor flexibilidad para responder a las condiciones cambiantes de la economía... No prosperó entonces, pero se ve que ganó el consenso necesario en enero...


P.:
Quizá la Fed pecó de imprudente al atarse a esa obligación, ya desde un primer momento...

G.G.: Pienso que no. Fue una decisión riesgosa, pero razonable. La Fed tomó ese compromiso a sabiendas de sus alcances. Y lo utilizó durante cinco meses como un estandarte. Con éxito, vale acotar. El desafío original era estabilizar las tasas largas de interés en un contexto en el que la economía aceleraba su recuperación y, en consecuencia, los mercados habían castigado las carteras de bonos a mansalva...


P.:
Era una póliza de seguros para los inversores de bonos...

G.G.: De acuerdo.Y, por extensión, para los inversores en activos de riesgo en general. Su función era, sin embargo, muy importante: despejar el terreno de incertidumbres para consolidar una recuperación plena de la economía y de los mercados...


P.:
Una suba en las tasas largas hubiera podido malograr ese objetivo.

G.G.: Le recuerdo que las tasas a diez años treparon un punto y medio de junio a agosto de 2003 -antes que la Fed inventara la fórmula del «tiempo considerable»- para calmarse luego e incluso bajar medio punto contado desde los máximos.


P.:
¿Cuál es la conclusión entonces? ¿Que la Fed considera cumplido su cometido y se apresta a escribir una nueva página?

G.G.: La Fed es un elefante en un bazar. Y, lo que resulta más importante, es quien se encuentra a cargo del bazar. Debe necesariamente moverse con cuidado. No hay lugar para giros bruscos.


P.:
Tiene que avisar de antemano los pasos que va a dar.

G.G.: Correcto. Fíjese que la bestia no se mueve: sólo ha dicho que, en vez de quedarse inmóvil «por un tiempo considerable», puede ser « paciente» como para permanecer en ese mismo sitio.


P.:
La paciencia se agota rápidamente...

G.G.: No lo creo. Desde que estalló la burbuja de las acciones en 2000, la Fed está peleando esta batalla. Y nunca como ahora parece tan cerca de conseguir sus objetivos. No arruinará tantos esfuerzos por una acción precipitada. La Fed se tomará todo el tiempo del mundo y más. Uno debe pensar que la Fed se equivocará por demorar más de la cuenta la suba de tasas y no por practicar el ajuste antes de tiempo...

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