Canje de deuda e inversiones: ¿qué viene ahora?

Opiniones

El exitoso canje de deuda externa, cuyo resultado se descuenta que se replicaría en el caso de la ley local, deja atrás el duro capítulo de la reestructuración y saca al país del "default", así como despeja las necesidades financieras durante los próximos años.

Ante ello es que los inversores dirigen ahora sus miradas hacia el inicio de las negociaciones con el FMI, en vista a la necesidad de refinanciar los abultados compromisos de los próximos años, y hacia la definición de un plan económico que brinde señales de convergencia fiscal y monetaria a fin de lograr mayor confianza.

En dicho sentido, la próxima presentación del Presupuesto será una importante oportunidad de otorgar lineamientos sobre una reducción del elevado déficit fiscal proyectado para este año, así como una menor dependencia hacia el financiamiento monetario a raíz de los riesgos que dicho mecanismo tiene asociados.

Ello se debe a que dicho esquema resulta inconveniente para la dinámica de la inflación, en especial en la pospandemía cuando se ajuste la demanda de dinero, y también para las tensiones cambiarias al despertar mayor cobertura de ahorristas.

Tras el canje, recuperar la confianza de los inversores resulta crucial no sólo para seguir sosteniendo un mayor apetito en las emisiones en pesos, sino también para lograr que las tasas de los nuevos bonos transiten una convergencia hacia los emergentes.

Ocurre que actualmente el rendimiento implícito de los bonos en dólares se ubica por encima del 12%, un nivel que resulta excesivo para aspirar a recuperar el acceso al financiamiento externo, al menos en una primera etapa para el sector privado tanto para poder administrar sus ¨roll-over¨ de pasivos como financiar planes de inversión.

Un primer objetivo a corto plazo podría ser apuntar a una contracción del riesgo país hasta alrededor de 1.000 pb., y ello resultaría posible en un escenario de hiper liquidez y tasa cero en el mundo, donde los inversores internacionales están desesperados por bonos que ofrezcan una competitiva relación riesgo-retorno.

Más allá de la posible posición técnica desfavorable que podrían tener que enfrentar los nuevos bonos inicialmente, a raíz de una posible reducción de exposición por parte de fondos externos, aún así dicho escenario sería alcanzable aprovechando el envión del exitoso canje de deuda en combinación con mejores señales fiscales y monetarias.

Así es que no debería descartarse que tras la salida de algunos fondos globales, y tras una depuracíón de aquellas manos que mantendrán los nuevos bonos, los inversores podrían aspirar a retornos - a raíz de la contracción de tasas - del orden del 20%.

En simultáneo a los "deberes" fiscales y monetarios, necesarios para una estabilización financiera y una recuperación económica, los inversores estarán además atentos a la importante tenencia de títulos que recibirá del BCRA tras el canje.

Ello se debe a que el organismo monetario en caso de inclinarse por desprenderse en el tiempo de bonos en el mercado - a fin de incrementar sus reservas, administrar los dólares financieros o incluso llegar a utilizarlos como mecanismo de absorción monetaria - estaría condicionando la capacidad de reducir los rendimientos implícitos.

(*) Economista, titular del Estudio Ber

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