3 de noviembre 2004 - 00:00

El Tango-01 en default

(Los pilotos de la Fuerza Aérea, afectados como dotación de la flota aérea presidencial se quejan de lo que califican como «destrato» e «incertidumbre», respecto de la función que cumplen por parte del gobierno. Dicen que se ocultan muchas cosas y que se sentirían más felices en un destino aeronáutico y no como ahora, dependiendo de la Casa Militar y más adelante de la Secretaría General de la Presidencia, si efectivamente desaparece la Casa Militar como organismo de la Presidencia de la Nación. En una larga charla con varios de ellos -que reclaman un obvio anonimato- se generó este diálogo.)

PERIODISTA: ¿Por qué están tan molestos?

Piloto militar: Porque no se dice la verdad.

P.:
¿Por ejemplo?

P.M.: En el tema combustible, por ejemplo, el gobierno hace tres meses que no tiene crédito para cargarlo. La demora en resolver esto es interminable. En el exterior -Nueva York por ejemplo-, sólo aceptan tarjetas de crédito, no efectivo como llevamos nosotros. Y en ese destino, Nueva York, tenemos impagas ya tres facturas.


P.:
¿Con el catering pasa lo mismo?

P.M.: Tanto que ahora lo está proveyendo Líneas Aéreas del Estado (LADE, que depende de la Fuerza Aérea). Ellos quieren transparencia y a nosotros nos parece bien. Pero no hay licitación y cuando estamos en el exterior y tenemos algún problema nos exigen 2 o 3 presupuestos; y los tiempos no dan.


P.:
¿Pero el Presidente no lleva para estas cosas a su propio piloto, Sergio Velásquez?

P.M.: Sí, y es una buena persona, un buen profesional; pero que no habla inglés, clave cuando usted viaja al exterior no sólo en el trato con una torre de control. Además le falta la habilitación que le será otorgada por un instructor de la United Airlines en Denver (Colorado, EE.UU.). Fíjese que nos cuestionan el adiestramiento, que no es un capricho nuestro sino expresas disposiciones de la OACI y está en el reglamento del Comando de Operaciones Aéreas, de donde nosotros dependemos.


P.:
¿Tan mal mantenido está el Tango 01?

P.M.: (Hablan varios al mismo tiempo) Nosotros tuvimos el 22 de setiembre de 2003 un incidente semejante (al de la última vez) mientras volábamos de Nueva York a Dover. Que revisen los regis-tros. Y se advirtió del hecho al jefe de la Casa Militar; que no nos pidan que además hagamos el seguimiento.


P.:
¿El mantenimiento?

P.M.: El 31 de agosto de 2002 se hizo la última inspección con un video incluido.


P.: El caso es que ahora las turbinas no están operables.

P.M.: ¿Vio que Kirchner inauguró las nuevas instalaciones del aeropuerto de Río Gallegos el viernes? Bueno, ese trabajo comenzó a hacerse en enero de este año. Durante todo el año volamos a Santa Cruz, incluyendo El Calafate, mientras en el aire había arena, cemento. Las pistas para estos aviones tienen que estar limpias. Kirchner fue a San Julián y el aeropuerto estaba clausurado. Lo hizo abrir y el Tango bajó allí, en ese medio precario. Se hicieron más de 50 vuelos al Sur, bajando en pistas de 30 metros de ancho, cuando el mínimo tiene que ser de 36 metros. Lo resolvimos con una ampliación en las cabeceras, para poder dar vuelta, pero mientras tanto las turbinas las paseamos por la tierra, por las piedras. Todo eso se mete adentro y corroe el material.


P.:
Pero al Tango hay que repararlo.

P.M.: En el mundo hay muy pocos talleres donde se puedan reparar las turbinas Rolls Royce. Iberia, en Madrid, puede ser, y la propia Rolls en Derby (Inglaterra). No sabemos en Estados Unidos. ¡Y querían hacer la inspección acá! El Tango 01 tiene nada más que 8.600 horas de vuelo en 12 años. Para la Rolls Royce, un avión es de «bajo empleo» con 1.200 horas anuales. El Tango anda en las 700/800 horas anuales; y esto lo desgasta mucho más que si anduviera todo el tiempo. Hay mucha improvisación, mucho desconocimiento.


P.:
¿Siempre esto es así?

P.M.: Fíjese que diez días antes del viaje a China, Oscar Parrilli nos ordena subir a tres mujeres como tripulación de cabina, azafatas.Y en este ámbito hay dos gremios que se meten: uno es el de Alicia Castro y el otro, el de los técnicos, que responden a Ricardo Cirielli, actual subsecretario de Transporte Aerocomercial. Hubo que prepararlas, darles pasaportes, no se improvisa en esta función; dos venían de Líneas Aéreas Federales y la tercera era de un Jumbo de Aerolíneas. Pero se la hago corta.Al final terminaron bajándolas porque el primo de Cirielli, Oscar Donekian -con orden de muy arriba; para imponerse a Oscar Parrilli, el de la iniciativa-, impuso que debían viajar comisarios varones. Todo esto genera incertidumbre.

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