"No dejarán caer a grandes agencias"
El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», quien afirma que el Tesoro norteamericano no dejará caer a las grandes agencias Fannie Mae y Freddie Mac, ya que entre ambas poseen en cartera o garantizan la mitad de las hipotecas del país. Y agregó: «En la medida que la crisis inmobiliaria no se detenga, será un desenlace inevitable. Cuanto más tarde llegue el apoyo formal del Tesoro, más se licuará el capital privado de los accionistas de las agencias».
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P.: ¿Por qué entonces tamaña destrucción de riqueza? Fannie Mae, en la semana, perdió un tercio de su valor y Freddie Mac, la mitad.
G.G.: La Fed -con el aval del Tesoro- tampoco dejó caer a Bear Stearns en marzo.
P.: Salvó a los acreedores y a sus clientes. Pero los accionistas se chamuscaron feo.
G.G.: Es una lógica aplicable a la ocasión. Fannie Mae colocó el miércoles notas de dos años por 3 mil millones de dólares con un rendimiento de 74 puntos base sobre la obligación del Tesoro de similar tenor.
P.: Leí que se trató del diferencial de tasas más elevado desde que incursiona en dichas emisiones. Lo que ocurrió, por primera vez, en 2000.
G.G.: Es el triple de lo que pagaba dos años atrás. Marcauna enorme sensibilidad pero, justo es decirlo, está lejos de incorporar un escenario de incumplimiento inminente.
P.: Pero no lo descarta de plano. Le asigna una pequeña chance. Otro tanto ocurre con los swaps de default crediticio (CDS) que cargan un costo de 200 puntos base. Mucho más alto que para otros bancos de primera línea.
G.G.: Si la experiencia de Bear Stearns sirve de guía, y usted quiere remar contra la corriente, no toque la acción. Es preferible vender los swaps.
P.: Me sorprende que William Poole, el veterano ex presidente de la Fed de Saint Louis, afirme que ambas instituciones son insolventes.
G.G.: Está en línea con su visión crítica acerca de la relación tácita entre las agencias y el Tesoro. Siempre abogó por cortar ese vínculo y siempre tuvo presente los riesgos si una crisis estallaba en el mercado de las hipotecas. Lo importante es que aún para Poole, quien no tiene pelos en la lengua, tampoco las agencias van a sucumbir. Son demasiado importantes como para librarlas a su suerte. Lo que pide es blanquear la situación.
P.: Son dos cuestiones distintas. Insolvencia y viabilidad. ¿Son insolventes?
G.G.: Para su regulador directo, James Lockhart, presidente de Ofheo, la institución creada al solo efecto de su contralor, las dos entidades están «adecuadamente capitalizadas». Henry Paulson, el secretario del Tesoro, se pronunció de igual modo, ayer, en el Congreso. Con los balances a fin de marzo, tanto Fannie Mae y Freddie Mac tenían excedentes de patrimonio por sobre los requerimientos de Ofheo. No se olvide, además, que la administración Bush propició una participación más activa de las agencias para sostener el mercado de hipotecas. Y, en ese sentido, Ofheo facilitó una reducción de las exigencias de capital de 30% a 20% en marzo.
P.: Es una granada que estalla en el corazón de la estrategia oficial de estabilizar la crisis inmobiliaria.
G.G.: Tanto es así que hasta John McCain, el candidato presidencial republicano, salió de viva voz a defender a las agencias. Es que, hoy por hoy, es imposible vender una hipoteca que no lleve el sello de calidad de Fannie Mae o Freddie Mac (o de la agencia federal de vivienda, FHA). Si las fuentes de financiamiento se cierran para las agencias, o si deben desprenderse de activos para liberar capital, será pegarse un tiro en los pies. Recuerde que Fannie Mae consiguió completar un programa de acumulación adicional de capital el 19 de mayo y obtuvo así una posterior disminución de las exigencias de 20% a 15%. Pero Freddie Mac tiene pendiente una suscripción de 5.500 millones de dólares para alcanzar ese nivel.
P.: Lo que bajo las actuales condiciones luce imposible.
G.G.: Por eso la diferencia en el castigo. Como usted dijo, en la semana, la acción de Fannie Mae cayó un tercio mientras que la de Freddie Mac perdió la mitad de su valor.
P.: ¿Cómo sigue la película?
G.G.: Es muy sencillo. Entre Fannie Mae y Freddie Mac, poseen en cartera o garantizan, la mitad de las hipotecas de los EE.UU.
P.: Son demasiado grandes para caer.
G.G.: Hasta los críticos acérrimos lo reconocen. Poole no es el único que abogó por ponerles freno. Hoy por hoy, coinciden en que no hay más remedio que hacerse cargo.
P.: El Tesoro deberá extenderles un respaldo expreso.
G.G.: Es que no alcanzará con las declamaciones verbales. Por más que Paulson jure y perjure, el escepticismo primará. Si usted estuviera sentado sobre la mitad de las hipotecas de este país, nadie daría dos centavos por su solvencia. En la medida que la crisis inmobiliaria no se detenga, será un desenlace inevitable. Cuanto más tarde llegue el apoyo formal del Tesoro, más se licuará el capital privado de los accionistas de las agencias.
P.: ¿Habrá repercusiones fuera de los límites estrictos del mercado de hipotecas?
G.G.: Mire el índice de bancos. Había hecho pie después de una caída vertical y volvió a resbalar por motivo de toda esta polémica. No se olvide tampoco que las obligaciones de agencias son un colateral de amplia aceptación en las operaciones de crédito. Si su valor se daña, hará falta cubrir el faltante. El llamado de reposición de garantías, un gigantesco «margin call», fue lo que convulsionó al sistema financiero en marzo. Convendrá estar atento para ver que no se repita. Por fortuna, la Fed cuenta ahora con una mayor variedad de ventanillas de financiamiento para hacer frente a un pico de tensión.




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