"No es serio pagarle al FMI y no a los bonistas"
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Para el ex secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín, Mario Brodersohn, el gobierno en ningún momento evaluó la posibilidad de pagarle al FMI con reservas.
Periodista: ¿Qué opina de la respuesta que le dio el Fondo Monetario a la Argentina sobre un posible pago anticipado de la deuda?
Mario Brodersohn: Es una respuesta clara a una propuesta atrevida del gobierno. El FMI sabe que de ninguna manera el gobierno pagaría en forma completa la deuda. Se está magnificando la idea. El gobierno no pensó en ningún momento pagar los 15.000 millones de dólares. No creo que haya razonado ni por algunos segundos esa opción.
P.: ¿Cuál es, entonces, la idea del gobierno?
M.B.: Es buscar una propuesta para 2005, sobre todo porque hay elecciones. El gobierno interpretó que la opinión general del electorado es terminar con el Fondo de una vez por todas. Entonces empezó a pensar «por qué no hablamos con China, con España...». Pero a mí no me gustaría pensar que se haya dedicado tiempo a evaluar esta alternativa. Creo que el gobierno quiere usar la idea de que hemos logrado independencia con el Fondo Monetario como un valor político.
P.: ¿Cómo se combina este plan en el marco de la propuesta a bonistas?
M.B.: Ese es el punto. ¡Cómo va a pagar todo de golpe cuando tiene una deuda de más de u$s 80 mil millones con los acreedores privados, a quienes pide 30 años de gracia. Cómo le daría la cara! No puede salir a decir simultáneamente que a unos se les pagará a 30 años con quita y a otros todo junto y de golpe. No es serio.
P.: ¿Cree que se llegará a 80%/90% de aceptación en la oferta como quiere el FMI?
M.B.: Creo que hay una sensación de desprolijidad que da señales confusas. Por ejemplo, que el rey de España iba a ser nuestro lobbista. Es un mensaje internacional muy burdo el que estamos dando. Habría que hacer un gran debate de la estrategia del gobierno, sobre todo con respecto a 2005. Hay que preguntarse: ¿le conviene o no al país pagar la abultada deuda con el FMI para tener independencia?
P.: ¿Cuál sería el costo de pagarle al FMI?
M.B.: Según mis cálculos, en 2005 habría un superávit de $ 13.600 millones, aproximadamente u$s 4.500 millones. El total de lo que el gobierno tiene que pagar (a organismos internacionales y deuda en dólares fuera del default) es de u$s 11.400 millones. Por lo tanto, le queda un agujero de u$s 6.900 millones. Para pagar todo lo que vence en 2005, no alcanza entonces con el superávit, sino que hay que usar las reservas internacionales por casi u$s 7.000 millones.
P.: ¿Qué opina de la acumulación de reservas que está haciendo?
M.B.: No tiene ningún sentido. En la época de la convertibilidad, sí era necesario, pero, cuando se cuenta con cambio fluctuante, deja de tenerlo. Las reservas las tenemos depositadas en el exterior. Lo que hay que preguntarse es si conviene usarlo para pagar al único acreedor que no nos da quita (por el FMI) o si hay que usarlo en otros temas donde hay quitas o para un plan de vivienda o cualquier otro destino.
P.: Entonces, ¿conviene pagarle al FMI?
M.B.: No estoy de acuerdo; hay opciones mejores. Creo que estamos pagando un precio muy alto por un discurso que tiene una eficacia relativa, porque igual tenemos que arreglar el tema de la deuda, con las privatizadas y sostener el superávit para decir que somos independientes. No sea cosa tampoco de que agotemos las reservas como le pasó a Perón después de 1946, cuando se pateaba en los pasillos la cantidad de oro que había y tres años después nos quedamos sin nada.
P.: ¿Para atraer inversiones, pesa más la mala imagen o que el país siga creciendo?
M.B.: En la medida en que se crezca 7% anual se atraen las inversiones, más allá del discurso del Presidente. Yo creo que el crecimiento de 2005 no será menor a 6%, sobre todo con el shock de demanda que se está provocando con el aumento del gasto para pagar las jubilaciones, el aumento de asignaciones familiares y salarios.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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