29 de noviembre 2004 - 00:00

"No hay crisis del dólar todavía"

(Un operador de la Bolsa de Nueva York, que se identifica como Gordon Gekko -el famoso personaje de la película "Wall Street" que personificara Michael Douglas-, analiza los vaivenes del dólar y la actitud que tomará China.)

Periodista: ¿Se profundiza la crisis del dólar?

Gordon Gekko: No hay una crisis todavía.

P.:
Pero nos acercamos a una; yo diría que a paso redoblado.

G.G.: Sería una crisis muy anunciada. Me pregunto cómo es que no ocurrió ya; si todos los elementos -hasta la contribución de Greenspan- están sobre la mesa...


P.:
Quizá porque prevalecela idea de que el derrape del dólar se frenará solo.

G.G.: Tal vez se deba a que no toda la presión que provoca la baja del dólar recae con exclusividad sobre el euro. Ello hubiera generado una tensión extrema.


P.:
Esta vez los bancos centrales de Asia se han abstenido de intervenir en los mercados de cambios. Han dejado que sus monedas se aprecien...

G.G.: Aquellas divisas que flotan en Asia han subido su cotización. No ha habido, según parece, intervención o, donde la hubo, como en Corea del Sur, ésta ha sido escasa y no ha torcido el rumbo de apreciación nominal de la moneda.


P.:
Esto incluye a Japón.

G.G.: Japón es la pieza fundamental. Se esperaba intervención en el nivel de 105 y luego en 103. Pero la caída del dólar perforó ambas marcas y no hubo noticias. Le recuerdo que el Banco de Japón gastó fortunas, el año pasado y el anterior, para preservar un umbral mucho más elevado como era 110.


P.:
¿Cree que hay un acuerdo entre las sombras?

G.G.: Quizá sea como la crisis del dólar que usted mencionaba: un proceso en gestación antes que un hecho consumado.


P.:
¿Qué papel juega China? Allí el tipo de cambio sigue siendo fijo.

G.G.: Si va a haber un acuerdo cambiario en serio -como lo fue el acuerdo del Plaza Hotel en 1985 para desmantelar el « superdólar» de Reagan-, China deberá formar parte. Es la única manera de comprometer al resto de Asia...


P.:
¿Por qué?

G.G.: Piense que China les compra mucho más a sus vecinos que a los EE.UU. Le compra más a Taiwán que a los EE.UU. Para esos países la relación del tipo de cambio bilateral es fundamental. Estarán de acuerdo en aceptar que sus monedas se aprecien frente al dólar siempre y cuando -entre ellos-se muevan en bloque.


P.:
China parece tener su propio calendario. Y ya ha señalado que no va a alterar su régimen cambiario bajo presión...

G.G.: Cuando usted lee que un funcionario en China dice que los EE.UU. deben poner su casa en orden y dejar de culpar a los demás por sus propios problemas, a lo que está asistiendo es a una negociación que se pone fastidiosa. Esa es la mejor evidencia de que hay una operación de ablandamiento en curso.


P.:
Sin resultados visibles todavía...

G.G.: China acepta abandonar el tipo de cambio fijo. Ya lo ha dicho. El problema son los tiempos.


P.:
China es una civilización milenaria. La corrección del dólar es ahora.

G.G.: No es un tema sencillo. Pero tampoco es imposible. Una crisis del dólar -entendida como un fenómeno adverso que reverbere más allá de las monedas y sacuda la confianza en bonos y monedasfacilitaría un entendimiento. Lo más arduo es forjar un compromiso sin tener que recaer antes en la zozobra de una crisis.


P.:
El Banco de China está sentado sobre más de 514 mil millones de dólares de reservas. Y controla una posición no desdeñable de títulos del Tesoro de los EE.UU.

G.G.: Tiene unos 174 mil millones de dólares; 5% del stock total en poder del público. Este es un terreno donde Japón aún predomina. Sólo el Banco de Japón posee 720 mil millones de dólares en títulos.


P.:
No deja de ser una posición robusta como para encarar una negociación...

G.G.: Tamaña exposición es un arma de doble filo. Porque no querrá tampoco pegarse un tiro a los pies. Piense, además, que el superávit de la balanza comercial china con los EE.UU. es tres veces su superávit de cuenta corriente.


P.:
Quiere decir que no puede sacar los pies del plato...

G.G.: No lo podrá hacer sin pagar un costo considerable. Pero si construyó una famosa muralla una vez, puede volver a hacerlo. Pero ya no se podrá crecer 9% al año ni crear 9 millones de puestos de trabajo cada doce meses.

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