9 de diciembre 2004 - 00:00

El peronismo, aún en busca de un conductor

Dentro del clásico esquema de tipos de ideología -derecha, centro e izquierda-, por definición el peronismo se sitúa en un punto equidistante respecto de estas posiciones. Sin embargo, no puede decirse que se trate simplemente de un partido de «centro», si a este concepto se lo vincula al liberalismo. El peronismo va más allá; creo que si se conforma un triángulo equilátero, en donde sus vértices representan a cada una de las ideologías, recién allí se lo podría ubicar en el centro.

El peronismo es el resultado de un proceso, en el que conviven personas e ideas de distinto origen, con matices diversos, que a su vez se toleran, enriquecen y retroalimentan, dentro de un gran denominador común: «la actitud peronista».

Esta característica históricamente se la ha definido como «movimientista», que mantiene una relación de género a especie con la denominada «transversalidad». Es importante aclarar asimismo que no todo el peronismo se encuentra dentro del partido peronista, así como tampoco el partido peronista agota al movimiento, como alguna vez quisieron hacernos creer los ideólogos de la denominada «renovación cafierista» (Cafiero, Alvarez).

Es por ello que en muchas oportunidades, el peronismo ha llevado a distintos cargos políticos -vicepresidentes, gobernadores, intendentes o legisladores-, a candidatos que no pertenecían al partido.

La acción política es la ideología puesta en movimiento, y esto se logra a través de los hombres, quienes ordenan sus tareas, despliegan sus acciones, transforman la realidad imprimiéndole a la naturaleza sus sellos personales. Al transformar la naturaleza se crean bienes culturales.

Esta transformación necesariamente debe ser orientada o conducida políticamente. Sin duda, el que decida ser conductor debe poseer una cosmovisión clara, estar dotado de calidad humana que le permita totalizar y expresar los valores que, en un determinado momento histórico, sean los más reclamados por el grupo comunitario. También se requiere un temple especial, que haga posible despertar sentimientos o actitudes efectivas para poder sostener sus decisiones en momentos difíciles. Este conductor domina ya sea a través de la razón, la tradición o el carisma.

En virtud de las características genéticas del peronismo, puede afirmarse que existieron, existen y existirán sectores o corrientes internas que se hallan más o menos alejadas de sus vértices. De este modo
conforme al momento histórico, el sector o la corriente interna que lo lidere, el peronismo recibirá motes de filofascista, filo-marxista, o filo-liberal, al igual que el hombre que lo conduzca. Por ello no es desacertado concluir, que mientras las corrientes internas son contingentes, el peronismo es necesario.

• Características

Al hombre peronista lo caracteriza el sentido común. Posee aspiraciones humanas para sí y para sus hijos. Le gusta su familia, prioriza su trabajo, se siente orgulloso de ser argentino, reclama permanentemente justicia para sí y para sus semejantes, es un ferviente defensor de sus derechos y no elude sus deberes. Siguiendo la expresión latina que Perón hizo popular: «en su justa medida y armoniosamente», el peronista vela por ser cauto, astuto y valiente. Pretende no exagerar como un converso, ya que no lo necesita, ni ser obsecuente, así como tampoco un «correveidile». No entregar compañeros, no traicionar, ni ser «buchón», forman parte de su naturaleza.

Por estas características Carlos Menem llegó a ser un líder peronista, mientras que Néstor Kirchner, De la Sota o Bordón, más allá de sus excelentes condiciones personales, nunca llegarán a serlo. Lo mismo ocurre con Eduardo Duhalde, que al igual que Alsina puede considerarse el «capanga» de Buenos Aires, pero nunca el conductor de la Nación.

En definitiva, el peronismo deberá
bucear en su interior o buscar fuera de él al hombre que reúna todas estas condiciones, para poder allí ingresar en el corazón de los peronistas y de alguna manera recuperar el liderazgo logrado en la década del '90.

Hoy por hoy se necesita que el próximo presidente, además de reunir las características de líder peronista, posea una visión integral que contemple la nueva realidad de país con visión al futuro.

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