15 de noviembre 2025 - 00:00

El Día de los Ponchos Azules: un homenaje a la solidaridad argentina

Se celebrará, por primera vez, este 15 de noviembre . El poncho, abrigo tradicional que representa refugio, cobijo, protección y cercanía expresa la idea de un pueblo que abre los brazos, brinda calor humano y transforma la empatía en acción.

Lionel Messi y Alphonso Davies, capitán del equipo de fútbol de Canadá y Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, junto con Alfredo Botti, Director General de la Fundación, 2024. 

Lionel Messi y Alphonso Davies, capitán del equipo de fútbol de Canadá y Embajador de Buena Voluntad de ACNUR, junto con Alfredo Botti, Director General de la Fundación, 2024. 

El 15 de noviembre celebramos por primera vez el Día de los Ponchos Azules, una fecha para reconocer a más de un millón de personas en Argentina que, con empatía y compromiso, forman parte del movimiento solidario más grande del mundo en apoyo a quienes debieron huir de sus hogares para salvar sus vidas.

El poncho, abrigo tradicional que representa refugio, cobijo, protección y cercanía expresa una idea profundamente nuestra: la de un pueblo que abre los brazos, brinda calor humano y transforma la empatía en acción.

En un contexto global en el que más de 122 millones de personas se han visto forzadas a escapar en busca de un lugar seguro tal como indica el Informe de Tendencias Globales 2024 de ACNUR publicado en junio de este año, los Ponchos Azules son la prueba de que la solidaridad puede multiplicarse.

Esta primera conmemoración tiene además un valor histórico. El 15 de noviembre de 1961, Argentina adhirió a la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, formalizando su compromiso con la protección internacional. Aquel acto jurídico fue, también, una declaración de principios: frente a un mundo dividido por guerras y persecuciones, nuestro país eligió ponerse del lado de quienes más lo necesitaban.

Esa decisión no fue casual. Argentina es una nación formada por generaciones que conocieron el exilio, el desarraigo y el nuevo comienzo. Millones de familias tienen en su historia a abuelos y bisabuelos que llegaron al país escapando del hambre, de la guerra o de la persecución. Esa memoria colectiva nos enseñó a abrir las puertas, a compartir la mesa y a hacer de la diversidad una fortaleza.

No sorprende, entonces, que según el estudio global “Actitudes globales hacia los refugiados” de IPSOS, Argentina se mantenga año tras año entre los países con mayor nivel de apoyo ciudadano hacia quienes buscan protección internacional y un lugar seguro donde vivir en paz. La mayoría de los argentinos cree que las personas desplazadas por la fuerza deben poder encontrar esa protección en nuestro país, y confía en su capacidad para integrarse a nuestra sociedad. Ese dato no sólo nos distingue: nos define. Ser solidarios está en nuestra identidad.

La oportunidad del Día de los Ponchos Azules

El Día de los Ponchos Azules es, por eso, una oportunidad para celebrar, recordar y también para construir. Es un homenaje a nuestra historia, a nuestra empatía y a nuestra capacidad de compartir y proyectar. Un día para reconocernos en lo que ya hicimos, pero también para reafirmar lo que queremos seguir siendo: un país que no da la espalda.

Este mes celebramos el orgullo de ser un país que sigue creyendo que nadie debería quedar desamparado luego de escapar de su hogar. Cada persona puede sumarse a esta gran comunidad solidaria que acompaña, tiende una mano y ofrece una nueva oportunidad a quienes se vieron obligados a dejar todo atrás para empezar de nuevo.

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