La moda que sigue a la pandemia

Opiniones

Los cambios de hábito fueron sustanciales durante la pandemia. Qué pasará con la forma de vestir cuando pase la crisis del Covid.

2020 fue el año que jamás imaginamos sucedería y que todo lo transformó. Cosas que cambiaron para siempre, pero ¿Y la moda? ¿qué lugar ocupó en pandemia? ¿Y cómo será después?

Definitivamente nuestros hábitos y prioridades cambiaron y eso sin dudas se vio reflejado en nuestra vestimenta en donde primó el confort y la funcionalidad. Con la pausa en eventos, oficinas y celebraciones, acaso ¿quedó demostrado que el vestir es para los demás? Si en casa nadie nos ve ¿para qué vestimos?

Una de las consecuencias de la pandemia fue la escasez de vida social, de reuniones, de estar en contacto con otros. Es por eso que la gente no hizo grandes inversiones en renovar el placard porque, en definitiva, no sabe cuándo puede llegar a usar. ¿Acaso quién se compra un par de zapatos o un vestido para estar en casa?

Históricamente poscrisis, posguerras, la moda no se expresó de un modo muy alegre ni colorido; por el contrario, la mayoría de las personas quedó deprimida o en estados de tristeza y soledad y eso definitivamente se manifestó en las tendencias. Por eso grises, negro y marrón seguramente abunden en las colecciones pandémicas y las vidrieras explotadas de estos colores -o falta de- y sean lo que consciente o inconscientemente querramos consumir.

De hecho, uno de los tonos tendencia en el NYFW otoño-invierno 2021/22 fue el “Ultimate Grey”, que junto con el “Illuminating” (amarillo chillón y por oposición) fueron los colores Pantone 2021 en faldas midi plisadas, abrigos masculinos, botas altas, maxi pantalones, chalecos, vestidos de punto y mucho cuero. Colección que salvo por excepciones, mixearon deportivo, urbano y confy y dejaron definitivamente, a la alta costura de lado. Tanta ausencia de moda que hasta en NY, París o Milán, le faltaron los grandes diseñadores de renombre de siempre.

Entonces, tenemos un mundo apagado dominado por colores apagados, pues son los que reflejan el estado anímico. Pero quizás en la próxima colección post pandemia y por el opuesto, surja una necesidad de revertir la tendencia y los diseñadores de moda funcionen como operadores del optimismo a través de los colores; una especie de “magos del vestir” que puedan revertir los ánimos mundiales e inyecten positivismo a través de la ropa. Acaso esto traiga una nueva inyección a la industria tan golpeada y a pesar de la gran crisis mundial, ¿pueda esperarse un hiperconsumo?

¿Y el tapabocas? Dicen que tiene fecha de vencimiento, se habla de “hasta el 2022”, no creo que nadie después de la pandemia siga usándolo por elección, a menos que esté cursando una enfermedad y ahí si haya un nuevo paradigma de profilaxis como en Japón, donde quien gusta protegerse lo hace y es visto con naturalidad. Pero a nivel regular, no creo que nadie use tapabocas, pues como se vió, el tapacobas es de alguna manera una metáfora de la falta de libertad, sino recuerden a los anticuarentena-antibarbijos del extremo más radical de los republicanos norteamericanos.

Lo que creo llegó para quedarse es la sustentabilidad y elección de materiales sin alto impacto ambiental, las prendas de buena calidad, larga durabilidad y por supuesto, la aparición de la tecnología en el proceso de producción, donde lo humano y tecnológico se darán la mano.

Creo que en poco tiempo “estar a la moda” va a ser vestir “bien” pero no tanto por su precio o trendyness, sino por el diseño de las prendas en relación con el medio ambiente. Bajo impacto medioambiental, revalorización de lo artesanal, lo primitivo y del “hecho a mano”.

Cuando termine la pandemia, gusto de imaginar a los mejores diseñadores armando un nuevo juego de ilusiones a través de prendas mega alegres y coloridas, estampas floreadas, texturas divertidas y que lleguen a través de esta industria que se considera frívola, a revertir el ánimo del mundo creando nuevas y felices sensaciones a través del vestir, de los accesorios y calzados.

Ojalá que después de la gran crisis del Covid surja una extrema libertad creativa y ahí estemos todos jugando el juego del “vestir y comunicar”, y que la industria de la moda se reponga de este jaque mundial, que les costó el puesto a millones en el mundo.

Empresaria y influencer de moda.

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