"El dólar declina contra todas las monedad"
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York que no desea ser identificado y por eso se lo denomina Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la debilidad del dólar frente al euro y cómo afectará a la economía mundial. El rol de China es clave. Los déficit de Estados Unidos también se complican.)
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: Durante siete meses, la especulación en divisas se mantuvo en una fase de hibernación. Respetando un rango de precios y con volúmenes que se fueron reduciendo en forma drástica a medida que la Fed se preparaba para entrar en acción en mayo y junio...
P.: Ese rango de precios se quebró con la caída del dólar...
G.G.: Así es. Y se advierte también un salto apreciable en la volatilidad de las cotizaciones desde niveles muy deprimidos. Es una reacción que vaticina más actividad cambiaria en el horizonte próximo.
P.: El euro resurge como la moneda fuerte del momento ¿Por qué? ¿Acaso sucedió algo en Europa que no hayamos percibido?
G.G.: No. Pero si usted quiere invertir en un activo «no dólar», el euro es la mejor opción disponible.
P.: No por mérito propio...
G.G.: Simplemente estamos retomando la tendencia inaugurada a fines de 2001, cuando -en los hechos, aunque no en el discurso oficial- quedó clausurada la era del dólar fuerte. No es que el euro suba, sino que el dólar declina contra todas las monedas...
P.: Se presumía que la Fed -al abandonar la política de tasas de interés a 1%- iba a cerrar también un frente de vulnerabilidad del dólar...
G.G.: No cuesta imaginar -a mediano plazo-un escenario en el que las tasas de interés se elevan para facilitar el equilibrio interno y, a la par, el dólar retrocede para lubricar el ajuste de las cuentas externas. No sólo se lo puede imaginar, también luce como el escenario más probable.
P.: ¿Por qué el dólar retrocede más contra el euro que contra las restantes divisas?
G.G.: Porque esa es la vía rápida. El euro provee el camino que ofrece menor resistencia.
P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: Es un mercado de gran tamaño que flota sin intervención. Es muy sencillo armar una posición contra el dólar y a favor del euro y si uno acierta con la tendencia de fondo, la ausencia de injerencias permite esperar un mayor recorrido de las cotizaciones. No es el caso de las monedas asiáticas donde, o bien rige un tipo de cambio fijo claramente definido (como en China) o hay una rigidez nominal implícita por la presencia (o la amenaza) de una sostenida intervención cambiaria.
P.: Como ocurre en Japón...
G.G.: No sólo en Japón.
G.G.: La libra ha repuntado frente al dólar, pero se ubica en los mínimos de nueve meses frente al euro. A pesar de que esta resurrección del apetito por las monedas ha obligado a revertir de apuro una posición especulativa considerable que se había comenzado a montar en contra de la libra...
P.: Lo que significa mayor demanda por libras...
G.G.: Correcto. Pero la superior firmeza del euro se entiende porque ningún banco central ha sido más agresivo (ni tan prematuro) en su accionar que el Banco de Inglaterra y ya la economía (y el recalentado mercado inmobiliario) arroja signos de que el proceso de ajuste se aproxima a su madurez. Ergo, no se esperan nuevas subas de tasas en camino. Desmontar esa expectativa es lo que resiente su protagonismo.
P.: ¿Hasta dónde la debilidaddel dólar es un correlato inevitable de los llamados déficit gemelos?
G.G.: El déficit de cuenta corriente de los Estados Unidos es el problema. En el segundo trimestre, el desbalance se extendió a 5,7% del PBI. Estamos navegando en aguas desconocidas. En los años ochenta, el « superdólar» de Reagan colapsó cuando el déficit orillaba 3,8%. Ese es el antecedente más cercano.
P.: El mundo está más globalizado en la actualidad...
P.: Y a China ese papel le queda grande...
G.G.: Amén de que lo más sensato es que China desacelere su ritmo de expansión.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Si la prioridad pasa por mantener el crecimiento mundial, habrá que darle tiempo al ajuste de las cuentas externas. En última instancia, nadie querrá que Estados Unidos recorte su gasto de inmediato; los chinos preferirán acumular bonos del Tesoro a tener que aminorar sus despachos de exportaciones (y acumular pérdidas de empleos).
P.: Un dólar en rápido repliegue, ¿complicaría la financiación del déficit fiscal de los Estados Unidos?
G.G.: No ha sido el caso hasta el presente. Y hemos convivido con un dólar en baja y un déficit fiscal en ascenso.




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