22 de diciembre 2004 - 00:00

Despegue exportador aún no se vislumbra

Despegue exportador aún no se vislumbra
Director del IERAL de la Fundación Mediterránea economía argentina de la segunda mitad del siglo XX se caracterizó por lo que se denominó el «stop and go», un proceso en que las recuperaciones del nivel de actividad habitualmente eran seguidas de un deterioro en el resultado de la balanza comercial, como consecuencia de importaciones que variaban en igual sentido que el producto, y exportaciones que por lo general no acompañaban.

Los desequilibrios de cuenta corriente requerían financiamiento del resto del mundo, y cuando éste se agotaba sobrevenía la necesidad de ajustar las cuentas externas, por lo general vía devaluación de la moneda local. Esto provocaba una mejora en la balanza comercial, a causa del enfriamiento de la economía que seguía a la caída en el poder adquisitivo de la población con ingresos fijos y la consecuente reducción en las importaciones. No obstante, dado que por lo general los efectos que se lograban sobre el tipo de cambio real se disipaban con rapidez, el proceso se repetía en el tiempo, en un continuo de marchas y contramarchas.

Existen varios subperíodos en que se presentaron algunas de estas características, pero en especial interesa recordar lo ocurrido con las últimas recuperaciones económicas que en su nacimiento incluyeron un nuevo plan, e inicialmente algún grado de depreciación de la moneda local. En primer lugar puede describirse lo ocurrido con el plan austral.

Entre 1985 y 1987 la economía se recuperó 10%, pero mientras las importaciones aumentaron 30%, las exportaciones cayeron 14%, por lo que si bien mejoró el resultado comercial en el primer año del plan, éste se deterioró rápidamente, hasta acercarse a cero en 1987.

Por su parte, en 1985 se alcanzó el equilibrio fiscal en términos primarios (en 1984 había existido un déficit de 3,7% del PBI), pero dos años después el desequilibrio alcanzaba a casi dos puntos y medio del PBI.

Resulta suficientemente conocido que los problemas se generalizaron en 1988, y se terminó en la hiperinflación del año siguiente.

• Comienzos de los '90

Otra recuperación económica que se puede repasar es la de comienzos de los noventa. Entre 1991 y 1993, el PBI aumentó 15%, pero la balanza comercial, que había sido positiva en 1991, presentó un desequilibrio de casi cuatro puntos del PBI en 1993. En materia fiscal, aun cuando en esos años el resultado primario fue mejorando, es conocido por todos que desde 1995 se deterioró notablemente.

La recuperación de la economía que siguió a la devaluación de comienzos de 2002 presenta algunas características específicas. El PBI se ha recuperado 17% desde aquel año hasta el corriente, y la balanza comercial, si bien con tendencia decreciente, todavía presenta un superávit muy importante de 2,7% del PBI en 2004. La clave ha sido la espectacular baja de las importaciones en 2002, que cayeron a la mitad del nivel que mostraban previamente, dado que las exportaciones mostrarían a fin de año una modesta performance de crecimiento de 12% acumulado, en buena medida como consecuencia de los precios internacionales de nuestras commodities.

El aumento del tipo de cambio real contra el dólar fue de 145% en 2002, y en 2004 todavía se mantendría 110% por encima del año previo a la devaluación. Aun cuando existieron depreciaciones reales de la moneda local que superaron a la de la salida de la convertibilidad (como las acontecidas a fines de los ochenta), lo que caracteriza al actual proceso es la persistencia de sus efectos, ya que el tipo de cambio real se ha mantenido en niveles relativamente altos luego de prácticamente tres años de producida la devaluación inicial.

El cambio de precios relativos fue tal, que aun cuando estaríamos a pocos meses de alcanzar el PBI de 1998, mientras en ese año existía un desequilibrio comercial de casi tres puntos del PBI, en 2004 se da prácticamente el mismo número pero con el signo opuesto. También se debe remarcar lo acontecido en materia fiscal, dado que el superávit primario pasó de 0,7% del PBI en 2002, a aproximadamente 4% en 2004. Si bien esta circunstancia puede ser positiva desde el punto de vista cuantitativo y del corto plazo, como se ha destacado en otras oportunidades, se logró fundamentalmente en base a la existencia de impuestos que no van en línea con los objetivos de crecimiento de largo plazo de la economía.

Resumiendo, dado que el cambio de precios relativos fue profundo, esta última recuperación de la economía argentina presenta dos resultados de marcada importancia en función de lo que ha sido la experiencia histórica: luego de dos años de expansión, todavía se puede mostrar superávit comercial y fiscal. No obstante, a la par de los comentarios que ya se hicieron en relación con lo fiscal, se debe advertir que en materia comercial no se alcanza a vislumbrar aún un despegue exportador a tasas altas y sostenidas, que consolide la situación actual.

En la medida que se pretenda recostar la recuperación solamente en el mercado interno, sin que se genere un desempeño exportador como el que han mostrado países exitosos (Chile, Irlanda, sudeste asiático, etc), las posibilidades de que la mejora económica se extiendan exitosamente en el tiempo pueden verse comprometidas. Y en esta materia, parece ser que sólo con tipo de cambio real alto no alcanza.

Dejá tu comentario

Te puede interesar