26 de octubre 2004 - 00:00

"El dólar declina contra todas las monedad"

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York que no desea ser identificado y por eso se lo denomina Gordon Gekko, en alusión al personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es la debilidad del dólar frente al euro y cómo afectará a la economía mundial. El rol de China es clave. Los déficit de Estados Unidos también se complican.)

El dólar declina contra todas las monedad
PERIODISTA: Las monedas vuelven a escena, después de un prolongado letargo. Y, otra vez, el dólar asume el papel de blanco...

Gordon Gekko: Durante siete meses, la especulación en divisas se mantuvo en una fase de hibernación. Respetando un rango de precios y con volúmenes que se fueron reduciendo en forma drástica a medida que la Fed se preparaba para entrar en acción en mayo y junio...


P.:
Ese rango de precios se quebró con la caída del dólar...

G.G.: Así es. Y se advierte también un salto apreciable en la volatilidad de las cotizaciones desde niveles muy deprimidos. Es una reacción que vaticina más actividad cambiaria en el horizonte próximo.


P.:
El euro resurge como la moneda fuerte del momento ¿Por qué? ¿Acaso sucedió algo en Europa que no hayamos percibido?

G.G.: No. Pero si usted quiere invertir en un activo «no dólar», el euro es la mejor opción disponible.


P.:
No por mérito propio...

G.G.: Simplemente estamos retomando la tendencia inaugurada a fines de 2001, cuando -en los hechos, aunque no en el discurso oficial- quedó clausurada la era del dólar fuerte. No es que el euro suba, sino que el dólar declina contra todas las monedas...


P.:
Se presumía que la Fed -al abandonar la política de tasas de interés a 1%- iba a cerrar también un frente de vulnerabilidad del dólar...

G.G.: No cuesta imaginar -a mediano plazo-un escenario en el que las tasas de interés se elevan para facilitar el equilibrio interno y, a la par, el dólar retrocede para lubricar el ajuste de las cuentas externas. No sólo se lo puede imaginar, también luce como el escenario más probable.


P.:
¿Por qué el dólar retrocede más contra el euro que contra las restantes divisas?

G.G.: Porque esa es la vía rápida. El euro provee el camino que ofrece menor resistencia.


P.:
¿Cómo es eso?

G.G.: Es un mercado de gran tamaño que flota sin intervención. Es muy sencillo armar una posición contra el dólar y a favor del euro y si uno acierta con la tendencia de fondo, la ausencia de injerencias permite esperar un mayor recorrido de las cotizaciones. No es el caso de las monedas asiáticas donde, o bien rige un tipo de cambio fijo claramente definido (como en China) o hay una rigidez nominal implícita por la presencia (o la amenaza) de una sostenida intervención cambiaria.


P.:
Como ocurre en Japón...

G.G.: No sólo en Japón.

P.: La libra esterlina, ¿no debería resultar un mayor beneficiario que el euro de esta realidad? El Banco de Inglaterra no solamente se abstiene de intervenir, sino que ha fijado tasas más altas que en la eurozona...

G.G.: La libra ha repuntado frente al dólar, pero se ubica en los mínimos de nueve meses frente al euro. A pesar de que esta resurrección del apetito por las monedas ha obligado a revertir de apuro una posición especulativa considerable que se había comenzado a montar en contra de la libra...


P.:
Lo que significa mayor demanda por libras...

G.G.: Correcto. Pero la superior firmeza del euro se entiende porque ningún banco central ha sido más agresivo (ni tan prematuro) en su accionar que el Banco de Inglaterra y ya la economía (y el recalentado mercado inmobiliario) arroja signos de que el proceso de ajuste se aproxima a su madurez. Ergo, no se esperan nuevas subas de tasas en camino. Desmontar esa expectativa es lo que resiente su protagonismo.


P.:
¿Hasta dónde la debilidaddel dólar es un correlato inevitable de los llamados déficit gemelos?

G.G.: El déficit de cuenta corriente de los Estados Unidos es el problema. En el segundo trimestre, el desbalance se extendió a 5,7% del PBI. Estamos navegando en aguas desconocidas. En los años ochenta, el « superdólar» de Reagan colapsó cuando el déficit orillaba 3,8%. Ese es el antecedente más cercano.


P.:
El mundo está más globalizado en la actualidad...

G.G.: No hay dudas.A mayor integración, mayor capacidad de digestión. Y usted tampoco puede presionar a Japón y a Alemania, como hizo en los ochenta, para que ellos se pongan la economía mundial al hombro.

P.:
Y a China ese papel le queda grande...

G.G.: Amén de que lo más sensato es que China desacelere su ritmo de expansión.


P.:
¿Y entonces?

G.G.: Si la prioridad pasa por mantener el crecimiento mundial, habrá que darle tiempo al ajuste de las cuentas externas. En última instancia, nadie querrá que Estados Unidos recorte su gasto de inmediato; los chinos preferirán acumular bonos del Tesoro a tener que aminorar sus despachos de exportaciones (y acumular pérdidas de empleos).


P.:
Un dólar en rápido repliegue, ¿complicaría la financiación del déficit fiscal de los Estados Unidos?

G.G.: No ha sido el caso hasta el presente. Y hemos convivido con un dólar en baja y un déficit fiscal en ascenso.

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